Llegar a la cima de los picos nevados cuesta. Es toda una hazaña, una proeza física y emocional.
Exige un entrenamiento fuerte y continuo y después de varios intentos, de muchas escaladas parciales y de un profundo sentimiento grupal, de team que favorece a que algunos lleguen a donde pocos hemos logrado arribar. Se llega literalmente con la lengua afuera. Jadeando. Después de días y noches padeciendo el famoso mal de altura conocido como “soroche”.
Los rostros de fatiga y alegría delatan a los escaladores, el agotamiento y la felicidad son una combinación que queda atrapada en las fotos colectivas de esas que hemos visto más de una vez en los magazines y que los perpetúan como conquistadores de las alturas.
No pude resistirme al ver la foto familiar del G 20, del grupo de los más ricos, colgar en mi podio mi reflexión sobre el tema. Algunos de los participantes llegaron de la mano de las primeras damas, otros con sus discursos en su diestra. Y pienso cuánto esfuerzo hicieron cada uno de ellos en su mirada hacia arriba, cuánto jadearon en su empinada aventura. Pues no me atrevo a juzgar, me faltan elementos técnicos. Pero a lo que sí me arriesgo es a no dejar pasar por alto, no dejar de cuestionarme la efectividad de la escalada en esta Cumbre. Porque esta como ninguna otra la hemos escalado todos.
Muy esperada la presencia del novato, de Mr. Happy Face, su primera aventura alpina lo delataba. Con cuánto oxigeno llegó, pues pareciera que sus pulmones, digo sus tanques de este preciado elemento están bien abastecidos con algo de ingenuidad, frescura y un don de la palabra reconocido y aplaudido como a ningún otro. Fue el deportista más aplaudido pero no por eso el más optimista. Que a esperar cuatro años o más nos dijo para ver quizás alguna mejoría en el paciente más grave del mundo. Nuestra economía.
El resto de los cumbristas ya más cancheros en esto de las poses, los poseídos y los desposeídos, trataron de pegarse uno al lado del otro para aparecer delante del flash sonrisa en boca diciendo whisky, perdón quise decir crisis.
Los que hemos subido algunas montañas, volcanes, cerros y demás gigantes sabemos que si bien es cierto al menos en mi caso que nunca he podido llegar a la cima y que me he quedado en el segundo refugio del Cotopaxi y del Cayambe, cumbres ecuatorianas. El hecho de no llegar no quita el mérito de haberlo intentado. Y me digo yo que de alguna manera u otra todos hemos asistido a esta Cumbre más que borrascosa. Porque no han faltado nieblas, vientos, tempestades y paros que lo testimonien. Hemos llegado unos cegados y otros queriendo abrir los ojos.
Unos en las calles protestando, otros detrás de las pantallas y otros en las poltronas de cuero y me queda claro que nosotros las víctimas de este despelote, de este desmadre financiero hemos subido a esta G 20 unos como tercermundistas, otros como primermundistas y la mayoría sin mundo, desmundados porque muchos ya ni mundo tenemos porque entre otras cosas, tanto afán por enumerar las riquezas unas propias y otras impropias, nos han dejado sin rating para clasificar.
Y lo que salta a simple vista es que todos los desmundados sin excepción hemos trepado la cumbre más importante de todas, unos con los dientes afuera y otros con el cuchillo en la boca. Y entre jadeo y jadeo hemos logrado clavar la banderilla a cinco mil metros o menos, que más da. La altitud que hemos alcanzado en nuestra carrera está en nuestros trofeos y medallas humanistas. Este siglo lo recordaremos como ningún otro con total seguridad, entre otras cosas porque entrará al libro de los record Guinness con el crédito del Monte Crispánico, el más visitado por la bancada mundial. No me cabe duda que saldremos de esta, como se dice el hábito hace al monje, nos haremos costumbristas o cumbristas, me acecha la duda.
Por ahora estoy aquí disfrutando de una imagen bien vieja que guardo en mi memoria y es en mi juventud por allá en la década de los ochenta, yo subiendo en mi isla querida el Pico Turquino en Santiago de Cuba, mi primera pirámide y me ilusiona pensar que esto de asistir invitada o no a estos eventos le sirve a uno de experiencia y en mi currículo ahora podré acreditar: Participé en el G 20 del 2009. En calidad de cumbrista.
Y como dato curioso cuentan que hubo un gran ausente a esta Gala, según los cotilleos del mundo de la moda y las revistas del corazón que no hubo diseñador que quisiera vestirla por su estado tan precario llegó asfixiada. Su butaca vacía recordaba a todos su ausencia y su identificación con letras ensangrentadas: Miss Economía (residente de los llamados paraísos fiscales). Y el parte médico declara: Ausente por su estado grave. Su condición “reservada” hasta los próximos cuatro años. Si como lo oyen 2013!! Y va que jode.
domingo, 22 de marzo de 2009
Got Groceries
Estoy lista para hacer mi lista. Ando por acá alistándome para revisar la despensa ver qué necesitamos, qué tenemos, qué no tenemos. Generalmente hago las compras semanalmente y algunas cosillas más puntuales las hago quincenal. Me queda claro que tenemos que organizarnos para asumir esta experiencia y seguir algunos tips ayuda y mucho . Una de ellas es ir papel en mano, ir de compras es toda una aventura y hoy en día prácticamente sin distinción de género me atrevo a asegurar que forma parte de nuestro marketlook la banderilla en mano de todos colores y formas.
Las mías son esas que ya vienen diseñadas para ser colgadas en la refri invitándonos a salir de una vez y por todas. Mis anotaciones han ido evolucionando por así decirlo, las tengo clasificadas por categorías nada de mezclar lo fresco con lo congelado, lo orgánico con lo libre de gluten o unos con otros, en lo personal padezco el síndrome del orden como aliado personal. Mis banderillas entran a la plaza con un olé!! bien gritaoo.
Y voy con paso seguro nada de titubeos conozco la plaza y cómo actuar ante el enemigo por así decirlo y para cuando me enfrento a aquellos ejemplares que dizque han bajado de precio y son ofrecidos con etiquetas de cómprame ahora o nunca: no tiemblo. Mi onda es torear y dar una buena estocada. Lo de las orejas se lo dejo a los mataores.
En todo caso cada uno lo lleva lo mejor que puede. Cada uno a su aire. Pero ojo el aire ahora más que nunca esta invadido por agentes tóxicos. No era suficiente lidiar con toxinas medioambientales y alimentarias y como dice el dicho (cuando el mal es de cagar no valen guayabas verdes) llegaron estos microbios para contaminar las arcas desde la A hasta la Z.
El aire y lo que no es el aire es irrespirable y ahora resulta que los toxicólogos, expertos en curar las heridas financieras han declarado que nuestras finanzas son tóxicas y yo me digo : What?. Por lo que he logrado entender ha sido una epidemia mundial, nos ha tocado a todos, hay muchos que han sacado a relucir ese dicho de que cuando el norte se agripa el resto se resfría, con lo cual debemos entender que el contagio ha sido por vía de la saliva, la tos, los estornudos por el tacto al saludarnos o pensándolo mejor ha sido al ponernos en contacto utilizando los cajeros automáticos en nuestras extracciones bancarias. O por idiotas.?
O por olvidadizos, por ahí se dice que sano está el que olvida y apunto esto porque las dificultades, las situaciones complicadas, los momentos difíciles de penuria y escasez son adjetivos que han servido de cobija a cuanta crisis conoce la historia humana. Siempre han existido y de siempre han sido declaradas las peores hasta que llega la siguiente. Y lo novedoso de esta es que ha sido definida en términos médicos: es tóxica. Un nuevo diseño para las concurridas pasarelas globalizadas. Porque ahora dicen que la crisis no es financiera sino Crisis de Modelos.
Todos estamos sufriendo el mal de la toxina financiera una nueva enfermedad que estoy casi segura ha sido inventada para confundirnos más aún, estamos envenenados para ponerlo así de fácil, estamos poseídos por una sustancia venenosa que afecta poderosamente a algunos bolsillos declarando a unos pacientes moribundos, a otros los ha mandado directo a terapia intensiva, a otros congelados o semi congelados. Y el efecto dominó cobrando víctima tras víctima. Ha sido una masacre colectiva, ha sido una muerte anunciada, prevista o es una toxicomanía.com.
Para suerte nuestra ( tenemos que mostrar gratitud por los esfuerzos realizados por la banca) ha producido un efecto contrario en ciertos grupos o círculos como les gusta llamarles a la prensa especializada, los cuales han sufrido un efecto reversible, se han caído hacia arriba, los llamados elegidos a cuidar nuestras células financieras , los elegidos por nosotros mismos para hacer reproducir nuestros tesoros, dizque poniéndolos aquí y poniéndolos allá , en un portafolio fijo o en patineta. Seguramente conocían de antemano el mágico antídoto y se sumergieron en sus verdosas aguas. Y sus bolsillos se han visto repletos de esas especies de algas verdosas ricas en omega tres y han sido declarados salvadores del resto de los infectados: nosotros, la gente de a pie.
Y con este diagnóstico en nuestras historias cívicas digo clínicas que son un reporte de la ceguera total de todos los idiotasolvidadizos estoy por hacer mi lista familiar. Tengo la responsabilidad de alimentarme y alimentar a los míos , que susto!!. Tendré que ser bien lista para hacer mi lista. Definitivamente lo que comemos nos define. Y trato de sudar no tinta sino alegría ya que las toxinas de alguna manera las tengo que echar pa fuera. Cueste lo que cueste.
Pero estoy muy confundida y por eso he decidido ponerlo en blanco y negro y en verde obviamente porque dicen que eso ayuda. Y compartirlo con ustedes, con todos los contagiados, los que necesitamos ser salvados una vez más, tanta generosidad me apabulla. Y buscando buenos precios, ofertas, con mis cupones en la mano y todo lo inimaginable quiero tener éxito porque está de moda también, es una de las exigencias que nos tenemos que hacer.
Creo que el orden lo haré no por prioridades en nuestras necesidades, ni de lo que no tengo o de lo que nunca he tenido, o de lo que está por acabarse, porque andamos desabastecidos, estamos en la tea , nada de nada , mis mejores aliadas para evitar tener más cajas y cajones mis amadas bolsas ziploc están vacías. Mi un, dos tres, etcétera. lo anotaré por orden alfabético.
Y comienzo por la A de amor, B de bienestar, C creatividad. D de deseos, E de esperanza, F de felicidad, G de gratitud, H de honestidad, I de ideas, J de júbilo, M de motivación, V de valentía, S de sonreír . T de tenacidad, P de pasión. O de optimismo.
Sin embargo, ni aún dándole todas las coordenadas posibles a mi GPS (sistema de posición global) o guía electrónica logro encontrar el mercado o supermercado o cadena comercial que ofrezcan estos ítems que son vitales para mi dieta personal y familiar. Ni lo exportan e importan, no aparecen en los catálogos del TLC (Tratado de Libre Comercio) firmado por varios países para dizque favorecer el intercambio comercial. No aparecen ni como frutos secos, ni como semillas para enriquecer nuestras ensaladas. Ni soñarlo. No están a la venta.
Pero como estoy en la onda de mantenerme (+) positivamente cargada acá comparto como ya es una costumbre con ustedes mis recetas para alimentar el alma. Cómo convertirnos en productores, cómo autoabastecernos de lo que el dinero no consigue comprar. Para fortuna de muchos. Digo yo.
Primera regla de oro, reciclarnos, eso que oyen, perdón eso que leen o sea, querernos ya no es suficiente ahora tenemos que pensar en términos de auto producción afectiva, revitalizar, resembrar en nuestros pastos, nuevas semillas, echar un vistazo a nuestras cosechas y decirnos que con un buen fertilizante estaríamos más que listos para hacer frente a las toxinas conocidas y a las de última moda. Que el prefijo RE hoy más que nunca es cantable. Reconocernos, Reinventarnos, Reamarnos, Reafirmarnos, Reeducarnos y Re con Re…. Por ahí iría la cosa, Revacunarnos, izar la vela de la inmunidad afectiva, declararnos zona libre de contaminación y decirnos eso de que “Mens sana in corpore sano ”.
E incorporar el término Kaizen eso que dicen los actuales campeones mundiales de béisbol (verlo para creerlo) que no es otra cosa que tomarse la vida pasito a pasito, día a dia, day by day, como me gusta pensar últimamente para darme aliento, y si los japoneses han llegado a semejante puesto por qué no nosotros. Esta victoria japonesa me convence que hay que seguir a esta población humana muy de cerca, lo que comen los está definiendo. Bailan salsa y ahora son mundialistas. Los milagros existen. Nuestra serie mundial afectiva será recordada como un juego en busca de la felicidad y para la felicidad. “Quien sea feliz también hará felices a los demás” escribió Mark Twain.
Y obviamente nuestro team tiene que fortalecerse, crecer no en centímetros, no es necesario, la historia beisbolista lo demuestra , la fortaleza nos debería llegar del alma, vale estirarnos, alargarnos despertar de una vez por todas y convertir la infelicidad en felicidad, el pesimismo en optimismo, el miedo en amor, la resistencia en aceptación, la poca energía en vitalidad, el malestar en bienestar, la apatía en motivación, la tristeza en buen humor, la queja en soluciones, la culpabilidad en perdón, la derrota en victoria, la preocupación en la confianza y decidirnos finalmente a pegar con grandes tiras de velcro toda esta amalgama de cualidades a nuestra forma de pensar y actuar, y para eso es necesario no creernos todo lo que pensamos. Y en esas estoy yo, porque no quiero que esas diablillas voces me hablen de dejarme derrotar, my dream team tiene las zapatillas puestas.
Y para variar ando con una fantasía que quizás la pueda satisfacer aunque sea por un pelín y es ser un supermarket con góndolas bien identificadas donde aparezcan todas estas características de la personalidad, o sea mis características a la oferta, para mi misma en primer lugar, a mi familia y a mis amigos. Preparar un rico aliño con todas estas especies. Y rociarme. Estoy a su disposición, por lo pronto ofrezco (jijiji) algunas ideas para reciclarnos, para hacer nuestra compra. Nada nuevo, pero justo por no serlo lo obviamos.
Ir al cine a ver la película “Slumdog millionaire” ganadora de varios O. A propósito, la crítica se portó a la altura de la trama de tal joya cinematográfica. El cine ha sido, es y será un educador por excelencia. Ver cine en el cine y salir con el corazón dirigiendo nuestro GPS.
Leer y releer. Nos sorprenderían las posibilidades ilimitadas que tenemos de enfrentarnos a nosotros mismos. No me dejo de sorprender cuanto aprendemos mientras leemos, así de simple. Y me atrevo recomendar a varios de mis amantes de estos últimos días, un lomo nuevo en mi vida se llama Antonio Gala, su obra “Los papeles de agua”. “El lector” de Bernhard Schlink. Y en la categoría de autoayuda me inclino por Marci Shimoff con “Feliz porque sí.”
El voluntariado es una actividad que solo cuando se practica es cuando se conocen los beneficios del que en calidad de voluntario asume la responsabilidad de ayudar, de colaborar a cualquier cosa, no importa cuan pequeño sea el aporte, lo que más nos enriquecerá el alma es saber y comprobar que otras personas son felices con nuestra ayuda. Que el SOS que a gritos dan miles y miles de voces sea más atendido.
Y a modo de pincelada y miscelánea os digo que caminar, hacer ejercicios, escuchar música, ver los telediarios, ir al teatro, visitar museos, escribir, compartir con amigos, hablar por skype cuando los amigos están más lejos de lo que nos gusta, celebrar fiestas familiares, participar en caminatas solidarias, visitar las plazas, las argentinas, las cubanas o las cibernéticas entre otras es una forma de Re con Re. Y termino este blablabla recordando algo que me ha gustado desde siempre, y dice así. “Cuando nos faltamos a nosotros mismos, todo nos falta”. Goethe.
Mmm Mmm Mmm: Acabo de terminar mi lista!!!!!!. No estoy incluída y mis zapatillas dicen: madeinyuly
Las mías son esas que ya vienen diseñadas para ser colgadas en la refri invitándonos a salir de una vez y por todas. Mis anotaciones han ido evolucionando por así decirlo, las tengo clasificadas por categorías nada de mezclar lo fresco con lo congelado, lo orgánico con lo libre de gluten o unos con otros, en lo personal padezco el síndrome del orden como aliado personal. Mis banderillas entran a la plaza con un olé!! bien gritaoo.
Y voy con paso seguro nada de titubeos conozco la plaza y cómo actuar ante el enemigo por así decirlo y para cuando me enfrento a aquellos ejemplares que dizque han bajado de precio y son ofrecidos con etiquetas de cómprame ahora o nunca: no tiemblo. Mi onda es torear y dar una buena estocada. Lo de las orejas se lo dejo a los mataores.
En todo caso cada uno lo lleva lo mejor que puede. Cada uno a su aire. Pero ojo el aire ahora más que nunca esta invadido por agentes tóxicos. No era suficiente lidiar con toxinas medioambientales y alimentarias y como dice el dicho (cuando el mal es de cagar no valen guayabas verdes) llegaron estos microbios para contaminar las arcas desde la A hasta la Z.
El aire y lo que no es el aire es irrespirable y ahora resulta que los toxicólogos, expertos en curar las heridas financieras han declarado que nuestras finanzas son tóxicas y yo me digo : What?. Por lo que he logrado entender ha sido una epidemia mundial, nos ha tocado a todos, hay muchos que han sacado a relucir ese dicho de que cuando el norte se agripa el resto se resfría, con lo cual debemos entender que el contagio ha sido por vía de la saliva, la tos, los estornudos por el tacto al saludarnos o pensándolo mejor ha sido al ponernos en contacto utilizando los cajeros automáticos en nuestras extracciones bancarias. O por idiotas.?
O por olvidadizos, por ahí se dice que sano está el que olvida y apunto esto porque las dificultades, las situaciones complicadas, los momentos difíciles de penuria y escasez son adjetivos que han servido de cobija a cuanta crisis conoce la historia humana. Siempre han existido y de siempre han sido declaradas las peores hasta que llega la siguiente. Y lo novedoso de esta es que ha sido definida en términos médicos: es tóxica. Un nuevo diseño para las concurridas pasarelas globalizadas. Porque ahora dicen que la crisis no es financiera sino Crisis de Modelos.
Todos estamos sufriendo el mal de la toxina financiera una nueva enfermedad que estoy casi segura ha sido inventada para confundirnos más aún, estamos envenenados para ponerlo así de fácil, estamos poseídos por una sustancia venenosa que afecta poderosamente a algunos bolsillos declarando a unos pacientes moribundos, a otros los ha mandado directo a terapia intensiva, a otros congelados o semi congelados. Y el efecto dominó cobrando víctima tras víctima. Ha sido una masacre colectiva, ha sido una muerte anunciada, prevista o es una toxicomanía.com.
Para suerte nuestra ( tenemos que mostrar gratitud por los esfuerzos realizados por la banca) ha producido un efecto contrario en ciertos grupos o círculos como les gusta llamarles a la prensa especializada, los cuales han sufrido un efecto reversible, se han caído hacia arriba, los llamados elegidos a cuidar nuestras células financieras , los elegidos por nosotros mismos para hacer reproducir nuestros tesoros, dizque poniéndolos aquí y poniéndolos allá , en un portafolio fijo o en patineta. Seguramente conocían de antemano el mágico antídoto y se sumergieron en sus verdosas aguas. Y sus bolsillos se han visto repletos de esas especies de algas verdosas ricas en omega tres y han sido declarados salvadores del resto de los infectados: nosotros, la gente de a pie.
Y con este diagnóstico en nuestras historias cívicas digo clínicas que son un reporte de la ceguera total de todos los idiotasolvidadizos estoy por hacer mi lista familiar. Tengo la responsabilidad de alimentarme y alimentar a los míos , que susto!!. Tendré que ser bien lista para hacer mi lista. Definitivamente lo que comemos nos define. Y trato de sudar no tinta sino alegría ya que las toxinas de alguna manera las tengo que echar pa fuera. Cueste lo que cueste.
