De toda la vida las aguas de mayo han sido muy esperadas. Antes mucho antes que surgieran los institutos de meteorología ya existían los sabios agricultores, los patriarcas en las comunidades multiculturales que con los sentidos en alerta como cualquier otra especie hacían los incipientes pronósticos climatológicos que dan testimonio de una sabiduría que atravesando las Puertas del Sol de las Ruinas de Machupicchu , en Perú y las Ruinas de Tiahuanaco en el Altiplano Boliviano hasta hoy día, dan fe del beneficio ancestral que en la vida animal, vegetal y mineral ha tenido el milagro de la lluvia.
De esta sapiencia prehispánica hasta hoy la cultura humana ha ido reflejando en el lenguaje más popular de cualquier idioma que son los proverbios la recurrencia de las manifestaciones lluviosas apuntando frases como estas: en abril aguas mil y en mayo hasta que se pudra el sayo. Prácticamente en todas las latitudes por estas fechas llueve, rellueve y recontrallueve a tal punto que siempre pensamos época tras época que nunca va a cesar el diluvio. Hasta la próxima caída. Nuestros mayores anhelos y ansías han quedado expresados en la clásica y conocida frase “como agua de mayo.”
La lluvia que viaja desde mares, ríos, océanos, lagunas, de nuestros pulmones verdes y es recibida en nuestro domo más universal y celestial y que nos es devuelta dando paso a esos ciclos naturales, ha sido y es un preciado regalo, que recibimos todos sin distinción. Dirigida a nosotros los habitantes de esta gran casa; a todas las especies que degustan y se benefician de sus bondades. Gratitudes especialmente gratas que se hacen presente en el quinto mes de cado año y que ya sabemos que nos traen. Somos un destinatario privilegiado: Hijos de la Pasha Mama.
Y paradójicamente este regalazo no viene empapelado, no existe empaque alguno que pueda engalanar a tal obsequio, este nos llega en su forma natural, en su máxima expresión como un manantial sanador. En ocasiones se hace presente de manera juguetona, traviesa, así como dando brinquitos o saltillos en el pasto otras, en forma de apasionadas caricias que nos abrazan y nos dejan empapados de su pasión. Otras, amenazante en gotas fuertes que van ganando en fuerza y que cuesta abajo nos hablan de un peligro inminente. Otras