Pero estoy muy confundida y por eso he decidido ponerlo en blanco y negro y en verde obviamente porque dicen que eso ayuda. Y compartirlo con ustedes, con todos los contagiados, los que necesitamos ser salvados una vez más, tanta generosidad me apabulla. Y buscando buenos precios, ofertas, con mis cupones en la mano y todo lo inimaginable quiero tener éxito porque está de moda también, es una de las exigencias que nos tenemos que hacer.
Creo que el orden lo haré no por prioridades en nuestras necesidades, ni de lo que no tengo o de lo que nunca he tenido, o de lo que está por acabarse, porque andamos desabastecidos, estamos en la tea , nada de nada , mis mejores aliadas para evitar tener más cajas y cajones mis amadas bolsas ziploc están vacías. Mi un, dos tres, etcétera. lo anotaré por orden alfabético.
Y comienzo por la A de amor, B de bienestar, C creatividad. D de deseos, E de esperanza, F de felicidad, G de gratitud, H de honestidad, I de ideas, J de júbilo, M de motivación, V de valentía, S de sonreír . T de tenacidad, P de pasión. O de optimismo.
Sin embargo, ni aún dándole todas las coordenadas posibles a mi GPS (sistema de posición global) o guía electrónica logro encontrar el mercado o supermercado o cadena comercial que ofrezcan estos ítems que son vitales para mi dieta personal y familiar. Ni lo exportan e importan, no aparecen en los catálogos del TLC (Tratado de Libre Comercio) firmado por varios países para dizque favorecer el intercambio comercial. No aparecen ni como frutos secos, ni como semillas para enriquecer nuestras ensaladas. Ni soñarlo. No están a la venta.
Pero como estoy en la onda de mantenerme (+) positivamente cargada acá comparto como ya es una costumbre con ustedes mis recetas para alimentar el alma. Cómo convertirnos en productores, cómo autoabastecernos de lo que el dinero no consigue comprar. Para fortuna de muchos. Digo yo.
Primera regla de oro, reciclarnos, eso que oyen, perdón eso que leen o sea, querernos ya no es suficiente ahora tenemos que pensar en términos de auto producción afectiva, revitalizar, resembrar en nuestros pastos, nuevas semillas, echar un vistazo a nuestras cosechas y decirnos que con un buen fertilizante estaríamos más que listos para hacer frente a las toxinas conocidas y a las de última moda. Que el prefijo RE hoy más que nunca es cantable. Reconocernos, Reinventarnos, Reamarnos, Reafirmarnos, Reeducarnos y Re con Re…. Por ahí iría la cosa, Revacunarnos, izar la vela de la inmunidad afectiva, declararnos zona libre de contaminación y decirnos eso de que “Mens sana in corpore sano ”.
E incorporar el término Kaizen eso que dicen los actuales campeones mundiales de béisbol (verlo para creerlo) que no es otra cosa que tomarse la vida pasito a pasito, día a dia, day by day, como me gusta pensar últimamente para darme aliento, y si los japoneses han llegado a semejante puesto por qué no nosotros. Esta victoria japonesa me convence que hay que seguir a esta población humana muy de cerca, lo que comen los está definiendo. Bailan salsa y ahora son mundialistas. Los milagros existen. Nuestra serie mundial afectiva será recordada como un juego en busca de la felicidad y para la felicidad. “Quien sea feliz también hará felices a los demás” escribió Mark Twain.
Y obviamente nuestro team tiene que fortalecerse, crecer no en centímetros, no es necesario, la historia beisbolista lo demuestra , la fortaleza nos debería llegar del alma, vale estirarnos, alargarnos despertar de una vez por todas y convertir la infelicidad en felicidad, el pesimismo en optimismo, el miedo en amor, la resistencia en aceptación, la poca energía en vitalidad, el malestar en bienestar, la apatía en motivación, la tristeza en buen humor, la queja en soluciones, la culpabilidad en perdón, la derrota en victoria, la preocupación en la confianza y decidirnos finalmente a pegar con grandes tiras de velcro toda esta amalgama de cualidades a nuestra forma de pensar y actuar, y para eso es necesario no creernos todo lo que pensamos. Y en esas estoy yo, porque no quiero que esas diablillas voces me hablen de dejarme derrotar, my dream team tiene las zapatillas puestas.
Y para variar ando con una fantasía que quizás la pueda satisfacer aunque sea por un pelín y es ser un supermarket con góndolas bien identificadas donde aparezcan todas estas características de la personalidad, o sea mis características a la oferta, para mi misma en primer lugar, a mi familia y a mis amigos. Preparar un rico aliño con todas estas especies. Y rociarme. Estoy a su disposición, por lo pronto ofrezco (jijiji) algunas ideas para reciclarnos, para hacer nuestra compra. Nada nuevo, pero justo por no serlo lo obviamos.
Ir al cine a ver la película “Slumdog millionaire” ganadora de varios O. A propósito, la crítica se portó a la altura de la trama de tal joya cinematográfica. El cine ha sido, es y será un educador por excelencia. Ver cine en el cine y salir con el corazón dirigiendo nuestro GPS.
Leer y releer. Nos sorprenderían las posibilidades ilimitadas que tenemos de enfrentarnos a nosotros mismos. No me dejo de sorprender cuanto aprendemos mientras leemos, así de simple. Y me atrevo recomendar a varios de mis amantes de estos últimos días, un lomo nuevo en mi vida se llama Antonio Gala, su obra “Los papeles de agua”. “El lector” de Bernhard Schlink. Y en la categoría de autoayuda me inclino por Marci Shimoff con “Feliz porque sí.”
El voluntariado es una actividad que solo cuando se practica es cuando se conocen los beneficios del que en calidad de voluntario asume la responsabilidad de ayudar, de colaborar a cualquier cosa, no importa cuan pequeño sea el aporte, lo que más nos enriquecerá el alma es saber y comprobar que otras personas son felices con nuestra ayuda. Que el SOS que a gritos dan miles y miles de voces sea más atendido.
Y a modo de pincelada y miscelánea os digo que caminar, hacer ejercicios, escuchar música, ver los telediarios, ir al teatro, visitar museos, escribir, compartir con amigos, hablar por skype cuando los amigos están más lejos de lo que nos gusta, celebrar fiestas familiares, participar en caminatas solidarias, visitar las plazas, las argentinas, las cubanas o las cibernéticas entre otras es una forma de Re con Re. Y termino este blablabla recordando algo que me ha gustado desde siempre, y dice así. “Cuando nos faltamos a nosotros mismos, todo nos falta”. Goethe.
Mmm Mmm Mmm: Acabo de terminar mi lista!!!!!!. No estoy incluída y mis zapatillas dicen: madeinyuly
BEHIND THE LINE
Definitivamente estar detrás de la línea es una posición muy cuestionable en la medida que permite asumir posiciones medio acrobáticas moralmente, una de estas posturas clásicas es estar sobre los dos pies bien fijos pegados al piso de manera tal que un paso adelante no es posible, asumiendo esa actitud tan conocida y protectora de que no es nuestro asunto, no es nuestro problema, no nos incumbe y otras razones que nos sirven de escudo y así evitamos más líos de los que tenemos. En otras palabras nosotros mismos por voluntad propia, por decisión salomónica nos atamos de pies y manos. Apartamos nuestra mirada de aquello que nos perturba y como dice el dicho: ojos que no ven corazón que no siente.
Otra manera de estar detrás de la raya es estar con el pie listo para dar el salto hacia delante, como los corredores cuando se alistan a salir volando al escuchar el silbato. Tomando impulso y asumiendo que es una carrera de alto riesgo con obstáculos y vallas; siendo la primera de ellas vencer el miedo a asumir y tomar parte de situaciones en las cuales no estamos directamente implicados y que una vez iniciado el salto pues ya lo estamos de una forma u otra.
Ambas posiciones hablan a favor del desarrollo de actitudes personales y ciudadanas unas menos comprometidas y otras más comprometidas, unas que hablan a favor de una actitud seudo ciudadana, dejando que otros asuman la responsabilidad por todo lo que suceda y otras respetando el papel de los sistemas llamados a proteger los derechos ciudadanos pero asumiendo una actitud de protagonismo en la exigencia de reclamarlos. El derecho a tener derecho.
Reflexionando sobre este particular comportamiento humano el cual puede en ocasiones ser el disfraz de posturas cómodas, menos riesgosas y por tanto menos aplaudidas y menos vistas, de menos repercusión mediática en el día a día cuando decidimos mantenernos detrás de la línea. Y me preguntaba desde cuando no cruzo la línea, desde cuando bien respetuosa de la ley, cumplidora de lo estrictamente estricto me mantengo en mi versión de que el mundo no lo puedo arreglar, de que no me corresponde a mí meterme en tal o cual rollo. Mil argumentos para quedarme cómodamente detrás de mi señal protectora de la que me he inventado porque hay dos líneas la propia y la de los otros. La más particular, familiar y privada y la otra la universal, la general, la construída desde las posturas de los sistemas legales, de la justicia, de los gobiernos y comunidades que formulan que traspasar la delgadez amarilla puede ser en muchos casos pena de un final anunciado.
Este tema lo tengo en el tintero hoy más que nunca por una razón puntual, me ha removido una noticia más que comentada en estos últimos meses por algunas cadenas televisivas pero fundamentalmente por televisión española, me refiero como le llaman ellos al Caso del Profesor Neira. Un hombre que salió en defensa de una mujer maltratada.
Los detalles del episodio están en la web del caso. Y a lo que voy es que este acontecimiento levanta todo tipo de comentarios y emociones. En lo personal me remitió a mis inquietudes, a mis reflexiones y me recordó varios dichos que culturalmente han marcado algunas posiciones sobre el tema. El tan conocido “entre marido y mujer nadie se debe meter” y “marido es que pegue pues”. Estos proverbios que a lo largo de la historia han marcado de manera fatal a unos y a otras tienen dos lecturas básicamente, la primera abogando hacia una paradita detrás de la raya y la otra es cruzarla cueste lo que cueste. Olímpicamente.
Historias como estas, unas silenciadas y otras comentadas, nos permiten y nos ofrecen la oportunidad de cuestionarnos que tan comprometidos andamos con nosotros mismos y con los demás, ¿vale correr los riesgos que supone no estar a raya, trascender los límites y sopesar las consecuencias de nuestras acciones?
Me da gusto y me fortalece la entrega del señor Neira, admiro su inquebrantable fortaleza y la de su familia. Le agradezco que comparta con nosotros semejante experiencia y le felicito por el premio Naranja que le han concedido, espero que los dulces jugos de este fruto sirvan para curar un poquitín las heridas que lleva.
Afortunadamente la crisis no ha dañado los campos cultivados de este preciado cítrico y hay personas que aún las cultivan y otras que como el profesor Neira merezcan degustarla.
Y me digo yo que quizás debería jugar a la rayuela para practicar eso de pasarme de la raya con un solo pie o con ambos, que más da, la cosa es saltar la línea.
Otra manera de estar detrás de la raya es estar con el pie listo para dar el salto hacia delante, como los corredores cuando se alistan a salir volando al escuchar el silbato. Tomando impulso y asumiendo que es una carrera de alto riesgo con obstáculos y vallas; siendo la primera de ellas vencer el miedo a asumir y tomar parte de situaciones en las cuales no estamos directamente implicados y que una vez iniciado el salto pues ya lo estamos de una forma u otra.
Ambas posiciones hablan a favor del desarrollo de actitudes personales y ciudadanas unas menos comprometidas y otras más comprometidas, unas que hablan a favor de una actitud seudo ciudadana, dejando que otros asuman la responsabilidad por todo lo que suceda y otras respetando el papel de los sistemas llamados a proteger los derechos ciudadanos pero asumiendo una actitud de protagonismo en la exigencia de reclamarlos. El derecho a tener derecho.
Reflexionando sobre este particular comportamiento humano el cual puede en ocasiones ser el disfraz de posturas cómodas, menos riesgosas y por tanto menos aplaudidas y menos vistas, de menos repercusión mediática en el día a día cuando decidimos mantenernos detrás de la línea. Y me preguntaba desde cuando no cruzo la línea, desde cuando bien respetuosa de la ley, cumplidora de lo estrictamente estricto me mantengo en mi versión de que el mundo no lo puedo arreglar, de que no me corresponde a mí meterme en tal o cual rollo. Mil argumentos para quedarme cómodamente detrás de mi señal protectora de la que me he inventado porque hay dos líneas la propia y la de los otros. La más particular, familiar y privada y la otra la universal, la general, la construída desde las posturas de los sistemas legales, de la justicia, de los gobiernos y comunidades que formulan que traspasar la delgadez amarilla puede ser en muchos casos pena de un final anunciado.
Este tema lo tengo en el tintero hoy más que nunca por una razón puntual, me ha removido una noticia más que comentada en estos últimos meses por algunas cadenas televisivas pero fundamentalmente por televisión española, me refiero como le llaman ellos al Caso del Profesor Neira. Un hombre que salió en defensa de una mujer maltratada.
Los detalles del episodio están en la web del caso. Y a lo que voy es que este acontecimiento levanta todo tipo de comentarios y emociones. En lo personal me remitió a mis inquietudes, a mis reflexiones y me recordó varios dichos que culturalmente han marcado algunas posiciones sobre el tema. El tan conocido “entre marido y mujer nadie se debe meter” y “marido es que pegue pues”. Estos proverbios que a lo largo de la historia han marcado de manera fatal a unos y a otras tienen dos lecturas básicamente, la primera abogando hacia una paradita detrás de la raya y la otra es cruzarla cueste lo que cueste. Olímpicamente.
Historias como estas, unas silenciadas y otras comentadas, nos permiten y nos ofrecen la oportunidad de cuestionarnos que tan comprometidos andamos con nosotros mismos y con los demás, ¿vale correr los riesgos que supone no estar a raya, trascender los límites y sopesar las consecuencias de nuestras acciones?
Me da gusto y me fortalece la entrega del señor Neira, admiro su inquebrantable fortaleza y la de su familia. Le agradezco que comparta con nosotros semejante experiencia y le felicito por el premio Naranja que le han concedido, espero que los dulces jugos de este fruto sirvan para curar un poquitín las heridas que lleva.
Afortunadamente la crisis no ha dañado los campos cultivados de este preciado cítrico y hay personas que aún las cultivan y otras que como el profesor Neira merezcan degustarla.
Y me digo yo que quizás debería jugar a la rayuela para practicar eso de pasarme de la raya con un solo pie o con ambos, que más da, la cosa es saltar la línea.
martes, 17 de marzo de 2009
Fenotipos encapsulados, opss
Recuerdo a mi madre cantando canciones de Gardel y de Barbarito Diez, bueno recuerdo sus chiflidos, tarareando, mi madre no tenía motivos para ser feliz, enterró en vida a tres hijos y eso es un récord absoluto a la mayor infelicidad. Pero siempre mantuvo la melodía como aliada. Es mi gran herencia emocional.
Durante mi infancia y hasta hace muy poco la música se escucha a un volumen compartido, se hacía presente de mil maneras y se disfrutaba en un paladar masivo, se presentaba quisieras o no, en casas, salones y calles. La melodía andaba de mano en mano, de orquesta en orquesta, se mezclaba con el aire y formaba parte de sus moléculas, era un patrimonio compartido a voz populi y como todo con el pasar de los siglos ha cambiado y las partituras se audio expandieron. La expresión de los fenómenos humanos han ido tomando como la arcilla diferentes formas en la medida que las realidades han sido su torno, su horno, en la medida que las realidades han fundido los colores, los sabores y las notas.
Todas las generaciones han sido acusadas y/o glorificadas por arquetipos, han tenido un sello muy particular que las ha caracterizado y que hablan a favor de tendencias que van desde la moda hasta las fachas, estas épocas del desarrollo humano han tenido y tienen rasgos que hablan de la presencia de modelos a imitar, de modelos reconocidos y asumidos, hablan de cambios generacionales, hablan de las contradicciones entre adultos y jóvenes, hablan de un enfrentamiento abierto o encubierto hacia las “modas” que aparecen constantemente unas que llegan para quedarse, para marcar pautas y otras que van a parar al saco del olvido. Y la historia se repite, los adultos creyéndonos los dueños absolutos de la verdad y tildando a los jóvenes dizque descubriendo por dónde le entra el agua al coco.
Y lo que es un hecho innegable es que desde que el mundo es mundo los patrones sociales han sido los embajadores por excelencia de conductas más ampliadas, más compartidas, más grupales, socialmente valoradas y condicionadas. Con el himno a la tecnología comunicacional a todo volumen pues todo cambió para bien (digo yo) pero siempre hay un pero, y este pero hace su punto y aparte en el uso y abuso del término privacidad.
Esta palabrita que cobija bajo su manta a todo tipo de desplantes y que es sinónimo en muchos casos de una señal muy parecida a luz roja que nos hace detenernos y asegurarnos si nuestro paso no será el inicio de un tremendo golpetazo. En todo caso, la música y las palabras ya prácticamente no forman parte de la nomenclatura atmosférica, quizás los científicos deban revisar si los cambios climatológicos tan severos se deben a la ausencia de estos dos grandes elementos que ya no silban en nuestros vientos, sino que cohabitan silenciosamente en las membranas auditivas juveniles amén al derecho a la intimidad.
Creo yo que tanto los sociólogos como todos los “ogos” la tienen más que difícil al tratar de explicar si se da el caso el cambio que todos estos adelantos han producido en los homo sapiens más desarrollados.
Creo que lo más difícil en relación a este tema, al menos para mi, es
alejarnos de nuestras posiciones por así decirlo y entender y disfrutar más que nada a los más jóvenes, es un reto que debemos enfrentar y que de alguna forma nos aproxima a nuestros hijos aún más.
Y a lo que voy, por así decirlo y no perderme en el pujar de mis pensamientos, me gustaría compartir con los que me leen la última experiencia maternal que he tenido en los últimos días, fui invitada por mi hija a compartir con ella durante una semana, ella me invitó a vivir con ella, a estar a su lado y acepté de mil amores, visité a mi hija en calidad de roommate. Mi hija estudia en la universidad y vive en el campus universitario, comparte con otras tres chicas un departamento.
Ha sido mi cuarta visita a la universidad, todas con motivos puntuales y en tiempos breves, eso sí todas marcadas por la necesidad de apoyarla y de sentir nuevamente su presencia directa en mi vida.
Las anteriores visitas se produjeron de forma muy diferente, la primera para instalarla, dejarla al comienzo de su primer año, estuve una semana. La segunda visita fue fugaz con las horas para saludarle, apretarla y ver un poco como iba, ya saben ” el ojo del amo engorda el caballo”, la tercera fue para celebrar sus veinte años, compartir con ella y apagar la velita y esta cuarta visita ha sido totalmente una aventura para mi, bueno para las dos doy por hecho.
En las tres primeras viví fuera del campus, en habitaciones de hotel, esta última mi hija me invitó a visitarla, compartir con ella su habitación, su sitio, su casita como me gusta llamarle y celebrar dos acontecimientos importantes, mis cincuenta y cuatro años y verle bailar en su grupo de danza. Y por primera vez me convertí en huésped de mi chica.
Así que partí rauda y veloz, con la idea fija de no convertirme en persona no grata. Debo decir que fui declarada visitante ilustre y hasta con las llaves entregadas y todo.
Sabemos que una de las reglas de oro de cualquier invitado es respetar el espacio ajeno, por así decirlo, ya sabemos ese dicho que dice que el visitante a los tres días huele a pescado dañado y esa no es una esencia de mi preferencia . Así que con mi Clinique perfumándome arribé al puerto de mi veinteañera.
Y tuve la oportunidad de vivir desde adentro, vivir desde las mareas universitarias la camaradería, la amistad, el cariño que en ciertos grupos de chicos propicia esta manera de convivencia. Y trataré de describir un poco esto que vivencié al verles caminar, al verles correr de clase a clase, al verles entrar a la lavandería canasta en mano para lavar ropa, al verles entrar por sus alimentos a las cafeterías y verles vivir el día a día, verles en su rutina personal escolar. Jóvenes de todas partes del mundo, de todas las latitudes, diferentes culturas, representantes de grupos étnicos, con sus andares desafiantes, rasgos amables y otros no tanto, pero teniendo un conjunto de cualidades y habilidades comunes que les permiten convivir y compartir, que les permiten ya no soñar con su futuro, sino todo lo contrario: construirlo.
Están literalmente “armados” hasta los dientes, son hijos e hijas de la tecnología, esclavos por así decirlo de los últimos modelos que haciendo un esfuerzo como el que he hecho me permite saber a duras penas cómo utilizarlos, están equipados con todo tipo de objetos que con total seguridad les garantizan ser estrellas de la comunicación como lo son hoy en día, pero de una comunicación bien diferente a la tradicional, ya saben a que me refiero obviamente.
Pensaba mientras les observaba y me mataba de la risa en los objetos que les identifican, esos que llevan a todas partes y sin los cuales es impensable pensar en chicos de este siglo, en primer lugar la compu, si me pidieran una definición de esta máquina en términos humorísticos y en pocas palabras , yo diría: instrumento localizado en el caso de las chicas generalmente entre las piernas dobladas, justo metido entre los muslos formando parte de la anatomía externa , en el caso de los chicos en las piernas extendidas, órgano esencialmente vital cuyos latidos permiten la comunicación gráfica y escrita entre masas de seres hambrientos del blablabla. En los aeropuertos se pueden localizar alrededor de las columnas alimentando a sus babyapple de los toma corrientes, jijiji.
Y acá les va la lista, la lista de los hits, de los que hay que tener porque hay que tenerlos, como buenos troyanos llevan todo al campo de batalla, computadora, celular no cualquiera sino su versión más top el famoso blackberry el cual presupone un reto para los antropólogos al tener que replantearse la función más activa que el dedo pulgar ha tomado con el uso de este diminuto aparato , este dedito nuestro nunca ha sido digámoslo así el más activo de todos, pero hoy en día es otra cosa. Este dedo tendrá que ser motivo de un estudio profundo en su desempeño, su agilidad es impresionante no hay ni habrá instrumento que pueda medir sus movimientos sincronizados al pasar mensajes en semejante sofisticado invento de última generación cuya apariencia combina con cuanto color y moda existente.
Sigue en nuestra lista de los más buscados el ipod, pequeño sujeto prácticamente invisible que lleva dos tentáculos como enemigos mortales que penetran las cavidades auditivas, éstas que originalmente fueron diseñadas por la madre naturaleza para que los sonidos entraran sin ser violadas sus paredes y que ahora corren el riesgo de que al igual que otras especies queden en extinción.
Y en el puesto top de los tops todas las tarjetas inimaginables, tarjetas para esto y lo otro que les permiten desde abrir las puertas que les llevan a todos los ambientes, a lavar la ropa, a almorzar, a abastecerse de dinero, que aunque como dice una amiga no hace la felicidad, pero que sí calma los nervios. Que clarividencia la de Chaplin en Tiempos Modernos.
Con estas armaduras puestas van por los caminos de la vida actual con una seguridad que sus pisadas hacen mirar a la vuelta, soy una admiradora de la juventud actual, y me da una envidia total, de la sana, estos dignos ejemplares de los tiempos que corren que han sido capaces de revolucionar el mundo, que han sido capaces de tender puentes sobre mares innavegables, que han permitido que los reencuentros se materialicen, que encontrar a una persona hoy en día sea cuestión nada más que de navegar por facebook.
Confieso que tengo una fijación y es como una de esas enfermedades endémicas en mi caso, y es con todo lo relacionado al mar, y para suerte mía navego día y noche, amo esta palabra que cobra una vigencia absoluta en este siglo y que nos garantiza que sin saber nadar podamos entre brazada y brazada llegar a las costas amadas.
Y yo en este campus de batalla computarizada pensaba, y pensaba, ya saben mis benditos monólogos en pleno apogeo que estos jóvenes en su andar iban a poner el sello y la letra a toda una generación de hombres y mujeres, que este siglo entraría a la historia como los grandes guerreros del tactactac o del blablabla, exponentes de un fenotipo electrónico y de una vida encapsulada.
Que sus armaduras de caballeros serán recordadas no por sus hazañas terrenales, sino por sus proezas marinas, por haberse sumergido en las profundidades del océano más profundo y más extenso nunca antes navegado, por haber descubierto la ola del puntocom.
Que nos han arrojado nos guste o no, podamos o no, querramos o no, al reto de los retos a subirnos no al tren sino a la tabla, asomarnos a la ventana más universal de todas las conocidas, la ventana.com
Pd: desde mi blog.com saludos kon kariño TQM opsss
Durante mi infancia y hasta hace muy poco la música se escucha a un volumen compartido, se hacía presente de mil maneras y se disfrutaba en un paladar masivo, se presentaba quisieras o no, en casas, salones y calles. La melodía andaba de mano en mano, de orquesta en orquesta, se mezclaba con el aire y formaba parte de sus moléculas, era un patrimonio compartido a voz populi y como todo con el pasar de los siglos ha cambiado y las partituras se audio expandieron. La expresión de los fenómenos humanos han ido tomando como la arcilla diferentes formas en la medida que las realidades han sido su torno, su horno, en la medida que las realidades han fundido los colores, los sabores y las notas.
Todas las generaciones han sido acusadas y/o glorificadas por arquetipos, han tenido un sello muy particular que las ha caracterizado y que hablan a favor de tendencias que van desde la moda hasta las fachas, estas épocas del desarrollo humano han tenido y tienen rasgos que hablan de la presencia de modelos a imitar, de modelos reconocidos y asumidos, hablan de cambios generacionales, hablan de las contradicciones entre adultos y jóvenes, hablan de un enfrentamiento abierto o encubierto hacia las “modas” que aparecen constantemente unas que llegan para quedarse, para marcar pautas y otras que van a parar al saco del olvido. Y la historia se repite, los adultos creyéndonos los dueños absolutos de la verdad y tildando a los jóvenes dizque descubriendo por dónde le entra el agua al coco.
Y lo que es un hecho innegable es que desde que el mundo es mundo los patrones sociales han sido los embajadores por excelencia de conductas más ampliadas, más compartidas, más grupales, socialmente valoradas y condicionadas. Con el himno a la tecnología comunicacional a todo volumen pues todo cambió para bien (digo yo) pero siempre hay un pero, y este pero hace su punto y aparte en el uso y abuso del término privacidad.
Esta palabrita que cobija bajo su manta a todo tipo de desplantes y que es sinónimo en muchos casos de una señal muy parecida a luz roja que nos hace detenernos y asegurarnos si nuestro paso no será el inicio de un tremendo golpetazo. En todo caso, la música y las palabras ya prácticamente no forman parte de la nomenclatura atmosférica, quizás los científicos deban revisar si los cambios climatológicos tan severos se deben a la ausencia de estos dos grandes elementos que ya no silban en nuestros vientos, sino que cohabitan silenciosamente en las membranas auditivas juveniles amén al derecho a la intimidad.
Creo yo que tanto los sociólogos como todos los “ogos” la tienen más que difícil al tratar de explicar si se da el caso el cambio que todos estos adelantos han producido en los homo sapiens más desarrollados.
Creo que lo más difícil en relación a este tema, al menos para mi, es
alejarnos de nuestras posiciones por así decirlo y entender y disfrutar más que nada a los más jóvenes, es un reto que debemos enfrentar y que de alguna forma nos aproxima a nuestros hijos aún más.
Y a lo que voy, por así decirlo y no perderme en el pujar de mis pensamientos, me gustaría compartir con los que me leen la última experiencia maternal que he tenido en los últimos días, fui invitada por mi hija a compartir con ella durante una semana, ella me invitó a vivir con ella, a estar a su lado y acepté de mil amores, visité a mi hija en calidad de roommate. Mi hija estudia en la universidad y vive en el campus universitario, comparte con otras tres chicas un departamento.
Ha sido mi cuarta visita a la universidad, todas con motivos puntuales y en tiempos breves, eso sí todas marcadas por la necesidad de apoyarla y de sentir nuevamente su presencia directa en mi vida.
Las anteriores visitas se produjeron de forma muy diferente, la primera para instalarla, dejarla al comienzo de su primer año, estuve una semana. La segunda visita fue fugaz con las horas para saludarle, apretarla y ver un poco como iba, ya saben ” el ojo del amo engorda el caballo”, la tercera fue para celebrar sus veinte años, compartir con ella y apagar la velita y esta cuarta visita ha sido totalmente una aventura para mi, bueno para las dos doy por hecho.
En las tres primeras viví fuera del campus, en habitaciones de hotel, esta última mi hija me invitó a visitarla, compartir con ella su habitación, su sitio, su casita como me gusta llamarle y celebrar dos acontecimientos importantes, mis cincuenta y cuatro años y verle bailar en su grupo de danza. Y por primera vez me convertí en huésped de mi chica.
Así que partí rauda y veloz, con la idea fija de no convertirme en persona no grata. Debo decir que fui declarada visitante ilustre y hasta con las llaves entregadas y todo.
Sabemos que una de las reglas de oro de cualquier invitado es respetar el espacio ajeno, por así decirlo, ya sabemos ese dicho que dice que el visitante a los tres días huele a pescado dañado y esa no es una esencia de mi preferencia . Así que con mi Clinique perfumándome arribé al puerto de mi veinteañera.
Y tuve la oportunidad de vivir desde adentro, vivir desde las mareas universitarias la camaradería, la amistad, el cariño que en ciertos grupos de chicos propicia esta manera de convivencia. Y trataré de describir un poco esto que vivencié al verles caminar, al verles correr de clase a clase, al verles entrar a la lavandería canasta en mano para lavar ropa, al verles entrar por sus alimentos a las cafeterías y verles vivir el día a día, verles en su rutina personal escolar. Jóvenes de todas partes del mundo, de todas las latitudes, diferentes culturas, representantes de grupos étnicos, con sus andares desafiantes, rasgos amables y otros no tanto, pero teniendo un conjunto de cualidades y habilidades comunes que les permiten convivir y compartir, que les permiten ya no soñar con su futuro, sino todo lo contrario: construirlo.
Están literalmente “armados” hasta los dientes, son hijos e hijas de la tecnología, esclavos por así decirlo de los últimos modelos que haciendo un esfuerzo como el que he hecho me permite saber a duras penas cómo utilizarlos, están equipados con todo tipo de objetos que con total seguridad les garantizan ser estrellas de la comunicación como lo son hoy en día, pero de una comunicación bien diferente a la tradicional, ya saben a que me refiero obviamente.
Pensaba mientras les observaba y me mataba de la risa en los objetos que les identifican, esos que llevan a todas partes y sin los cuales es impensable pensar en chicos de este siglo, en primer lugar la compu, si me pidieran una definición de esta máquina en términos humorísticos y en pocas palabras , yo diría: instrumento localizado en el caso de las chicas generalmente entre las piernas dobladas, justo metido entre los muslos formando parte de la anatomía externa , en el caso de los chicos en las piernas extendidas, órgano esencialmente vital cuyos latidos permiten la comunicación gráfica y escrita entre masas de seres hambrientos del blablabla. En los aeropuertos se pueden localizar alrededor de las columnas alimentando a sus babyapple de los toma corrientes, jijiji.
Y acá les va la lista, la lista de los hits, de los que hay que tener porque hay que tenerlos, como buenos troyanos llevan todo al campo de batalla, computadora, celular no cualquiera sino su versión más top el famoso blackberry el cual presupone un reto para los antropólogos al tener que replantearse la función más activa que el dedo pulgar ha tomado con el uso de este diminuto aparato , este dedito nuestro nunca ha sido digámoslo así el más activo de todos, pero hoy en día es otra cosa. Este dedo tendrá que ser motivo de un estudio profundo en su desempeño, su agilidad es impresionante no hay ni habrá instrumento que pueda medir sus movimientos sincronizados al pasar mensajes en semejante sofisticado invento de última generación cuya apariencia combina con cuanto color y moda existente.
Sigue en nuestra lista de los más buscados el ipod, pequeño sujeto prácticamente invisible que lleva dos tentáculos como enemigos mortales que penetran las cavidades auditivas, éstas que originalmente fueron diseñadas por la madre naturaleza para que los sonidos entraran sin ser violadas sus paredes y que ahora corren el riesgo de que al igual que otras especies queden en extinción.
Y en el puesto top de los tops todas las tarjetas inimaginables, tarjetas para esto y lo otro que les permiten desde abrir las puertas que les llevan a todos los ambientes, a lavar la ropa, a almorzar, a abastecerse de dinero, que aunque como dice una amiga no hace la felicidad, pero que sí calma los nervios. Que clarividencia la de Chaplin en Tiempos Modernos.
Con estas armaduras puestas van por los caminos de la vida actual con una seguridad que sus pisadas hacen mirar a la vuelta, soy una admiradora de la juventud actual, y me da una envidia total, de la sana, estos dignos ejemplares de los tiempos que corren que han sido capaces de revolucionar el mundo, que han sido capaces de tender puentes sobre mares innavegables, que han permitido que los reencuentros se materialicen, que encontrar a una persona hoy en día sea cuestión nada más que de navegar por facebook.
Confieso que tengo una fijación y es como una de esas enfermedades endémicas en mi caso, y es con todo lo relacionado al mar, y para suerte mía navego día y noche, amo esta palabra que cobra una vigencia absoluta en este siglo y que nos garantiza que sin saber nadar podamos entre brazada y brazada llegar a las costas amadas.
Y yo en este campus de batalla computarizada pensaba, y pensaba, ya saben mis benditos monólogos en pleno apogeo que estos jóvenes en su andar iban a poner el sello y la letra a toda una generación de hombres y mujeres, que este siglo entraría a la historia como los grandes guerreros del tactactac o del blablabla, exponentes de un fenotipo electrónico y de una vida encapsulada.
Que sus armaduras de caballeros serán recordadas no por sus hazañas terrenales, sino por sus proezas marinas, por haberse sumergido en las profundidades del océano más profundo y más extenso nunca antes navegado, por haber descubierto la ola del puntocom.
Que nos han arrojado nos guste o no, podamos o no, querramos o no, al reto de los retos a subirnos no al tren sino a la tabla, asomarnos a la ventana más universal de todas las conocidas, la ventana.com
Pd: desde mi blog.com saludos kon kariño TQM opsss
jueves, 5 de marzo de 2009
Desde mi género
Conozco los amores y desamores del llamado sexo débil desde sus profundidades, practico la femineidad desde que nací, soy afiliada al sindicato más fuerte que la humanidad y la clase social conocen. Soy mujer desde siempre, mucho antes de nacer, he pagado y pago mi cuota mensual por mantenerme activa, afiliada, he pagado y pago los costos que conlleva militar en semejante partido. Un partido que se encargó en mi caso y muchos otros de partir por la mitad las agresiones recibidas por el hecho de ser mujer y el placer de declararlo.
Conocí de la existencia del Punto G mucho después de haber conocido y visitado mi clítoris. Conocía mi género mucho antes que mi sexualidad, como partes separadas, como partes contrapuestas, prácticamente fui asexuada hasta mi juventud, mis intentos de autoexploración terminaban aún sin iniciarse por lo del pecado concebido, de modo tal que el primero llegó inicialmente entre juegos y juegos, siendo mamá de mis primeras hijas, siempre tuve muñecas como hijas, nunca hijos, nunca me pregunté por qué; ese tipo de inquietudes surgieron mucho después.
La actividad lúdicra como aprendí a llamarla en mi juventud cuando la universidad fue mi domo me permitió convertirme en madre, tía, maestra, y otras ocupaciones que entre risas y risas fui remedando y asumiendo desde pequeña. Porque mientras jugábamos aprendíamos lo socialmente aceptado de nuestros modelos.
El espejo: nuestro fiel aliado días sí y otros también , como en los cuentos infantiles, me regalaba la imagen de una niña que imitando las figuras más próximas dentro y fuera de mi familia crecía como una más, mi familia está plagada como buena especie sólo de mujeres . Somos m@s que ellos. Así de simple.
Transité los caminos de mi infancia como las chicas de mi época, de la mano de mi madre, mis tías, hermanas y amigas, para cuando crecí mis abuelas ya habían muerto. Poco a poco me fui convirtiendo de alguna manera en la palma real que soy hoy, porque confieso que si me dieran la posibilidad de ser un árbol, elegiría por razones obvias ser una de esas palmas reales que forman parte de la naturaleza de muchas ciudades entre ellas la mía. Ser altiva, delgada y coronada con una especie de cabello largo, frondoso cuyos movimientos hablan a favor de una mujer salvaje, indomable. Confieso que es una de mis fantasías. Romper el cielo con mi silueta.
Desde mi imaginario femenino he disfrutado los escenarios más conocidos y discutidos. He tenido tribunas propias, construídas con sangre, sudor y muchas lágrimas, he estado y estoy parada en mi podio, en mi blog haciendo uso de la palabra despierta y en sueños, no descanso, mis monólogos no me lo permiten, soy presa de ellos y vivo a través de ellos. Me he prestado tribunas ajenas, erigidas por mujeres de todas las latitudes americanas, afortunadamente mis raíces están penetradas por este pedazo de tierra fructífera que nace en aguas platenses y muere en la Patagonia, en éste mi amado y sufrido continente donde la vida misma se ha encargado de regalar y sembrar las mejores semillas femeninas.
El encuentro con mi sexualidad fue punto y aparte, así como lo digo como nos sucedió a casi todas, y digo a casi todas por no generalizar, a estas alturas no me lo permito. Con mi cuerpo a cuesta fui testigo de los cambios en mi geografía; de mis llanuras fueron emergiendo montículos mis dos pequeñas montañas las cuales fueron fuente de vida para mi hija. De mis valles fueron emergiendo mis curvas, de mi timidez fue surgiendo mi autonomía y de mis fluidos insípidos asomaron mis torrentes volcánicos. Con la típica erupción de la adolescencia le di la bienvenida a mis fases de alerta con alto voltaje.
Mi condición de amante amateur me privilegió de disfrutar como la que más de mis amores juveniles, me permitió colocar muy a gusto sobre mi tejado mi veleta latitudinal, así que mis coordenadas dizque mis exigencias hacia el otro bando estuvieron muy bien claras desde mis inicios, me consideré una vanguardista desde mis orígenes, y me gusta pensar que lo logré, a mis diecisiete años trabajaba y estudiaba a tiempo completo, mis ingresos me permitían tener la independencia posible, mi brújula me mantenía con los pies en la tierra y los deseos bañados con sal de esa gruesa, con sal de mar!!.
Mis primeros amores llegaron de la sonrisa de mi madre, mi madre me amó y admiró, de sus seis hijos yo fui la única que puso los pies y algo más en las escalinatas. Antes de ser esposa fui psicopedagóga, entre el público que tuve en mi defensa de tesis, estaba ella, mi madre. Su admiración venía dada no por mis logros, nada de eso, sino por sus propias carencias y las de las suy@s, las mujeres de aquellos siglos se hacían en las cocinas, lavaderos, se hacían bajo los contratos ya conocidos y dados por la historia, en esos contratos matrimoniales que tienen vigencia mal que nos guste hasta el sol de hoy.
Los amores que vienen de nosotras suelen parecer a primera vista para nuestra gloria medios antagónicos en muchos casos, lo sé por experiencia propia, mis hermanas me quisieron pero al mismo tiempo me rechazaron, y yo a ellas, las subvalore en el desempeño de su género, para mí en lo personal y justo en mi juventud mi taza medidora tenía como unidad de medida la profesionalidad ante todo y ellas pasaron directamente de los juegos a los asuntos como dice la canción. Se casaron tan jóvenes que yo asistí en calidad de chaperona o algo así a estos festejos.
Hay amores que matan, hay amores que van caminando de la mano de la amargura. Llevan el sello de dolor y el mata sello tan conocido de “lo hago por tu bien” y como dicen quien bien te quiere te hará llorar.
En el ejercicio, en el cumplimiento de todos los roles asumidos hasta mis días no conozco ninguno que no tenga la doble arista, la del dolor y la del amor, somos incapaces de valorar a nuestras madres con la magnitud del caso hasta que nos convertimos en madres.
Apreciamos aún más nuestros afectos cuando estos desaparecen parcial o totalmente, con total seguridad es ley del corazón, si bien es cierto que al llegar a los Andes ya estaba graduada dizque medio psicóloga, es cierto que allí hice mi PHD en afectos, me gradué en el control de mis emociones, en Quito aprendí de a poco y hasta ahora a controlar mi afectividad, siempre he sido más afectiva que cognitiva en otras palabras siempre mis sentimientos habían primado sobre mi pensamiento, mi razón, mis ideas.
Comprendí que no deben haber reclamos afectivos, y es uno de mis principios básicos, no reclamo afecto, pienso que éste se expresa y debe ser una expresión genuinamente espontánea, que tiene miles de matices y espero pacientemente a que estos se hagan presente, caso contrario lo respeto y sigo mi camino. Me empeño en que lo emocional no predomine sobre lo racional.
Estoy de acuerdo con aquellos que dicen que no hay peor enemigo que una de nosotras, y es cierto, estoy consciente de nuestra fortaleza, estoy consciente de nuestro poder maternal, de nuestro poder como esposas, hijas, abuelas, suegras, nueras, como amigas, como profesionales, como jefas citando los más significativos roles de nuestros puestos de batalla, de nuestras trincheras . Cuando la batalla se presenta de tú a tú, face to face, cuando la guerra es entre las dos damas como en una buena partida de ajedrez, dudo mucho que alguna de las piezas logre dar jaque mate sin dar cada una buena demostración de poderío.
He sido amada y odiada, he sido valorada y discriminada he sido y soy centro de discusión entre las que me conocen, y hoy pensando que el próximo día ocho de marzo se celebra el día en que nos rinden homenaje, en que rendimos homenaje a todas las inicialmente mal llamadas débiles, después independientes, y ahora liberadas, con alegría me atrevo a felicitar a tod@s, esta producción literaria por llamarla de alguna manera y este monólogo en particular es un tributo, es mi tributo, es mi demostración de lealtad suprema, es mi pedido expreso de ser más tolerante con nosotras mismas, me lo digo a cada minuto, y lo practico, lo pongo en mi agenda, las madres con las hijas y viceversa, las madres biológicas con las madres adoptivas, las casadas con las divorciadas , las solteras y viceversa, las suegras con las nueras y éstas con las primeras, las jefas con las subordinadas, y éstas con las que mandan , las que salen de sus casas a trabajar con las que nos quedamos en casa trabajando, las asalariadas con nosotras las mantenidas, las activas con las jubiladas y éstas con todas, se trataría de una toma de conciencia solidaria o algo así para con todas, ser más consideradas nosotras con nosotras, y en eso estoy yo en lo personal.
Regalémonos lo mejor de nosotras mismas a nosotras mismas, porque en cada mujer se aglutinan, se hacen presente todas y cada una de las notas musicales del pentagrama mujeril, seamos capaces de querer a la de al lado, a la de a pie, a esa que sus manos callosas la delatan, a esa que su tristeza la mata, regalémonos la mejor sonrisa , nada de medias caras, reconocer que quien tiene boca se equivoca, asumir los errores de otr@s como de nosotr@s como una posibilidad de entrenamiento en el día a día, apoyémonos, cerremos filas, me pregunto, ¿no es suficiente con la intolerancia de los llamados fuertes? , ¿por qué tenemos que ser tan ácidas? Usemos splenda para aligerar nuestros líquidos, los que consumimos y los que brindamos.
Escribamos notas personales, mientras tengamos la oportunidad de hacer uso de nuestras capacidades, permitámonos declarar nuestro afecto y admiración hacia aquell@s que despiertan de muy diferentes formas, nada de mensajes colectivos, declaro mi rechazo absoluto a los mensajes colectivos, degusto los personales, los que hablan del conocimiento de la persona a la que van dirigidos, disfruto de cada palabra o frase escrita a título personal, demos pues la bienvenida a nuestras filas, a nuestro sindicato, a nuestro partido, a tod@s las que nos caen bien o no, a las que nos llaman o no, a las que nos aceptan o no, a las que se hacen presente o no, regalémonos la mejor de nuestras mareas, dejemos que nuestra pleamar llegue a las costas de conocidas o desconocidas, en todo caso las costas son costas, unas más bravas que otras, pero que finalmente todas nos unamos y demos gracias a la vida que como dice la canción “ nos ha dado tanto.”
Felicidades, congratulaciones, en buena hora en este mes de marzo, este es un mensaje general, pero estoy segura que cada una de nosotras al leerlo encontrará algo de particular, algo dirigido a nuestra médula espinal porque lo he escrito pensando en mi familia, en mi hija, en mis amigas y en mis desconocidas amigas. Lo he escrito desde mi misma, desde mis 54 años que de alguna manera me permiten enarbolar las banderas de nuestra realidad. Les quiero, ah por favor no olviden festejarse y festejarme jijijij.
Conozco los amores y desamores del llamado sexo débil desde sus profundidades, practico la femineidad desde que nací, soy afiliada al sindicato más fuerte que la humanidad y la clase social conocen. Soy mujer desde siempre, mucho antes de nacer, he pagado y pago mi cuota mensual por mantenerme activa, afiliada, he pagado y pago los costos que conlleva militar en semejante partido. Un partido que se encargó en mi caso y muchos otros de partir por la mitad las agresiones recibidas por el hecho de ser mujer y el placer de declararlo.
Conocí de la existencia del Punto G mucho después de haber conocido y visitado mi clítoris. Conocía mi género mucho antes que mi sexualidad, como partes separadas, como partes contrapuestas, prácticamente fui asexuada hasta mi juventud, mis intentos de autoexploración terminaban aún sin iniciarse por lo del pecado concebido, de modo tal que el primero llegó inicialmente entre juegos y juegos, siendo mamá de mis primeras hijas, siempre tuve muñecas como hijas, nunca hijos, nunca me pregunté por qué; ese tipo de inquietudes surgieron mucho después.
La actividad lúdicra como aprendí a llamarla en mi juventud cuando la universidad fue mi domo me permitió convertirme en madre, tía, maestra, y otras ocupaciones que entre risas y risas fui remedando y asumiendo desde pequeña. Porque mientras jugábamos aprendíamos lo socialmente aceptado de nuestros modelos.
El espejo: nuestro fiel aliado días sí y otros también , como en los cuentos infantiles, me regalaba la imagen de una niña que imitando las figuras más próximas dentro y fuera de mi familia crecía como una más, mi familia está plagada como buena especie sólo de mujeres . Somos m@s que ellos. Así de simple.
Transité los caminos de mi infancia como las chicas de mi época, de la mano de mi madre, mis tías, hermanas y amigas, para cuando crecí mis abuelas ya habían muerto. Poco a poco me fui convirtiendo de alguna manera en la palma real que soy hoy, porque confieso que si me dieran la posibilidad de ser un árbol, elegiría por razones obvias ser una de esas palmas reales que forman parte de la naturaleza de muchas ciudades entre ellas la mía. Ser altiva, delgada y coronada con una especie de cabello largo, frondoso cuyos movimientos hablan a favor de una mujer salvaje, indomable. Confieso que es una de mis fantasías. Romper el cielo con mi silueta.
Desde mi imaginario femenino he disfrutado los escenarios más conocidos y discutidos. He tenido tribunas propias, construídas con sangre, sudor y muchas lágrimas, he estado y estoy parada en mi podio, en mi blog haciendo uso de la palabra despierta y en sueños, no descanso, mis monólogos no me lo permiten, soy presa de ellos y vivo a través de ellos. Me he prestado tribunas ajenas, erigidas por mujeres de todas las latitudes americanas, afortunadamente mis raíces están penetradas por este pedazo de tierra fructífera que nace en aguas platenses y muere en la Patagonia, en éste mi amado y sufrido continente donde la vida misma se ha encargado de regalar y sembrar las mejores semillas femeninas.
El encuentro con mi sexualidad fue punto y aparte, así como lo digo como nos sucedió a casi todas, y digo a casi todas por no generalizar, a estas alturas no me lo permito. Con mi cuerpo a cuesta fui testigo de los cambios en mi geografía; de mis llanuras fueron emergiendo montículos mis dos pequeñas montañas las cuales fueron fuente de vida para mi hija. De mis valles fueron emergiendo mis curvas, de mi timidez fue surgiendo mi autonomía y de mis fluidos insípidos asomaron mis torrentes volcánicos. Con la típica erupción de la adolescencia le di la bienvenida a mis fases de alerta con alto voltaje.
Mi condición de amante amateur me privilegió de disfrutar como la que más de mis amores juveniles, me permitió colocar muy a gusto sobre mi tejado mi veleta latitudinal, así que mis coordenadas dizque mis exigencias hacia el otro bando estuvieron muy bien claras desde mis inicios, me consideré una vanguardista desde mis orígenes, y me gusta pensar que lo logré, a mis diecisiete años trabajaba y estudiaba a tiempo completo, mis ingresos me permitían tener la independencia posible, mi brújula me mantenía con los pies en la tierra y los deseos bañados con sal de esa gruesa, con sal de mar!!.
Mis primeros amores llegaron de la sonrisa de mi madre, mi madre me amó y admiró, de sus seis hijos yo fui la única que puso los pies y algo más en las escalinatas. Antes de ser esposa fui psicopedagóga, entre el público que tuve en mi defensa de tesis, estaba ella, mi madre. Su admiración venía dada no por mis logros, nada de eso, sino por sus propias carencias y las de las suy@s, las mujeres de aquellos siglos se hacían en las cocinas, lavaderos, se hacían bajo los contratos ya conocidos y dados por la historia, en esos contratos matrimoniales que tienen vigencia mal que nos guste hasta el sol de hoy.
Los amores que vienen de nosotras suelen parecer a primera vista para nuestra gloria medios antagónicos en muchos casos, lo sé por experiencia propia, mis hermanas me quisieron pero al mismo tiempo me rechazaron, y yo a ellas, las subvalore en el desempeño de su género, para mí en lo personal y justo en mi juventud mi taza medidora tenía como unidad de medida la profesionalidad ante todo y ellas pasaron directamente de los juegos a los asuntos como dice la canción. Se casaron tan jóvenes que yo asistí en calidad de chaperona o algo así a estos festejos.
Hay amores que matan, hay amores que van caminando de la mano de la amargura. Llevan el sello de dolor y el mata sello tan conocido de “lo hago por tu bien” y como dicen quien bien te quiere te hará llorar.
En el ejercicio, en el cumplimiento de todos los roles asumidos hasta mis días no conozco ninguno que no tenga la doble arista, la del dolor y la del amor, somos incapaces de valorar a nuestras madres con la magnitud del caso hasta que nos convertimos en madres.
Apreciamos aún más nuestros afectos cuando estos desaparecen parcial o totalmente, con total seguridad es ley del corazón, si bien es cierto que al llegar a los Andes ya estaba graduada dizque medio psicóloga, es cierto que allí hice mi PHD en afectos, me gradué en el control de mis emociones, en Quito aprendí de a poco y hasta ahora a controlar mi afectividad, siempre he sido más afectiva que cognitiva en otras palabras siempre mis sentimientos habían primado sobre mi pensamiento, mi razón, mis ideas.
Comprendí que no deben haber reclamos afectivos, y es uno de mis principios básicos, no reclamo afecto, pienso que éste se expresa y debe ser una expresión genuinamente espontánea, que tiene miles de matices y espero pacientemente a que estos se hagan presente, caso contrario lo respeto y sigo mi camino. Me empeño en que lo emocional no predomine sobre lo racional.
Estoy de acuerdo con aquellos que dicen que no hay peor enemigo que una de nosotras, y es cierto, estoy consciente de nuestra fortaleza, estoy consciente de nuestro poder maternal, de nuestro poder como esposas, hijas, abuelas, suegras, nueras, como amigas, como profesionales, como jefas citando los más significativos roles de nuestros puestos de batalla, de nuestras trincheras . Cuando la batalla se presenta de tú a tú, face to face, cuando la guerra es entre las dos damas como en una buena partida de ajedrez, dudo mucho que alguna de las piezas logre dar jaque mate sin dar cada una buena demostración de poderío.
He sido amada y odiada, he sido valorada y discriminada he sido y soy centro de discusión entre las que me conocen, y hoy pensando que el próximo día ocho de marzo se celebra el día en que nos rinden homenaje, en que rendimos homenaje a todas las inicialmente mal llamadas débiles, después independientes, y ahora liberadas, con alegría me atrevo a felicitar a tod@s, esta producción literaria por llamarla de alguna manera y este monólogo en particular es un tributo, es mi tributo, es mi demostración de lealtad suprema, es mi pedido expreso de ser más tolerante con nosotras mismas, me lo digo a cada minuto, y lo practico, lo pongo en mi agenda, las madres con las hijas y viceversa, las madres biológicas con las madres adoptivas, las casadas con las divorciadas , las solteras y viceversa, las suegras con las nueras y éstas con las primeras, las jefas con las subordinadas, y éstas con las que mandan , las que salen de sus casas a trabajar con las que nos quedamos en casa trabajando, las asalariadas con nosotras las mantenidas, las activas con las jubiladas y éstas con todas, se trataría de una toma de conciencia solidaria o algo así para con todas, ser más consideradas nosotras con nosotras, y en eso estoy yo en lo personal.
Regalémonos lo mejor de nosotras mismas a nosotras mismas, porque en cada mujer se aglutinan, se hacen presente todas y cada una de las notas musicales del pentagrama mujeril, seamos capaces de querer a la de al lado, a la de a pie, a esa que sus manos callosas la delatan, a esa que su tristeza la mata, regalémonos la mejor sonrisa , nada de medias caras, reconocer que quien tiene boca se equivoca, asumir los errores de otr@s como de nosotr@s como una posibilidad de entrenamiento en el día a día, apoyémonos, cerremos filas, me pregunto, ¿no es suficiente con la intolerancia de los llamados fuertes? , ¿por qué tenemos que ser tan ácidas? Usemos splenda para aligerar nuestros líquidos, los que consumimos y los que brindamos.
Escribamos notas personales, mientras tengamos la oportunidad de hacer uso de nuestras capacidades, permitámonos declarar nuestro afecto y admiración hacia aquell@s que despiertan de muy diferentes formas, nada de mensajes colectivos, declaro mi rechazo absoluto a los mensajes colectivos, degusto los personales, los que hablan del conocimiento de la persona a la que van dirigidos, disfruto de cada palabra o frase escrita a título personal, demos pues la bienvenida a nuestras filas, a nuestro sindicato, a nuestro partido, a tod@s las que nos caen bien o no, a las que nos llaman o no, a las que nos aceptan o no, a las que se hacen presente o no, regalémonos la mejor de nuestras mareas, dejemos que nuestra pleamar llegue a las costas de conocidas o desconocidas, en todo caso las costas son costas, unas más bravas que otras, pero que finalmente todas nos unamos y demos gracias a la vida que como dice la canción “ nos ha dado tanto.”
Felicidades, congratulaciones, en buena hora en este mes de marzo, este es un mensaje general, pero estoy segura que cada una de nosotras al leerlo encontrará algo de particular, algo dirigido a nuestra médula espinal porque lo he escrito pensando en mi familia, en mi hija, en mis amigas y en mis desconocidas amigas. Lo he escrito desde mi misma, desde mis 54 años que de alguna manera me permiten enarbolar las banderas de nuestra realidad. Les quiero, ah por favor no olviden festejarse y festejarme jijijij.
jueves, 26 de febrero de 2009
Los Reyes Magos y el infarto
Mi tía me declaró la heredera universal de las propiedades de mi prima, cuando esta se fue. Mi prima fue la primera en dejar la isla y la familia. Fue para enero y lo recuerdo con un sabor agridulce, como el tan conocido efecto del caramelo amargo. Porque con su adiós me llegaron varios tesoros que fueron para mi un verdadero botín.
Yo era pequeña para poder comprender el alcance de su partida, entre los tesorillos me llegaron varios juguetes: muñecas, accesorios para estas y una casita amoblada con todo tipo de miniaturas donde vivían niños con caras felices, las puertas y ventanas abiertas y hasta perritos en una piscina, y celebré sin lugar a dudas una de mis mejores noches infantiles, la noche de los Reyes Magos.
Como soy la benjamina familiar, mis hermanas y mi madre cerraron filas e hicieron todo por mantener el espíritu real en mi cabecita. Así que todos a mi alrededor, hermanos, tías y tíos se empeñaron en que al menos yo conservara la ilusión de la llegada de semejantes personajes, de conservar a toda costa esas fantasías que hablaban de tradiciones y que para los tiempos que corrían a inicios de los años sesenta se consideraban algo así como pecado capital. Hoy día recuerdo mi emoción al esperar tan apreciada visita, para mi los Reyes Magos llegaban y llegaban, nada de dudas, nada de escuchar lo que muchos niños comentaban en las calles y pasillos de la escuela entre risas y burlas hacia aquellos que como yo hacían notas, cartas y todo tipo de peticiones, a niños que la magia del seis de enero les hacía felices e ingenuos, en aquella década las visitas comenzaron a ser mal recibidas y aún más ésta con rango de acontecimiento real.
La imaginación, los sueños, las ilusiones y fantasías fueron tildados de debilidades burguesas, y estas llamadas debilidades fueron a parar al pelotón de fusilamiento, literalmente las fusilaron, las extirparon de raíz, nada de personajes místicos, las barbas quedaron prohibidas semejante lujo sólo era y es para el elegido, perdón digo para el reelegido. Todo el crédito de bienestar venía de manos de los “ de arriba”, que permitían a los padres comprar los juguetes una vez al año, así que ese rumor iba de boca en boca, bocas pequeñas, con dientes pequeños, sonrisas pequeñas, que aún no sabíamos la que nos esperaba, pero que en familias como la mía y en otras se negaban a no recibir en sus casas la visita real que aunque carentes de la tradicional chimenea para que las bolsas llegaran a sus salas, sí tenían las agallas para mantener otro diálogo con sus hijos, para tener un rayo de luz que guiaba en la noche más mágica del calendario a los declarados personas no gratas, y desde esa edad sin saberlo comencé a tener un doble discurso, una doble actitud, una fachada en otras palabras. Sabía que creía en todo cuando el telón caía.
Y como en una buena obra teatral decidí creer en lo increíble, asumí no escuchar las risas y burlas, seguir escribiendo mis cartas, decidí no querer tener carbón como regalo y ser una niña obediente y buena todo el año para que cuando llegara enero, ese mes tan esperado, mis regalos estuvieran más que seguros. La mañana del día seis era luminosa y especialmente alegre, se salía a buscar a los amigos y mostrar tus tesoros, compartirlos y no escuchar para nada los gritos de las madres y las abuelas llamando al almuerzo. Las calles y esquinas habaneras han sido refugio infantil desde siempre.
Hubiera frío o no, se iba a la calle a jugar unos creyendo en la divinidad real (como yo) y otros en la bondad paternal, en todo caso para mi los Tres Grandes eran de carne y hueso y llegaban como los bebés , sin lugar a dudas, a plazo fijo, los reyes en enero y la cigüeña cuando a las mamas les crecía la panza, los primeros venían de muchas ciudades lejanas, cansados, agotados, sedientos, hambrientos, así que yo les preparaba su lunch a modo de demostrar mi generosidad , hospitalidad y sobre todo para volver a ser visitada, y la segunda visita pues desde Paris!!, de dónde más.
Mis primeros estudios de historia me hablaban del descubrimiento de América, de Colón y demás conquistadores, esos libros con sus ilustraciones de barcos que llegaban de donde mismo habían llegado mis abuelos, de la Madre Patria, de modo tal que para mí los tres no llegaban en trineos ni cosa por el estilo, vaya ni pensarlo, yo los vivenciaba llegando tal cual llegaron los conquistadores, como valientes navegantes cada uno capitaneando naves de velas blancas, en las tres embarcaciones que nos descubrieron, en esas donde llegó Colón y los suyos, me refiero a la Niña, la Pinta y la Santa María.
De España eran los turrones y la sidra, también de España eran mis tres grandes amores infantiles Melchor, Gaspar y Baltasar y con esta visita tan deseada; deseada como el chocolate caliente en noches frías, llegaban cosas lindas, buenas, pedidas, deseadas y hasta heredadas como en mi caso. A propósito ha sido mi única herencia material hasta el día de hoy.
Y gracias a esa capacidad de negociación que surge así desde las primeras etapas del desarrollo humano, que surge así tan simplemente como el canje de una buena conducta a cambio de un juguete, se estableció el patrón que yo conocía muy bien, mi familia se encargaba de recordarme el compromiso, se encargaban de recordarme en caso de olvidos u equivocaciones así como quien no quiere las cosas, y me leían la cartilla día a día, si comes todo, si te portas bien y eres buena serás visitada y bien regalada. Los Reyes solo te visitaban si te portabas bien, así que creo fui una de esas niñas bien vestidas y educada para ser visitada. Solo a los que se portaban mal les traían carbón, afortunadamente nunca he cocinado con semejante combustible.
Mis hermanas alimentaban mi fantasía de mil maneras, algo bueno tiene que tener ser la más pequeña, obviamente mi cartita estaba hecha y rehecha mucho antes de enero aunque siempre corrieron tiempos de escasez, de vacas flacas y los chamas de mi época ya comenzamos a ver como se evaporaban desde los Reyes hasta el pan nuestro de cada día.
Dejé de tomar leche a los siete años (por decisión estatal) y creo en los Reyes por decisión personal hasta el sol de hoy.
Pero a pesar del huracán de quinta categoría que nos llegó desde los finales de los cincuenta y que aún luchamos contra sus embates, afortunadamente mi inconsciente infantil sobrevivió y para cuando nació mi hija logré recuperar el espíritu mágico y seguir haciendo frente a los vientos de 200 km. por hora y trasmitir el cuento de los cuentos, el cuento real.
Con mi marido, mi hija y mi credibilidad monárquica a bordo emprendimos nuestro viaje alejándonos del centro del huracán que es el punto más peligroso y poniendo mar entre su fuerza y nuestras costas. Y durante todos estos años volvimos a recibir con ilusión la víspera de los tres, los tres grandes. Como los tres tenores que hacen cantar los corazones infantiles a pesar de que el gran caimán caiga presa de los fenómenos naturales.
Durante muchos años hemos recibido lindos regalillos con la misma alegría de siempre, confiábamos en el principio de siempre, buena conducta, buenos regalos, Y para sorpresa nuestra, enero de 2008 se nos presentó de forma muy diferente, los tres tenores aparecieron no con un canto a la alegría , sino con un grito por la vida, nos trajeron un infarto, de esos que llegan disfrazados de dolor muscular, maluqueras estomacales y otros síntomas, bien disfrazado, sin pistas para poder emprender una carrera directa a los brazos de cupido y sofocar ese mal de corazones. Ese regalo nos cayó del cielo, enviado sin remitente pero con destinatario fijo, fue directo al señor de los señores, a ese órgano que late y que bate como el chocolate, y que nada de nada, de repente nos vimos recibiendo semejante regalo, lo recibimos como un paquete de esas ofertas turísticas de “todo incluido”. Porque un infarto viene como un veinte de mayo, viene al duro y sin guante. No te da tregua.
No me centraré en los inconvenientes del todo incluído, de alguna manera todos conocemos este plan, y de alguna manera todos lo hemos comprado, en nuestro caso el paquete ni lo compramos, ni lo solicitamos, llegó con el brazalete muy bien tipificado, “directo al corazón” .
Ni soñar con semejante cosa, eso de los infartos le pasa a otros, a nosotros no, nuestro corazón le habíamos conocido por estar preso de amor. Era parte de nuestra parte, fiel compañero, trabajador incansable de día y de noche, el corazón de mi marido era de esos llamados de “oro “, un buen corazón, cómo nos haría eso y en víspera de Reyes.? Imposible.
Estos monólogos amalgamados como suelo llamarlos, me permiten echar afuera semejante decepción, semejante traición, y no me permito dejar de mencionar que la bronca con los tres barbudos fue circunstancial, temporal, hemos sobrevivido, estamos acá para contarlo y para compartirlo con otros que quieran escuchar la historia que hoy es nuestra pero que no quita que el próximo regalo será para otro fumador.
Sería muy trillado contar lo fuerte que ha sido y es la experiencia, trato entonces de centrarme en lo que más nos cuesta a las personas, me centro en la manera de seguir adelante en lo bueno, en lo positivo de nuestra historia cardíaco familiar , porque encontrar aspectos buenos al sobrevivirlo es otra corazonada, lo nuestro fue un infarto familiar, como lo oyen y leen, un infarto colectivo, nos dio a los tres, a mi marido que lo sufrió en carne propia y a nosotras (mi hija) y yo que lo sufrimos en carne viva.
Como os digo no esperábamos semejante ingratitud de los reyes, según nosotros habíamos sido chicos bien buenitos, pero nada, al pan pan y al vino vino, hace un año que andamos con el corazón en la boca que a pesar de no ser su sitio reconocido es ahora su sitio elegido, el motor de mi marido ha decidido darnos sustos y más sustos, ha decidido colocarse en la línea equinoccial de nuestras latitudes, de hecho lo calibramos y aceitamos, el abc está en manos de profesionales de acá y de allá, es constante, durante este año y medio de sobrevivir a este corazón que anda partío tenemos claro que nosotros tres somos de corazón duro, de ese que a primera vista nos engaña pero que finalmente no quiere dejarnos por nada de la vida.
Y ante semejante bendición que nos quedó por hacer?, pues poner viento en popa y dejar de fumar, porque los tres hemos dejado de fumar, mi marido, mi hija y yo que jamás ni lo aspiré, ni lo disfruté, todo lo contrario, lo he odiado a muerte pero dejé de fumar el humo de segunda mano, así que le ganamos la guerra a este maldito vicio y ahora somos ciudadanos liberadores, ciudadanos pro medio ambiente.
Dimos vuelta al menú y hoy por hoy es imposible alimentarnos mejor, nada de grasa, nada frito, todo al vapor como buenos navegantes, y me he convertido en una chef para corazones.
Así que mis queridos fans con total seguridad les aconsejo que sigan haciendo sus cartillas para inicios de enero, continúen esperando la llegada de los bien vestidos, de los bien aventurados reyes porque sin lugar a dudas, lo que a primera vista puede ser el disfraz del final, lo que aparentemente es el disfraz de la fatalidad, afortunadamente se convierte con los días en la posibilidad de resurgir y como el tiempo que todo lo pone en su sitio nos ha puesto en el comienzo de una nueva vida, el comienzo de un nuevo latir, el reiniciar de una nueva razón con un nuevo corazón. La moraleja de nuestra historia es que nada es definitivo, que superarnos forma parte del mejor regalo que nos da la vida y que nos llega día a día, tanto en julio como en enero, y seguimos cultivando el capullo mas preciado.
Ah!! Y por si acaso, os comento, tenemos un logotipo en nuestro remitente familiar dirigido a los tres grandes, este enero al enviar nuestra cartita llevaba algo novedoso en el sobre, tenía incrustado nuestra sigla que dice así: Familia SCA que quiere decir:
Sobrevivientes Cardíacos Activos jijiji
Mi tía me declaró la heredera universal de las propiedades de mi prima, cuando esta se fue. Mi prima fue la primera en dejar la isla y la familia. Fue para enero y lo recuerdo con un sabor agridulce, como el tan conocido efecto del caramelo amargo. Porque con su adiós me llegaron varios tesoros que fueron para mi un verdadero botín.
Yo era pequeña para poder comprender el alcance de su partida, entre los tesorillos me llegaron varios juguetes: muñecas, accesorios para estas y una casita amoblada con todo tipo de miniaturas donde vivían niños con caras felices, las puertas y ventanas abiertas y hasta perritos en una piscina, y celebré sin lugar a dudas una de mis mejores noches infantiles, la noche de los Reyes Magos.
Como soy la benjamina familiar, mis hermanas y mi madre cerraron filas e hicieron todo por mantener el espíritu real en mi cabecita. Así que todos a mi alrededor, hermanos, tías y tíos se empeñaron en que al menos yo conservara la ilusión de la llegada de semejantes personajes, de conservar a toda costa esas fantasías que hablaban de tradiciones y que para los tiempos que corrían a inicios de los años sesenta se consideraban algo así como pecado capital. Hoy día recuerdo mi emoción al esperar tan apreciada visita, para mi los Reyes Magos llegaban y llegaban, nada de dudas, nada de escuchar lo que muchos niños comentaban en las calles y pasillos de la escuela entre risas y burlas hacia aquellos que como yo hacían notas, cartas y todo tipo de peticiones, a niños que la magia del seis de enero les hacía felices e ingenuos, en aquella década las visitas comenzaron a ser mal recibidas y aún más ésta con rango de acontecimiento real.
La imaginación, los sueños, las ilusiones y fantasías fueron tildados de debilidades burguesas, y estas llamadas debilidades fueron a parar al pelotón de fusilamiento, literalmente las fusilaron, las extirparon de raíz, nada de personajes místicos, las barbas quedaron prohibidas semejante lujo sólo era y es para el elegido, perdón digo para el reelegido. Todo el crédito de bienestar venía de manos de los “ de arriba”, que permitían a los padres comprar los juguetes una vez al año, así que ese rumor iba de boca en boca, bocas pequeñas, con dientes pequeños, sonrisas pequeñas, que aún no sabíamos la que nos esperaba, pero que en familias como la mía y en otras se negaban a no recibir en sus casas la visita real que aunque carentes de la tradicional chimenea para que las bolsas llegaran a sus salas, sí tenían las agallas para mantener otro diálogo con sus hijos, para tener un rayo de luz que guiaba en la noche más mágica del calendario a los declarados personas no gratas, y desde esa edad sin saberlo comencé a tener un doble discurso, una doble actitud, una fachada en otras palabras. Sabía que creía en todo cuando el telón caía.
Y como en una buena obra teatral decidí creer en lo increíble, asumí no escuchar las risas y burlas, seguir escribiendo mis cartas, decidí no querer tener carbón como regalo y ser una niña obediente y buena todo el año para que cuando llegara enero, ese mes tan esperado, mis regalos estuvieran más que seguros. La mañana del día seis era luminosa y especialmente alegre, se salía a buscar a los amigos y mostrar tus tesoros, compartirlos y no escuchar para nada los gritos de las madres y las abuelas llamando al almuerzo. Las calles y esquinas habaneras han sido refugio infantil desde siempre.
Hubiera frío o no, se iba a la calle a jugar unos creyendo en la divinidad real (como yo) y otros en la bondad paternal, en todo caso para mi los Tres Grandes eran de carne y hueso y llegaban como los bebés , sin lugar a dudas, a plazo fijo, los reyes en enero y la cigüeña cuando a las mamas les crecía la panza, los primeros venían de muchas ciudades lejanas, cansados, agotados, sedientos, hambrientos, así que yo les preparaba su lunch a modo de demostrar mi generosidad , hospitalidad y sobre todo para volver a ser visitada, y la segunda visita pues desde Paris!!, de dónde más.
Mis primeros estudios de historia me hablaban del descubrimiento de América, de Colón y demás conquistadores, esos libros con sus ilustraciones de barcos que llegaban de donde mismo habían llegado mis abuelos, de la Madre Patria, de modo tal que para mí los tres no llegaban en trineos ni cosa por el estilo, vaya ni pensarlo, yo los vivenciaba llegando tal cual llegaron los conquistadores, como valientes navegantes cada uno capitaneando naves de velas blancas, en las tres embarcaciones que nos descubrieron, en esas donde llegó Colón y los suyos, me refiero a la Niña, la Pinta y la Santa María.
De España eran los turrones y la sidra, también de España eran mis tres grandes amores infantiles Melchor, Gaspar y Baltasar y con esta visita tan deseada; deseada como el chocolate caliente en noches frías, llegaban cosas lindas, buenas, pedidas, deseadas y hasta heredadas como en mi caso. A propósito ha sido mi única herencia material hasta el día de hoy.
Y gracias a esa capacidad de negociación que surge así desde las primeras etapas del desarrollo humano, que surge así tan simplemente como el canje de una buena conducta a cambio de un juguete, se estableció el patrón que yo conocía muy bien, mi familia se encargaba de recordarme el compromiso, se encargaban de recordarme en caso de olvidos u equivocaciones así como quien no quiere las cosas, y me leían la cartilla día a día, si comes todo, si te portas bien y eres buena serás visitada y bien regalada. Los Reyes solo te visitaban si te portabas bien, así que creo fui una de esas niñas bien vestidas y educada para ser visitada. Solo a los que se portaban mal les traían carbón, afortunadamente nunca he cocinado con semejante combustible.
Mis hermanas alimentaban mi fantasía de mil maneras, algo bueno tiene que tener ser la más pequeña, obviamente mi cartita estaba hecha y rehecha mucho antes de enero aunque siempre corrieron tiempos de escasez, de vacas flacas y los chamas de mi época ya comenzamos a ver como se evaporaban desde los Reyes hasta el pan nuestro de cada día.
Dejé de tomar leche a los siete años (por decisión estatal) y creo en los Reyes por decisión personal hasta el sol de hoy.
Pero a pesar del huracán de quinta categoría que nos llegó desde los finales de los cincuenta y que aún luchamos contra sus embates, afortunadamente mi inconsciente infantil sobrevivió y para cuando nació mi hija logré recuperar el espíritu mágico y seguir haciendo frente a los vientos de 200 km. por hora y trasmitir el cuento de los cuentos, el cuento real.
Con mi marido, mi hija y mi credibilidad monárquica a bordo emprendimos nuestro viaje alejándonos del centro del huracán que es el punto más peligroso y poniendo mar entre su fuerza y nuestras costas. Y durante todos estos años volvimos a recibir con ilusión la víspera de los tres, los tres grandes. Como los tres tenores que hacen cantar los corazones infantiles a pesar de que el gran caimán caiga presa de los fenómenos naturales.
Durante muchos años hemos recibido lindos regalillos con la misma alegría de siempre, confiábamos en el principio de siempre, buena conducta, buenos regalos, Y para sorpresa nuestra, enero de 2008 se nos presentó de forma muy diferente, los tres tenores aparecieron no con un canto a la alegría , sino con un grito por la vida, nos trajeron un infarto, de esos que llegan disfrazados de dolor muscular, maluqueras estomacales y otros síntomas, bien disfrazado, sin pistas para poder emprender una carrera directa a los brazos de cupido y sofocar ese mal de corazones. Ese regalo nos cayó del cielo, enviado sin remitente pero con destinatario fijo, fue directo al señor de los señores, a ese órgano que late y que bate como el chocolate, y que nada de nada, de repente nos vimos recibiendo semejante regalo, lo recibimos como un paquete de esas ofertas turísticas de “todo incluido”. Porque un infarto viene como un veinte de mayo, viene al duro y sin guante. No te da tregua.
No me centraré en los inconvenientes del todo incluído, de alguna manera todos conocemos este plan, y de alguna manera todos lo hemos comprado, en nuestro caso el paquete ni lo compramos, ni lo solicitamos, llegó con el brazalete muy bien tipificado, “directo al corazón” .
Ni soñar con semejante cosa, eso de los infartos le pasa a otros, a nosotros no, nuestro corazón le habíamos conocido por estar preso de amor. Era parte de nuestra parte, fiel compañero, trabajador incansable de día y de noche, el corazón de mi marido era de esos llamados de “oro “, un buen corazón, cómo nos haría eso y en víspera de Reyes.? Imposible.
Estos monólogos amalgamados como suelo llamarlos, me permiten echar afuera semejante decepción, semejante traición, y no me permito dejar de mencionar que la bronca con los tres barbudos fue circunstancial, temporal, hemos sobrevivido, estamos acá para contarlo y para compartirlo con otros que quieran escuchar la historia que hoy es nuestra pero que no quita que el próximo regalo será para otro fumador.
Sería muy trillado contar lo fuerte que ha sido y es la experiencia, trato entonces de centrarme en lo que más nos cuesta a las personas, me centro en la manera de seguir adelante en lo bueno, en lo positivo de nuestra historia cardíaco familiar , porque encontrar aspectos buenos al sobrevivirlo es otra corazonada, lo nuestro fue un infarto familiar, como lo oyen y leen, un infarto colectivo, nos dio a los tres, a mi marido que lo sufrió en carne propia y a nosotras (mi hija) y yo que lo sufrimos en carne viva.
Como os digo no esperábamos semejante ingratitud de los reyes, según nosotros habíamos sido chicos bien buenitos, pero nada, al pan pan y al vino vino, hace un año que andamos con el corazón en la boca que a pesar de no ser su sitio reconocido es ahora su sitio elegido, el motor de mi marido ha decidido darnos sustos y más sustos, ha decidido colocarse en la línea equinoccial de nuestras latitudes, de hecho lo calibramos y aceitamos, el abc está en manos de profesionales de acá y de allá, es constante, durante este año y medio de sobrevivir a este corazón que anda partío tenemos claro que nosotros tres somos de corazón duro, de ese que a primera vista nos engaña pero que finalmente no quiere dejarnos por nada de la vida.
Y ante semejante bendición que nos quedó por hacer?, pues poner viento en popa y dejar de fumar, porque los tres hemos dejado de fumar, mi marido, mi hija y yo que jamás ni lo aspiré, ni lo disfruté, todo lo contrario, lo he odiado a muerte pero dejé de fumar el humo de segunda mano, así que le ganamos la guerra a este maldito vicio y ahora somos ciudadanos liberadores, ciudadanos pro medio ambiente.
Dimos vuelta al menú y hoy por hoy es imposible alimentarnos mejor, nada de grasa, nada frito, todo al vapor como buenos navegantes, y me he convertido en una chef para corazones.
Así que mis queridos fans con total seguridad les aconsejo que sigan haciendo sus cartillas para inicios de enero, continúen esperando la llegada de los bien vestidos, de los bien aventurados reyes porque sin lugar a dudas, lo que a primera vista puede ser el disfraz del final, lo que aparentemente es el disfraz de la fatalidad, afortunadamente se convierte con los días en la posibilidad de resurgir y como el tiempo que todo lo pone en su sitio nos ha puesto en el comienzo de una nueva vida, el comienzo de un nuevo latir, el reiniciar de una nueva razón con un nuevo corazón. La moraleja de nuestra historia es que nada es definitivo, que superarnos forma parte del mejor regalo que nos da la vida y que nos llega día a día, tanto en julio como en enero, y seguimos cultivando el capullo mas preciado.
Ah!! Y por si acaso, os comento, tenemos un logotipo en nuestro remitente familiar dirigido a los tres grandes, este enero al enviar nuestra cartita llevaba algo novedoso en el sobre, tenía incrustado nuestra sigla que dice así: Familia SCA que quiere decir:
Sobrevivientes Cardíacos Activos jijiji
miércoles, 11 de febrero de 2009
Jardines ambulatorios
Como parte de los saludos al mes del cariño como le llaman en este país, para festejar el día de San Valentín el día del amor y la amistad , para nosotros el día de los enamorados, escuchaba una invitación a conocer un hotel donde según los promotores se daba por garantizado que al visitarlo te cargarías de energía positiva . Y no pude evitar quedar enganchada con tal arrogancia de prometer convertirnos a todos en una central termoeléctrica y aquí estoy con mis benditos monólogos preguntándome cómo se genera o regenera el tejido positivo, las células positivas , oloquesea.com ; será que es un proceso que viene de muy adentro, que lo creamos y que habla a favor de una autogeneración o se necesita ayuda externa, o ambas al unísono , cómo se convierte la desdicha en dicha, cómo teñir las apariencias en modelitos de cualquier color pero de negro NO.
Y os pregunto cómo se hace frente a la presión social, a esta intolerancia al dolor ajeno, cuantos días es permitido padecer los síntomas de una maluquera físicoemocional, cuánto tiempo nos damos a nosotros mismos de interiorizar nuestras experiencias, cuánto tiempo damos y nos damos de no tener una sonrisa como parte de la necesidad de muchas personas de clasificar para la categoría VIP donde priman los standares superficiales ante los verdaderamente sustanciales (digo yo), ese afán de convertirse en una very important person!! cuánto ponemos en riesgo para ser aceptados socialmente.
Es acaso tan simple el tema , se resuelve en una consulta médica, donde nos diagnostiquen con el afectometro en mano los índices corporales de lo (+) y lo (-) o se nos informe de nuestras reservas (p/n) , cómo se traduce este slogan de última moda en una actitud transparente que trascienda una euforia disimulada a una alegría visitada, cómo sobrevivir a la presión simplista que niega la posibilidad de manifestar solidaridad hacia aquellos que conviven con la pena y que son firmes viviendo con ella a cuesta, porque la pena tiene ojos y rostros . Que fórmula es la más apropiada para apoyarnos y apoyar a los otros. Dónde poder adquirir las vigas para sostenernos, apuntalarnos y recargarnos.
A mi me queda claro que sí hay caminos prometedores , que si bien es cierto la duda nos puede acechar, al menos todos nos llevan a Roma, y os comento uno de mis senderos preferidos, uno de mis caminos romanos y es darme oportunidades, es no vivir la vida en emergencia, doy oportunidades al día y más que todo doy credibilidad a la pena, creo que de ella surge lo mejor de nosotros mismos, de ella surge la fuerza como surge de la tierra bien arada la buena cosecha, como surgen de la tierra bien fertilizada las mejores especies de la flora universal.
Soy una jardinera de mi propia parcela, siembro en todas las épocas, desde las más fértiles a las que no lo son tanto, abono y riego, cultivo y espero con ilusión la recolección y me aplico ese refrán que los hombres del campo se dicen a diario: “ a quien madruga Dios lo ayuda”, así que desde el amanecer me ocupo de fertilizar mis tierras y las aledañas . Veo mis cultivos como el campesino ve sus sembrados. Y me atrevo a pensar en ese clásico de la cinematografía americana, esa joya del cine que Peter Sellers. protagonizo y que su vigencia es absoluta en nuestros tiempos, la recuerdan? “Desde el jardín” que muestra como ir de la simplicidad del diálogo a las profundidades del pensamiento humano.
Me permito y permito salir de las tinieblas a la luz, permito que la clorofila llene de color mi horizonte y otros, me permito y permito que la derrota de paso a la victoria o lo contrario, me insto a luchar cueste lo que cueste.
Pero no comparto la simplicidad de muchos al proclamar lo fácil que a primera vista suele parecer eso de cargarse de forma (+) y me pregunto será realmente tan fácil?
Será que la mayoría de las personas funcionamos así de simple, como si fuéramos una batería recargable, será que somos así que por cualquier orificio corporal nos entra la tal llamada “energía +” , será que a algunos les resulta más fácil y a otros no, será que en algunos casos el polo (-) es más fuerte que el (+) o viceversa, y eso que está tan a la moda de ser mas (+) que (-) funciona así, o es algo construído desde la propia necesidad, algo que al repetirlo una y otra vez terminamos creyéndolo. Es un espejismo, es parte de una onda snobista o de un virus pasajero.
En todo caso, yo estaba trabajando en mis jardines ambulatorios mientras oía este discurso dizque psicológico de cargarse positivamente, y pensaba que la mejor forma de andar como pájaro cantor y no como gaviota en flor que es mi traducción de ser optimista más que pesimista es tener anhelos, ilusiones, sueños, es rodearse de vida, y es lo que hago, comparto mis días con mis retoños que son una forma de combatir la carencia de jardines que vivir en un depa plantea, de siempre me han gustado las plantas, inicialmente las sembraba mi madre y yo las disfrutaba a distancia, sin tocar la tierra como se dice, y ahora las siembro y cuido . En lo personal y volviendo al tema de las cargas positiva y negativa, soy predominantemente un protón con predominio de lo (+) así que trato de cargarme de todas las formas habidas y por haber, mis jardines son una de esas fuentes de energía.
Y la pregunta del millón es justamente cómo cargarse, cómo activar protones cuando todo es adverso, cómo luchar contra las corrientes de pesimismo e incertidumbre que en épocas como las que vivimos se imponen a toda costa, cómo levantarse y acostarse rindiendo tributo al milagro de la vida, cómo celebrar la posibilidad que tenemos de vivir y compartir, cómo rendir homenaje a tantas bendiciones que nos llegan en manos de una naturaleza tan abrumadoramente hermosa como la de esta ciudad , y van surgiendo varios recursos que estoy compartiendo en este fluir de ideas , y el resto se lo dejo a ustedes, lo dejo a interpretación en casa, lo dejo como un deber para entregar y es descubrir que es lo más apropiado en cada caso, qué nos hace más proclive a esto o aquello, y como estoy cursando una materia pendiente que se llama “ser positiva” me afano en practicar varios recursos, escuchar que me funcionan para que mi polo (+) quede satisfactoriamente funcionando, convivo con la música, convivo con la lectura y escritura, camino a pesar de los pesares……… y siembro, porque disfrutar del nacimiento de tan variada flora y rodearme de ella me eleva mis indicadores (+) según mi último diagnóstico .
Mis jardines se mueven por todo sitio, les voy colocando de aquí para allá, de allá para acá, y son testigos, son mis cómplices, son seres que nunca me reclaman afecto, son genuinamente generosos, y entre ellos y yo se origina una simbiosis plantaflormujer que hace que broten semillas de alegría aun cuando la tristeza flota, hace que los colores y olores primen y se abran paso entre las malas hierbas de mis estados de ánimo, sin temor a equivocarme me ayudan a convertir este nido en un espacio vibrante y silencioso que es la paradoja de lo bello, es la paradoja de apreciar y valorar lo que está a la vuelta de nuestros ojos y que nos saludan cada día.
Mi esfuerzo por tener una pista de aterrizaje propia no tiene límites, me pongo a prueba constantemente tomando y asumiendo el riesgo de mantenerme activa con un lenguaje floral, regando todos mis amores próximos o lejanos, y me gusta pensar que mis canastas, que mis jardines ambulatorios llevan el sello de la esperanza y la fe y en que toda semilla da paso al brote de la alegría y de la dicha. Y os doy mis jardines como regalo en estos días de febrero donde los recuerdos de amigos y de mi familia hacen que el amor se vista de vegetación y nos rocíe con gotas de la más rica savia que planta alguna ha producido. La savia de la amistad y el amor filial que viene a alimentarnos que de alguna forma nos llega en forma de energía afirmativa. Digo positiva, jijiji, feliz día de San Valentín.
Y os pregunto cómo se hace frente a la presión social, a esta intolerancia al dolor ajeno, cuantos días es permitido padecer los síntomas de una maluquera físicoemocional, cuánto tiempo nos damos a nosotros mismos de interiorizar nuestras experiencias, cuánto tiempo damos y nos damos de no tener una sonrisa como parte de la necesidad de muchas personas de clasificar para la categoría VIP donde priman los standares superficiales ante los verdaderamente sustanciales (digo yo), ese afán de convertirse en una very important person!! cuánto ponemos en riesgo para ser aceptados socialmente.
Es acaso tan simple el tema , se resuelve en una consulta médica, donde nos diagnostiquen con el afectometro en mano los índices corporales de lo (+) y lo (-) o se nos informe de nuestras reservas (p/n) , cómo se traduce este slogan de última moda en una actitud transparente que trascienda una euforia disimulada a una alegría visitada, cómo sobrevivir a la presión simplista que niega la posibilidad de manifestar solidaridad hacia aquellos que conviven con la pena y que son firmes viviendo con ella a cuesta, porque la pena tiene ojos y rostros . Que fórmula es la más apropiada para apoyarnos y apoyar a los otros. Dónde poder adquirir las vigas para sostenernos, apuntalarnos y recargarnos.
A mi me queda claro que sí hay caminos prometedores , que si bien es cierto la duda nos puede acechar, al menos todos nos llevan a Roma, y os comento uno de mis senderos preferidos, uno de mis caminos romanos y es darme oportunidades, es no vivir la vida en emergencia, doy oportunidades al día y más que todo doy credibilidad a la pena, creo que de ella surge lo mejor de nosotros mismos, de ella surge la fuerza como surge de la tierra bien arada la buena cosecha, como surgen de la tierra bien fertilizada las mejores especies de la flora universal.
Soy una jardinera de mi propia parcela, siembro en todas las épocas, desde las más fértiles a las que no lo son tanto, abono y riego, cultivo y espero con ilusión la recolección y me aplico ese refrán que los hombres del campo se dicen a diario: “ a quien madruga Dios lo ayuda”, así que desde el amanecer me ocupo de fertilizar mis tierras y las aledañas . Veo mis cultivos como el campesino ve sus sembrados. Y me atrevo a pensar en ese clásico de la cinematografía americana, esa joya del cine que Peter Sellers. protagonizo y que su vigencia es absoluta en nuestros tiempos, la recuerdan? “Desde el jardín” que muestra como ir de la simplicidad del diálogo a las profundidades del pensamiento humano.
Me permito y permito salir de las tinieblas a la luz, permito que la clorofila llene de color mi horizonte y otros, me permito y permito que la derrota de paso a la victoria o lo contrario, me insto a luchar cueste lo que cueste.
Pero no comparto la simplicidad de muchos al proclamar lo fácil que a primera vista suele parecer eso de cargarse de forma (+) y me pregunto será realmente tan fácil?
Será que la mayoría de las personas funcionamos así de simple, como si fuéramos una batería recargable, será que somos así que por cualquier orificio corporal nos entra la tal llamada “energía +” , será que a algunos les resulta más fácil y a otros no, será que en algunos casos el polo (-) es más fuerte que el (+) o viceversa, y eso que está tan a la moda de ser mas (+) que (-) funciona así, o es algo construído desde la propia necesidad, algo que al repetirlo una y otra vez terminamos creyéndolo. Es un espejismo, es parte de una onda snobista o de un virus pasajero.
En todo caso, yo estaba trabajando en mis jardines ambulatorios mientras oía este discurso dizque psicológico de cargarse positivamente, y pensaba que la mejor forma de andar como pájaro cantor y no como gaviota en flor que es mi traducción de ser optimista más que pesimista es tener anhelos, ilusiones, sueños, es rodearse de vida, y es lo que hago, comparto mis días con mis retoños que son una forma de combatir la carencia de jardines que vivir en un depa plantea, de siempre me han gustado las plantas, inicialmente las sembraba mi madre y yo las disfrutaba a distancia, sin tocar la tierra como se dice, y ahora las siembro y cuido . En lo personal y volviendo al tema de las cargas positiva y negativa, soy predominantemente un protón con predominio de lo (+) así que trato de cargarme de todas las formas habidas y por haber, mis jardines son una de esas fuentes de energía.
Y la pregunta del millón es justamente cómo cargarse, cómo activar protones cuando todo es adverso, cómo luchar contra las corrientes de pesimismo e incertidumbre que en épocas como las que vivimos se imponen a toda costa, cómo levantarse y acostarse rindiendo tributo al milagro de la vida, cómo celebrar la posibilidad que tenemos de vivir y compartir, cómo rendir homenaje a tantas bendiciones que nos llegan en manos de una naturaleza tan abrumadoramente hermosa como la de esta ciudad , y van surgiendo varios recursos que estoy compartiendo en este fluir de ideas , y el resto se lo dejo a ustedes, lo dejo a interpretación en casa, lo dejo como un deber para entregar y es descubrir que es lo más apropiado en cada caso, qué nos hace más proclive a esto o aquello, y como estoy cursando una materia pendiente que se llama “ser positiva” me afano en practicar varios recursos, escuchar que me funcionan para que mi polo (+) quede satisfactoriamente funcionando, convivo con la música, convivo con la lectura y escritura, camino a pesar de los pesares……… y siembro, porque disfrutar del nacimiento de tan variada flora y rodearme de ella me eleva mis indicadores (+) según mi último diagnóstico .
Mis jardines se mueven por todo sitio, les voy colocando de aquí para allá, de allá para acá, y son testigos, son mis cómplices, son seres que nunca me reclaman afecto, son genuinamente generosos, y entre ellos y yo se origina una simbiosis plantaflormujer que hace que broten semillas de alegría aun cuando la tristeza flota, hace que los colores y olores primen y se abran paso entre las malas hierbas de mis estados de ánimo, sin temor a equivocarme me ayudan a convertir este nido en un espacio vibrante y silencioso que es la paradoja de lo bello, es la paradoja de apreciar y valorar lo que está a la vuelta de nuestros ojos y que nos saludan cada día.
Mi esfuerzo por tener una pista de aterrizaje propia no tiene límites, me pongo a prueba constantemente tomando y asumiendo el riesgo de mantenerme activa con un lenguaje floral, regando todos mis amores próximos o lejanos, y me gusta pensar que mis canastas, que mis jardines ambulatorios llevan el sello de la esperanza y la fe y en que toda semilla da paso al brote de la alegría y de la dicha. Y os doy mis jardines como regalo en estos días de febrero donde los recuerdos de amigos y de mi familia hacen que el amor se vista de vegetación y nos rocíe con gotas de la más rica savia que planta alguna ha producido. La savia de la amistad y el amor filial que viene a alimentarnos que de alguna forma nos llega en forma de energía afirmativa. Digo positiva, jijiji, feliz día de San Valentín.
sábado, 7 de febrero de 2009
Solo para mujeres
No me cabe la menor duda que la producción literaria femenina tiene un público mucho más receptor en su propio género. Lo digo por experiencia propia, creo que todas las mujeres de alguna forma hemos sido influenciadas por escritoras en alguna etapa de nuestras vidas, en mi caso desde Gertrudis Gómez de Avellaneda hasta Susana Tamaro me han marcado, me da gusto pensar que llevo algunos genes en mi código genético que me vienen dados por la lectura de semejantes literatas. O quizás tuve la suerte de que de tanto apretar los libros contra mis manos estos han entrado por osmosis a mi torrente sanguíneo y de ahí a mis neuronas, y han estado latentes hasta que me llegó esta manía de hablar sola, hasta que mis monólogos han dominado por excelencia mi forma de expresión. O hasta que mi nido ha quedado vacío en un caso u otro de lo que si estoy segura es que todas las mujeres podemos escribir nuestras experiencias, todas podemos ser fuentes de inspiración, todas si nos lo proponemos podemos narrar historias, en mi caso la certeza me llegó de la mano de una chilena , de Isabel Allende y padeciendo una tremenda gripe, me leía un ejemplar prestado( para variar ) de “La Casa de los Espíritus” y me presentaba a un examen de inglés, con ojos llorosos, nariz mocosa y para completar mi maluquera el cielo se rajaba en llanto. Así que medio mojada y libro en mano me fui a dar mi prueba de ese idioma que aún no puedo hablar. El inglés había desaparecido del currículo escolar como también desapareció Cabrera Infante ni yo hablaba inglés ni sabía quien era este hombre, en aquel entonces se aprendía el ruso y se leía a C. Marx. Así de simple, pero afortunadamente la historia se ha encargado de ir abriendo pequeños espacios y un buen día llegaron los que se habían ido y entonces si se podía aprender el inglés, y ahí yo estaba enfrentando mi reto lingüístico. Había que charlar y hablar fluído.
Y para sorpresa de todos, el examen oral comenzó invitando a que contaran sobre la peli del sábado esa que nadie se perdía la noche sabática porque entre otras cosas no había nada más que hacer. Así que yo estaba fregada la había perdido por semejante gripe, cuando me tocó hablar a mi, estaba totalmente en el limbo , y ante mi ignorancia cinematográfica imperdonable, no hubo otra alternativa que cambiar de película a libro y lo digo porque así lo decidió Benito (mi profesor) como olvidarlo con una sonrisa a prueba del No, me dijo que lees? Cuéntanos, y me vi hablando sobre la Casa de los espíritus, de aquella tal Isabel Allende que aún nadie conocía muy bien pero por el hecho de ser chilena y su apellido se había quitado de encima el espanto de ir a parar a la lista negra, a la lista del enemigo, a la lista de los libros que no podían vivir a la luz del día, de los que había que forrar con papel de bodega. Y el profesor me dio la opción generosa de contar que decía la compañera Allende. Prácticamente dos décadas y medias después recuerdo al perro Barrabás y demás personajes que entre tos y tos, estornudos, ronquera y una jerga al estilo spanglish salían de mi boca. Y desde ese momento hasta los días que corren prefiero leer a escritor@s, leer narraciones escritas con la pasión que sólo una mujer puede trasmitir cuando habla de nacimientos, muertes, bautizos, matrimonios, tragedias, victorias, exilios, viajes, mujeres que ponen su acento a guerras, masacres, que denuncian y publican los atropellos que de siempre ha sufrido y sufre la humanidad. No tengo preferencia por literata alguna disfruto y quedo cautivada, atrapada en las redes de amores y desamores ajenos, en las redes de tristezas y alegrías de otros, siento la nostalgia y el miedo de aquellos que cobran vida bajo la pluma de otras , y me atrevo a pensar que alguna parte de mi historia , de mi vida familiar esta reflejada en negro y blanco ahí frente a mis ojos, porque los sentimientos no saben de idiomas, no saben de distancia, y muchos menos saben de exclusiones ciudadanas, son a mi modesta forma de pensar : “universales” y de ahí el valor de las historias, desde las mas clásicas como “Mujercitas” hasta Puerto Libre más contemporánea.
Eso sí y con total seguridad es innegable aspectos comunes entre lo que he leído y lo que escribo confieso que siempre he leído y siempre he escrito, escribo y leo desde que me conozco. Me conocí leyendo a Ernesto H. en su casa de San Francisco de Paula, allá en la Vigía, porque como dice el dicho “quien tiene un amigo tiene un central” y mi hermana era amiga del cuidador de semejante tesoro, así que leía free desde esa época. Leí todo lo que debía y lo que no me permitían desde “A sangre fría” hasta , ” Con el diablo en el cuerpo”, daba la vida por la editorial Cocuyo que era toda una joya. No tenia ni tengo preferencia de género, de niña para ir a la escuela amanecía con un programa radial que se llamaba “Tía tata cuenta cuentos”, oía todo tipo de cuentos, leía las revistas infantiles que heredé de mis amigos porque se fueron y me quedé en calidad de cuidadora hasta que ellos regresaran. A propósito nunca lo hicieron (pero es para otra vez contar). Y así crecí, así me hice mujer, entre cuentos y relatos, escritos en prosa o rima, me daba lo mismo tenía y tengo hambre de libros, no pudiera seguir dieta alguna, régimen que prohibiera degustar semejantes manjares, confieso que leo el índice de una obra como el que lee el menú que ofrece un buen restaurante.
Mi inocencia quedó a merced de amantes y amados, a merced de traiciones y lealtades, estuve presa literalmente de cualquier ensayo, novela o poesía, así que la juventud me llegó con los poetas Tagore,
Machado , la Gioconda Belli y las canciones de Serrat.
Perdí mi virginidad literaria con una novela cochina, sucia con ilustraciones y todo que le tome a mi hermana mayor, de esas prohibidas de esas “3 x” y que me llevó a padecer unas sudoraciones y arqueadas que casi me delatan delante de todo mi familión.
No tuve sueños, mi juventud fue una generación sin sueños, nuestra realidad no permitía soñar con nada más que concretar el día a día, no lo sabía en aquel entonces, no me preguntéis si éramos felices o no; creo que lo fui de alguna manera. Fui feliz leyendo free. Así comencé a soñar, a pretender ser la protagonista de todas esas historias, porque creo que la mía no me interesaba para nada, nada ocurría en mi vida que tuviera importancia, así que decidí vivir vidas ajenas, disfrutar de aquellas escenas donde todo podía suceder y que leyéndolas de alguna forma yo las hacia mías. Es por eso entre otras cosas que cuando de repente escucho o leo críticas que toman como punto débil la semejanza o posible semejanza entre las historias, de declararlas primas hermanas o algo así, y les apuntan con un dedo a estas y aquellas mujeres que se atreven a contar en voz alta, yo me alzo de hombros, no me importa, no me afecta, no me lo tomo en serio y semejante comentario no me impide seguir siendo fan de la amalgama literaria mujeril que ha tenido su boom como parte de la mal llamada liberación femenina en las últimas décadas. Para mi el mundo es uno solo, a todos nos ocurre en algún momento de nuestras vidas algo significativo y vivimos generalmente en el más absoluto anonimato, por lo tanto el valor al contar, el valor al escribir estriba en contextualizar, en ser capaces en la época que nos toca vivir de regalarles a otros, de darle a aquellos que no tenemos el talento el regalo de la palabra escrita, de sembrar esa posibilidad de volar, de ausentarse de las cárceles, de huir de los límites asfixiantes de las políticas y de la mediocridad, de quedar invisible ante la aplastante realidad del texto, del buen texto, de ese que habla de cualquier tema, sin regodeos o con ellos, para mi es algo así como “to be or not to be” así que con esta valentía que me llega de no se donde he decidido escribir, escribo para mi, y para tod@s, para mi hija, para mis amigas, para mi prima, para mi vecinaonline porque escribir significa documentar, significa testimoniar y significa vivir y estoy luchando para mantenerme viva. Y por voluntad propia estoy arrimada a la lista inagotable de escritoras para que se me cumpla el dicho que dice:
“a quien buen árbol se arrima buena sombra lo cobija”, me declaro a la sombra de la Serrano, de la Esquivel, de la Susana Tamaro, de la Montero entre otras. Y por qué no? a la sombra también de todos los hombres que dignifican mundialmente la profesión de la letra.
No puedo evitar verme reflejada en sus historias, que mi dolor o alegría sea fotografiada en cada párrafo o capítulo de cuanta obra fémina vea por ahí, pero eso no me hace perder la ilusión, todo lo contrario, las semejanzas hablan a favor de la comunión de sentimientos y en la posibilidad de contarlos.
Tenemos un común denominador las mujeres, las declaradas escritoras y reconocidas y aquellas que no llevamos semejante título pero escribimos para otras que sienten las ganas pero que no se creen capaces de llevarlo a cabo , por eso las animo, las invito, invito a las abuelas, a las madres, a las menospausicas y a las que aún la sangre corre por sus venas, invito a mi prima Zonia, que puede contar como se sobrevive al cáncer de mama y a todas las mujeres comunes porque son ellas las que han hecho historia. La historia nos habla desde siempre de la búsqueda de valores, de la búsqueda de mejores días, la realización de nuestras aspiraciones, mi historia cuenta y habla de la libertad y para mi en lo personal no hay mayor expresión del derecho a ser una mujer libre que pensar, hablar y escribir, las circunstancias pueden y de hecho cambian, la sensación de estar atrapada en una realidad no deseada puede ser liberadora si convertimos la apatía, si convertimos la indiferencia ante la lectura y asumimos roles más activos, de leer, de consumir obras a producir obras , a escribir, y en eso ando, ando en la búsqueda del puerto literario que recibirá a mis monólogos dándoles sabor y color como dan los puertos a los visitantes. Reconozco mi osadía, mi atrevimiento de hacer públicos mis pensamientos, mis mas íntimos pensamientos, que en muchas oportunidades ni me atrevo a decírmelos a mi misma y blablabla porque a estas alturas de mi noveno inning, no me mata la vergüenza y menos la vergüenza ajena, he llegado a mi mitad de siglo con todas las bases llenas y yo en el home, bueno tratando de estar en el home que es otra historia pero más adelante hablaré de esto, pero a lo que voy : Ya en mi noveno inning, mis bases llenas, la vida asumiendo su papel de pitcher y yo fingiendo con protector y todo presumir ser el catcher,ah ! las luces iluminando mi escenario beisbolista dizque ( mi realidad) y todos los jugadores presentes, my team diciendo: hello, así escribo hoy viernes de tarde, viernes de noche, mis monólogos no conocen el descanso, no vacacionan, están firmes, y yo me aprovecho entonces de lo que dice la gente por ahí, eso que con los años uno pierde la vergüenza y sigo escribiendo, vuelvo a escribir, y escriboescribiendo y me ayuda y de que manera, estar en el mes de febrero, a inicios de un año, porque lo estoy tomando muy en serio, y me amparo en eso que dicen “año nuevo, vida nueva” perdón he decidido cambiarlo un poquitín y decir “año nuevo, vida añeja” porque no pretendo ni puedo cambiar lo vivido pero si puedo darle a mis días un nuevo ritmo, un daybyday, y escribir toda la tontería que pienso.
Justo pensaba en todas las trasformaciones que para bien o para mal sufrimos a lo largo de nuestras vidas, los cambios obvios, los que hablan a favor del desarrollo personal, esos que te tocan por ley de las especies, vienen en orden prácticamente cronológico, primero las que te tocan, las de cajón como dicen en Quito, las que nadie te quita de encima, las que vienen con la ley de la evolución, y que fundamentan el desarrollo psíquico físico. Esas que te convierten de bebé en mujer.
Y están los otros cambios, los que en muchos casos no deseamos, los que en la mayoría de los casos suceden circunstancialmente y que escapan a nuestro control, las que caen del cielo, las que te buscas tú (como en mi caso), las que llegan de gratis, las que llegan envueltas en papel sorpresa.
Y que te convierten en una persona que no deseas, te convierten en una extraña para ti misma, que te producen esa inquietud de pensar en qué parte del camino de tu vida quedaste parada, esperando el bus que me llevaría al futuro, pero lo cierto es que se siente un retroceso, una pérdida, un stop, como si estuvieras anclada, varada, estacionada. En mi caso un buen día por razones ajenas a mi voluntad dejé de practicar mi profesión y dediqué todas mis energías al trabajo doméstico y a educar a mi hija. Este cambio trajo obviamente uno mucho peor, así lo pensaba yo, el tránsito de mujer independiente económicamente a mujer dependiente de su marido. Caí en crisis total, pero afortunadamente no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, mi cuerpo lo resistió y el mal duró hasta el sol de hoy. (Aún no cumplo cien años)
Sigo siendo dependiente y sigo trabajando en casa. Nunca he amado ni amaré el trabajo doméstico, simplemente lo hago. No fui educada ni familiar ni socialmente para desempeñar tales roles, todo lo contrario, las mujeres de mi generación mientras más alejadas del rol de señora estuvieran, mas valoradas eran. Y yo no fui la excepción.
Pero ya os digo a estas alturas no quiero ir a extrainning. Estoy dispuesta a pelear para ganar. Así que me sorprendo una vez más analizando en que nos convertimos muchas mujeres a pesar de los pesares, y me aterra porque no estoy dispuesta a convertirme en madre de mi marido. (Continuará) …………………..
Y para sorpresa de todos, el examen oral comenzó invitando a que contaran sobre la peli del sábado esa que nadie se perdía la noche sabática porque entre otras cosas no había nada más que hacer. Así que yo estaba fregada la había perdido por semejante gripe, cuando me tocó hablar a mi, estaba totalmente en el limbo , y ante mi ignorancia cinematográfica imperdonable, no hubo otra alternativa que cambiar de película a libro y lo digo porque así lo decidió Benito (mi profesor) como olvidarlo con una sonrisa a prueba del No, me dijo que lees? Cuéntanos, y me vi hablando sobre la Casa de los espíritus, de aquella tal Isabel Allende que aún nadie conocía muy bien pero por el hecho de ser chilena y su apellido se había quitado de encima el espanto de ir a parar a la lista negra, a la lista del enemigo, a la lista de los libros que no podían vivir a la luz del día, de los que había que forrar con papel de bodega. Y el profesor me dio la opción generosa de contar que decía la compañera Allende. Prácticamente dos décadas y medias después recuerdo al perro Barrabás y demás personajes que entre tos y tos, estornudos, ronquera y una jerga al estilo spanglish salían de mi boca. Y desde ese momento hasta los días que corren prefiero leer a escritor@s, leer narraciones escritas con la pasión que sólo una mujer puede trasmitir cuando habla de nacimientos, muertes, bautizos, matrimonios, tragedias, victorias, exilios, viajes, mujeres que ponen su acento a guerras, masacres, que denuncian y publican los atropellos que de siempre ha sufrido y sufre la humanidad. No tengo preferencia por literata alguna disfruto y quedo cautivada, atrapada en las redes de amores y desamores ajenos, en las redes de tristezas y alegrías de otros, siento la nostalgia y el miedo de aquellos que cobran vida bajo la pluma de otras , y me atrevo a pensar que alguna parte de mi historia , de mi vida familiar esta reflejada en negro y blanco ahí frente a mis ojos, porque los sentimientos no saben de idiomas, no saben de distancia, y muchos menos saben de exclusiones ciudadanas, son a mi modesta forma de pensar : “universales” y de ahí el valor de las historias, desde las mas clásicas como “Mujercitas” hasta Puerto Libre más contemporánea.
Eso sí y con total seguridad es innegable aspectos comunes entre lo que he leído y lo que escribo confieso que siempre he leído y siempre he escrito, escribo y leo desde que me conozco. Me conocí leyendo a Ernesto H. en su casa de San Francisco de Paula, allá en la Vigía, porque como dice el dicho “quien tiene un amigo tiene un central” y mi hermana era amiga del cuidador de semejante tesoro, así que leía free desde esa época. Leí todo lo que debía y lo que no me permitían desde “A sangre fría” hasta , ” Con el diablo en el cuerpo”, daba la vida por la editorial Cocuyo que era toda una joya. No tenia ni tengo preferencia de género, de niña para ir a la escuela amanecía con un programa radial que se llamaba “Tía tata cuenta cuentos”, oía todo tipo de cuentos, leía las revistas infantiles que heredé de mis amigos porque se fueron y me quedé en calidad de cuidadora hasta que ellos regresaran. A propósito nunca lo hicieron (pero es para otra vez contar). Y así crecí, así me hice mujer, entre cuentos y relatos, escritos en prosa o rima, me daba lo mismo tenía y tengo hambre de libros, no pudiera seguir dieta alguna, régimen que prohibiera degustar semejantes manjares, confieso que leo el índice de una obra como el que lee el menú que ofrece un buen restaurante.
Mi inocencia quedó a merced de amantes y amados, a merced de traiciones y lealtades, estuve presa literalmente de cualquier ensayo, novela o poesía, así que la juventud me llegó con los poetas Tagore,
Machado , la Gioconda Belli y las canciones de Serrat.
Perdí mi virginidad literaria con una novela cochina, sucia con ilustraciones y todo que le tome a mi hermana mayor, de esas prohibidas de esas “3 x” y que me llevó a padecer unas sudoraciones y arqueadas que casi me delatan delante de todo mi familión.
No tuve sueños, mi juventud fue una generación sin sueños, nuestra realidad no permitía soñar con nada más que concretar el día a día, no lo sabía en aquel entonces, no me preguntéis si éramos felices o no; creo que lo fui de alguna manera. Fui feliz leyendo free. Así comencé a soñar, a pretender ser la protagonista de todas esas historias, porque creo que la mía no me interesaba para nada, nada ocurría en mi vida que tuviera importancia, así que decidí vivir vidas ajenas, disfrutar de aquellas escenas donde todo podía suceder y que leyéndolas de alguna forma yo las hacia mías. Es por eso entre otras cosas que cuando de repente escucho o leo críticas que toman como punto débil la semejanza o posible semejanza entre las historias, de declararlas primas hermanas o algo así, y les apuntan con un dedo a estas y aquellas mujeres que se atreven a contar en voz alta, yo me alzo de hombros, no me importa, no me afecta, no me lo tomo en serio y semejante comentario no me impide seguir siendo fan de la amalgama literaria mujeril que ha tenido su boom como parte de la mal llamada liberación femenina en las últimas décadas. Para mi el mundo es uno solo, a todos nos ocurre en algún momento de nuestras vidas algo significativo y vivimos generalmente en el más absoluto anonimato, por lo tanto el valor al contar, el valor al escribir estriba en contextualizar, en ser capaces en la época que nos toca vivir de regalarles a otros, de darle a aquellos que no tenemos el talento el regalo de la palabra escrita, de sembrar esa posibilidad de volar, de ausentarse de las cárceles, de huir de los límites asfixiantes de las políticas y de la mediocridad, de quedar invisible ante la aplastante realidad del texto, del buen texto, de ese que habla de cualquier tema, sin regodeos o con ellos, para mi es algo así como “to be or not to be” así que con esta valentía que me llega de no se donde he decidido escribir, escribo para mi, y para tod@s, para mi hija, para mis amigas, para mi prima, para mi vecinaonline porque escribir significa documentar, significa testimoniar y significa vivir y estoy luchando para mantenerme viva. Y por voluntad propia estoy arrimada a la lista inagotable de escritoras para que se me cumpla el dicho que dice:
“a quien buen árbol se arrima buena sombra lo cobija”, me declaro a la sombra de la Serrano, de la Esquivel, de la Susana Tamaro, de la Montero entre otras. Y por qué no? a la sombra también de todos los hombres que dignifican mundialmente la profesión de la letra.
No puedo evitar verme reflejada en sus historias, que mi dolor o alegría sea fotografiada en cada párrafo o capítulo de cuanta obra fémina vea por ahí, pero eso no me hace perder la ilusión, todo lo contrario, las semejanzas hablan a favor de la comunión de sentimientos y en la posibilidad de contarlos.
Tenemos un común denominador las mujeres, las declaradas escritoras y reconocidas y aquellas que no llevamos semejante título pero escribimos para otras que sienten las ganas pero que no se creen capaces de llevarlo a cabo , por eso las animo, las invito, invito a las abuelas, a las madres, a las menospausicas y a las que aún la sangre corre por sus venas, invito a mi prima Zonia, que puede contar como se sobrevive al cáncer de mama y a todas las mujeres comunes porque son ellas las que han hecho historia. La historia nos habla desde siempre de la búsqueda de valores, de la búsqueda de mejores días, la realización de nuestras aspiraciones, mi historia cuenta y habla de la libertad y para mi en lo personal no hay mayor expresión del derecho a ser una mujer libre que pensar, hablar y escribir, las circunstancias pueden y de hecho cambian, la sensación de estar atrapada en una realidad no deseada puede ser liberadora si convertimos la apatía, si convertimos la indiferencia ante la lectura y asumimos roles más activos, de leer, de consumir obras a producir obras , a escribir, y en eso ando, ando en la búsqueda del puerto literario que recibirá a mis monólogos dándoles sabor y color como dan los puertos a los visitantes. Reconozco mi osadía, mi atrevimiento de hacer públicos mis pensamientos, mis mas íntimos pensamientos, que en muchas oportunidades ni me atrevo a decírmelos a mi misma y blablabla porque a estas alturas de mi noveno inning, no me mata la vergüenza y menos la vergüenza ajena, he llegado a mi mitad de siglo con todas las bases llenas y yo en el home, bueno tratando de estar en el home que es otra historia pero más adelante hablaré de esto, pero a lo que voy : Ya en mi noveno inning, mis bases llenas, la vida asumiendo su papel de pitcher y yo fingiendo con protector y todo presumir ser el catcher,ah ! las luces iluminando mi escenario beisbolista dizque ( mi realidad) y todos los jugadores presentes, my team diciendo: hello, así escribo hoy viernes de tarde, viernes de noche, mis monólogos no conocen el descanso, no vacacionan, están firmes, y yo me aprovecho entonces de lo que dice la gente por ahí, eso que con los años uno pierde la vergüenza y sigo escribiendo, vuelvo a escribir, y escriboescribiendo y me ayuda y de que manera, estar en el mes de febrero, a inicios de un año, porque lo estoy tomando muy en serio, y me amparo en eso que dicen “año nuevo, vida nueva” perdón he decidido cambiarlo un poquitín y decir “año nuevo, vida añeja” porque no pretendo ni puedo cambiar lo vivido pero si puedo darle a mis días un nuevo ritmo, un daybyday, y escribir toda la tontería que pienso.
Justo pensaba en todas las trasformaciones que para bien o para mal sufrimos a lo largo de nuestras vidas, los cambios obvios, los que hablan a favor del desarrollo personal, esos que te tocan por ley de las especies, vienen en orden prácticamente cronológico, primero las que te tocan, las de cajón como dicen en Quito, las que nadie te quita de encima, las que vienen con la ley de la evolución, y que fundamentan el desarrollo psíquico físico. Esas que te convierten de bebé en mujer.
Y están los otros cambios, los que en muchos casos no deseamos, los que en la mayoría de los casos suceden circunstancialmente y que escapan a nuestro control, las que caen del cielo, las que te buscas tú (como en mi caso), las que llegan de gratis, las que llegan envueltas en papel sorpresa.
Y que te convierten en una persona que no deseas, te convierten en una extraña para ti misma, que te producen esa inquietud de pensar en qué parte del camino de tu vida quedaste parada, esperando el bus que me llevaría al futuro, pero lo cierto es que se siente un retroceso, una pérdida, un stop, como si estuvieras anclada, varada, estacionada. En mi caso un buen día por razones ajenas a mi voluntad dejé de practicar mi profesión y dediqué todas mis energías al trabajo doméstico y a educar a mi hija. Este cambio trajo obviamente uno mucho peor, así lo pensaba yo, el tránsito de mujer independiente económicamente a mujer dependiente de su marido. Caí en crisis total, pero afortunadamente no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, mi cuerpo lo resistió y el mal duró hasta el sol de hoy. (Aún no cumplo cien años)
Sigo siendo dependiente y sigo trabajando en casa. Nunca he amado ni amaré el trabajo doméstico, simplemente lo hago. No fui educada ni familiar ni socialmente para desempeñar tales roles, todo lo contrario, las mujeres de mi generación mientras más alejadas del rol de señora estuvieran, mas valoradas eran. Y yo no fui la excepción.
Pero ya os digo a estas alturas no quiero ir a extrainning. Estoy dispuesta a pelear para ganar. Así que me sorprendo una vez más analizando en que nos convertimos muchas mujeres a pesar de los pesares, y me aterra porque no estoy dispuesta a convertirme en madre de mi marido. (Continuará) …………………..
miércoles, 4 de febrero de 2009
Sin nido y sin ave
Al igual que cualquier otra especie hemos construído nuestro nido, las
primeras ramas, hojas y pajas fueron colocadas una sobre otra con mucho mimo ,sin experiencia como todos pero lo hicimos lo mejor posible y para cuando recibimos a nuestra hija estábamos listos, conocía a mi hija antes de conocerla, fue una criatura soñada y deseada. Yo venía de un nido con mucho calor y mis hermanos y yo habíamos sido ampollados con luz natural nada de artificial. Mi madre nos arropo a toda hora hasta el último de sus días. Y en mi tierra los niños son los niños, y hasta que seas viejecilla pueden obviar tu nombre y seguir llamándote “niña”. Con todo esto en mi corazón he educado y querido a mi hija, durante sus veinte primaveras.
Crecimos juntas ella y yo, dándonos la oportunidad de ser hija y ser madre, porque bien saben ustedes que nadie nace siendo madre ni hija , en mi caso me hice madre al andar………….
Y así nos hemos hecho mi hija y yo, hemos andado, tomadas de la mano, en ocasiones ha sido una pisada lenta, tranquila como bailando un vals, otras el camino ha sido a punta de saltos, de pisotones, como bailando un rap , otra ha sido como subir una cuesta, porque la cuesta, cuesta y ha sido como bailar un zapateo . Y ahora es como un bolero, o un tango vamos apretadas, unidas y enamoradas.
Me gusta pensar que hemos practicado todo tipo de estilos bailables, que hemos sentido todas las pasiones que desatan estos ritmos, que a veces te dejan sin aliento de semejante esfuerzo y otros te dejan con aliento listas para los próximos ensayos. Después de semejante popurrí rítmico, nos tocó en nombre de la educación bailar un nuevo pasillo, uno que a pesar que te lo cuentan y lo practicas frente al espejo como en tus años mozos, para nada vale, porque dejar a tu hija en la universidad es algo que hay que bailarlo.
Y a mi me tocó una danza de esas del vientre, donde no hay parte del cuerpo que no se mueve, ningún músculo queda en reposo, donde el movimiento va de pies a cabeza y de cabeza a pies, donde el tembleque es como un sismo, de esos que rompe los estándares de la escala materno infantil, bailé todos los ritmos juntos, de una sola como en uno de esos concursos que ves solo por la tele y que dices : Jesús….., porque mi experiencia vino por partida doble, me quedé en agosto sin ave y en octubre sin nido. Y nuevamente me vi delante de mis cajas, cajitas y cajones emprendiendo el viaje en busca de otro hogar.
Y ahora sí sabía que tenía que buscar un árbol especial de preferencia un roble, de esos cuyos troncos son anchos, fuertes, cuyas ramas fueran frondosas, cuyo verde abrumara porque esta vez mi nido no iba a cobijar a especie alguna, mi nido solo recibiría visitas en épocas de migraciones digo perdón en épocas de vacaciones. Confieso que semejante búsqueda me aniquiló porque las paredes quedaron bien fuertes, el techo bien puesto, los cimientos de a poco han ido nivelándose pero la luz, el calor, la alegría y la vida de este hogar ya no es la misma. Imposible no me engaño, lo asumo y lo vivo, he aprendido a ser una madre a distancia, y en esta nueva época vale decir como un rayo de esperanza y fe que todo llega en la vida. Ahora pienso que de alguna manera soy “hij@ de mi hij@.com” he entrado al mundo de las @.com de su mano, lo que facilita la comunicación, los chicos tienen eso nos sorprenden y son las sorpresas de la vida que por mucho que otros la experimenten con anticipación cuando nos toca ser los protagonistas en la historia la sensación de ser los primeros en vivenciarla es por lo que vale la pena correr todo tipo de riesgo. Hoy por hoy cuando mi hija ya ha volado, cuando me demuestra que sus alas fueron inicialmente tiernas, frágiles y que de a poco se han ido transformando en trampolines, se han transformado en puentes buscando sus propios horizontes y el dolor de su ausencia viene acompañado de la admiración y el orgullo que siento al verla lejos del nido pero construyendo el propio que acogerá a una joven mujer decidida, a una luchadora que sigue de alguna manera de mi mano y yo de la de ella, pero que esta unión permitirá que en algún momento sus dos brazos se extiendan buscando pajas, buscando ramas y que con todo su ser como una buena constructora hará su obra maestra , hará su espacio emocional que no importa donde viva , bajo que cielo amanezca o que luna cierre sus ojos, que lo que vale es sufrir la valiosa metamorfosis que nos lleva de pichón de paloma a gaviota, a cóndor, que nos lleva a volar, que nos lleva a buscar las mayores alturas en nuestras vidas.
primeras ramas, hojas y pajas fueron colocadas una sobre otra con mucho mimo ,sin experiencia como todos pero lo hicimos lo mejor posible y para cuando recibimos a nuestra hija estábamos listos, conocía a mi hija antes de conocerla, fue una criatura soñada y deseada. Yo venía de un nido con mucho calor y mis hermanos y yo habíamos sido ampollados con luz natural nada de artificial. Mi madre nos arropo a toda hora hasta el último de sus días. Y en mi tierra los niños son los niños, y hasta que seas viejecilla pueden obviar tu nombre y seguir llamándote “niña”. Con todo esto en mi corazón he educado y querido a mi hija, durante sus veinte primaveras.
Crecimos juntas ella y yo, dándonos la oportunidad de ser hija y ser madre, porque bien saben ustedes que nadie nace siendo madre ni hija , en mi caso me hice madre al andar………….
Y así nos hemos hecho mi hija y yo, hemos andado, tomadas de la mano, en ocasiones ha sido una pisada lenta, tranquila como bailando un vals, otras el camino ha sido a punta de saltos, de pisotones, como bailando un rap , otra ha sido como subir una cuesta, porque la cuesta, cuesta y ha sido como bailar un zapateo . Y ahora es como un bolero, o un tango vamos apretadas, unidas y enamoradas.
Me gusta pensar que hemos practicado todo tipo de estilos bailables, que hemos sentido todas las pasiones que desatan estos ritmos, que a veces te dejan sin aliento de semejante esfuerzo y otros te dejan con aliento listas para los próximos ensayos. Después de semejante popurrí rítmico, nos tocó en nombre de la educación bailar un nuevo pasillo, uno que a pesar que te lo cuentan y lo practicas frente al espejo como en tus años mozos, para nada vale, porque dejar a tu hija en la universidad es algo que hay que bailarlo.
Y a mi me tocó una danza de esas del vientre, donde no hay parte del cuerpo que no se mueve, ningún músculo queda en reposo, donde el movimiento va de pies a cabeza y de cabeza a pies, donde el tembleque es como un sismo, de esos que rompe los estándares de la escala materno infantil, bailé todos los ritmos juntos, de una sola como en uno de esos concursos que ves solo por la tele y que dices : Jesús….., porque mi experiencia vino por partida doble, me quedé en agosto sin ave y en octubre sin nido. Y nuevamente me vi delante de mis cajas, cajitas y cajones emprendiendo el viaje en busca de otro hogar.
Y ahora sí sabía que tenía que buscar un árbol especial de preferencia un roble, de esos cuyos troncos son anchos, fuertes, cuyas ramas fueran frondosas, cuyo verde abrumara porque esta vez mi nido no iba a cobijar a especie alguna, mi nido solo recibiría visitas en épocas de migraciones digo perdón en épocas de vacaciones. Confieso que semejante búsqueda me aniquiló porque las paredes quedaron bien fuertes, el techo bien puesto, los cimientos de a poco han ido nivelándose pero la luz, el calor, la alegría y la vida de este hogar ya no es la misma. Imposible no me engaño, lo asumo y lo vivo, he aprendido a ser una madre a distancia, y en esta nueva época vale decir como un rayo de esperanza y fe que todo llega en la vida. Ahora pienso que de alguna manera soy “hij@ de mi hij@.com” he entrado al mundo de las @.com de su mano, lo que facilita la comunicación, los chicos tienen eso nos sorprenden y son las sorpresas de la vida que por mucho que otros la experimenten con anticipación cuando nos toca ser los protagonistas en la historia la sensación de ser los primeros en vivenciarla es por lo que vale la pena correr todo tipo de riesgo. Hoy por hoy cuando mi hija ya ha volado, cuando me demuestra que sus alas fueron inicialmente tiernas, frágiles y que de a poco se han ido transformando en trampolines, se han transformado en puentes buscando sus propios horizontes y el dolor de su ausencia viene acompañado de la admiración y el orgullo que siento al verla lejos del nido pero construyendo el propio que acogerá a una joven mujer decidida, a una luchadora que sigue de alguna manera de mi mano y yo de la de ella, pero que esta unión permitirá que en algún momento sus dos brazos se extiendan buscando pajas, buscando ramas y que con todo su ser como una buena constructora hará su obra maestra , hará su espacio emocional que no importa donde viva , bajo que cielo amanezca o que luna cierre sus ojos, que lo que vale es sufrir la valiosa metamorfosis que nos lleva de pichón de paloma a gaviota, a cóndor, que nos lleva a volar, que nos lleva a buscar las mayores alturas en nuestras vidas.
lunes, 2 de febrero de 2009
Hello Ms. Menopausia
La Menopausia es una de esas visitas que por muchas escobas que pongas detrás de tu puerta llega y llega. Se instala sin previo aviso, sin ser invitada, generalmente nunca llega sola viene acompañada de varias amigas íntimas, tan jodonas como ella.
A mi me visitó una tarde de diciembre hace par de años, llegó con su socia la presión alta.
Y ambas hicieron par de goles. Mi portería no tenía lista su defensa, así que la reunión entre todos mis jugadores fue de urgencia y sin plan previo. Ver los sucesos en términos deportivos ayuda a no tomarse la vida demasiado seria cuando aún están por llegar acontecimientos que lo serán aún más. Así que la emergencia de mi cita deportiva fue a ritmo de un silbato del entrenador (yo) revisando mis estrategias rápidamente y de la parte contraria dispuesta a dejarnos como el gallo de Morón sin plumas y cacareando.
Afortunadamente soy un hueso duro de roer, y partí volando a un encuentro con el segundo hombre que tenemos algunas mujeres, conocedor de nuestra intimidad como ningún otro, eso sí desde otro punto de vista felizmente, ya nos conocíamos pero la rutina anual esas que por responsabilidad es inevitable, pero ahora era otra historia, así que este tu a tu con Mr. Ginecólogo (alias Jack) dispuesto a intervenir en nuestra cancha en condición de Jack el destripador navaja en mano intentando quitar mis queridos órganos femeninos fue cero a cero, un absolutamente No de mi parte, y él dizque dando todo tipo de argumentos que una madre cuarentona categoría en la que yo ya competía no hacía nada con sus añejosovariostrompasblablabla. Así de simple y de repente se declaraban caducados semejantes partes de mi femineidad. No le pare bola y decidí seguir con todo mi equipo hasta que por decisión propia no me quedara otra y ha sido una buena estrategia, aquí estoy tal y como vine al mundo. A este mundo que a toda costa tiene la manía de declarar lo envejecido como inservible y no necesariamente es así, quizás son primos hermanos pero los días de vencimiento para mí aún no habían llegado.
Creo que ambas( la Meno y yo) nos hemos tomado hasta cariño y he llegado invicta a mi mitad de siglo con todas mis piezas de fábrica, como originalmente la madre naturaleza me premio, y soy de esas mujeres que he conjugado el verbo querer en primera persona todo el tiempo, me he querido, me quiero y me querré lo suficiente como para caerme y levantarme cuantas veces me lance en la búsqueda de esa jugada, de la jugada perfecta. De la que nos deja sin aliento, la que recibe el reconocimiento de todo el público y de las que el grito de GOOOL!! nos da fuerzas para seguir en este escenario que es la vida. La fortuna de tener los pechos hoy por hoy y el resto de mis pertenencias a estas alturas del partido es testigo de mi victoria contra Mr. Jack que estuvo con cronómetro en mano pronosticando esto y aquello, empeñado en convertirme en una estadística.
No me malinterpreten, no soy tonta , los ojos no se pueden cerrar a la realidad, sé que todas somos una estadística en los tiempos que corren, somos tratadas como eso, por aquí y por allá , pero ojo, tenemos opciones aún, la crisis no es de ideas, para suerte de algunas las ideas también pelean y duro, así que darle tiempo al tiempo puede convertirse en algo positivo en muchos casos, en el mío lo fue, el tiempo es capaz de curarlo todo y mis maluqueras pasaron no hubo que aplicar la drástica táctica “abajo de un solo tajo” . Para ese entonces yo estaba animada, activa y dispuesta a pelear a no dejarme vencer!!. Así que colgué en el umbral de mi puerta un cartel que decía: Bienvenida Ms. Menopausia y la recibí con los honores de una visita que sabia llegaba para quedarse, como una ilustre huésped haciéndole saber que no era una inquilina mal querida que eso si vivir fregándome la vida no era buena idea, que lo mejor era respetarnos, que ella hiciera sus estragos justo lo necesario ni mas ni menos y que yo le daria lo suyo, una batalla a prueba de un buen partido.
Así que la Meno y yo comenzamos a ser buenas amigas, a tolerarnos, a tener planes, proyectos, todo lo hacíamos juntitas como un buen binomiocuadradoperfecto , y entre caminatas y ejercicios logre que este cuerpo mantuviera la dignidad del caso, la fórmula tinoxcalciofibrahierro me acompaña hasta hoy día , y con las banderas emocionales izadas y entre tormenta y tormenta he logrado salir con las botas puestas.
Y a grandes males grandes soluciones, no he bajado la guardia, trato de andar con mis coordenadas hacia mi horizonte soy acuario soy oveja soy una mujer común, de esas que nunca las madres, ni hermanas ni escuela alguna preparo para tener amigas como la menstruación. Llegaron y llegaron en orden, como debe ser, una primero dándome esa singularidad entre mis amigas que hace que te sientas importante en ese momento de tu juventud, la otra llegando justo para que mi medio siglo se coronara y pudiera tener hasta mi fiesta nacional.
Fui de esas chicas que descubrieron el mundo de las “Me” de forma independiente y entre renglones en las clases de biología de aquellos años. Pero en todo caso acá estoy, ganando y negándome a quedarme sin compartir con otras mujeres mi experiencia, negándome a no compartir con mi hija esta vivencia, porque en la unión esta la fuerza y las mejores victorias son aquellas donde los trofeos son las palabras de aliento que van
de soldado en soldado. Mi batalla está por terminar , bueno eso espero, no hay ganador ni vencido, todo lo contrario sigo siendo una mujer que los años me han dado la alegría para vivirlos y las fuerzas para compartirlos. Soy una mujer que trata de aligerar su equipaje jornada tras jornada, y escribir mis vivencias esta siendo una terapia de las mejores. Estoy más ligera, más veloz, estoy lista para seguir sumando y restando, sigo con mi cartel de BIENVENIDA, ESTA ES TU CASA a cuanta visita toque a mi puerta…………..
A mi me visitó una tarde de diciembre hace par de años, llegó con su socia la presión alta.
Y ambas hicieron par de goles. Mi portería no tenía lista su defensa, así que la reunión entre todos mis jugadores fue de urgencia y sin plan previo. Ver los sucesos en términos deportivos ayuda a no tomarse la vida demasiado seria cuando aún están por llegar acontecimientos que lo serán aún más. Así que la emergencia de mi cita deportiva fue a ritmo de un silbato del entrenador (yo) revisando mis estrategias rápidamente y de la parte contraria dispuesta a dejarnos como el gallo de Morón sin plumas y cacareando.
Afortunadamente soy un hueso duro de roer, y partí volando a un encuentro con el segundo hombre que tenemos algunas mujeres, conocedor de nuestra intimidad como ningún otro, eso sí desde otro punto de vista felizmente, ya nos conocíamos pero la rutina anual esas que por responsabilidad es inevitable, pero ahora era otra historia, así que este tu a tu con Mr. Ginecólogo (alias Jack) dispuesto a intervenir en nuestra cancha en condición de Jack el destripador navaja en mano intentando quitar mis queridos órganos femeninos fue cero a cero, un absolutamente No de mi parte, y él dizque dando todo tipo de argumentos que una madre cuarentona categoría en la que yo ya competía no hacía nada con sus añejosovariostrompasblablabla. Así de simple y de repente se declaraban caducados semejantes partes de mi femineidad. No le pare bola y decidí seguir con todo mi equipo hasta que por decisión propia no me quedara otra y ha sido una buena estrategia, aquí estoy tal y como vine al mundo. A este mundo que a toda costa tiene la manía de declarar lo envejecido como inservible y no necesariamente es así, quizás son primos hermanos pero los días de vencimiento para mí aún no habían llegado.
Creo que ambas( la Meno y yo) nos hemos tomado hasta cariño y he llegado invicta a mi mitad de siglo con todas mis piezas de fábrica, como originalmente la madre naturaleza me premio, y soy de esas mujeres que he conjugado el verbo querer en primera persona todo el tiempo, me he querido, me quiero y me querré lo suficiente como para caerme y levantarme cuantas veces me lance en la búsqueda de esa jugada, de la jugada perfecta. De la que nos deja sin aliento, la que recibe el reconocimiento de todo el público y de las que el grito de GOOOL!! nos da fuerzas para seguir en este escenario que es la vida. La fortuna de tener los pechos hoy por hoy y el resto de mis pertenencias a estas alturas del partido es testigo de mi victoria contra Mr. Jack que estuvo con cronómetro en mano pronosticando esto y aquello, empeñado en convertirme en una estadística.
No me malinterpreten, no soy tonta , los ojos no se pueden cerrar a la realidad, sé que todas somos una estadística en los tiempos que corren, somos tratadas como eso, por aquí y por allá , pero ojo, tenemos opciones aún, la crisis no es de ideas, para suerte de algunas las ideas también pelean y duro, así que darle tiempo al tiempo puede convertirse en algo positivo en muchos casos, en el mío lo fue, el tiempo es capaz de curarlo todo y mis maluqueras pasaron no hubo que aplicar la drástica táctica “abajo de un solo tajo” . Para ese entonces yo estaba animada, activa y dispuesta a pelear a no dejarme vencer!!. Así que colgué en el umbral de mi puerta un cartel que decía: Bienvenida Ms. Menopausia y la recibí con los honores de una visita que sabia llegaba para quedarse, como una ilustre huésped haciéndole saber que no era una inquilina mal querida que eso si vivir fregándome la vida no era buena idea, que lo mejor era respetarnos, que ella hiciera sus estragos justo lo necesario ni mas ni menos y que yo le daria lo suyo, una batalla a prueba de un buen partido.
Así que la Meno y yo comenzamos a ser buenas amigas, a tolerarnos, a tener planes, proyectos, todo lo hacíamos juntitas como un buen binomiocuadradoperfecto , y entre caminatas y ejercicios logre que este cuerpo mantuviera la dignidad del caso, la fórmula tinoxcalciofibrahierro me acompaña hasta hoy día , y con las banderas emocionales izadas y entre tormenta y tormenta he logrado salir con las botas puestas.
Y a grandes males grandes soluciones, no he bajado la guardia, trato de andar con mis coordenadas hacia mi horizonte soy acuario soy oveja soy una mujer común, de esas que nunca las madres, ni hermanas ni escuela alguna preparo para tener amigas como la menstruación. Llegaron y llegaron en orden, como debe ser, una primero dándome esa singularidad entre mis amigas que hace que te sientas importante en ese momento de tu juventud, la otra llegando justo para que mi medio siglo se coronara y pudiera tener hasta mi fiesta nacional.
Fui de esas chicas que descubrieron el mundo de las “Me” de forma independiente y entre renglones en las clases de biología de aquellos años. Pero en todo caso acá estoy, ganando y negándome a quedarme sin compartir con otras mujeres mi experiencia, negándome a no compartir con mi hija esta vivencia, porque en la unión esta la fuerza y las mejores victorias son aquellas donde los trofeos son las palabras de aliento que van
de soldado en soldado. Mi batalla está por terminar , bueno eso espero, no hay ganador ni vencido, todo lo contrario sigo siendo una mujer que los años me han dado la alegría para vivirlos y las fuerzas para compartirlos. Soy una mujer que trata de aligerar su equipaje jornada tras jornada, y escribir mis vivencias esta siendo una terapia de las mejores. Estoy más ligera, más veloz, estoy lista para seguir sumando y restando, sigo con mi cartel de BIENVENIDA, ESTA ES TU CASA a cuanta visita toque a mi puerta…………..
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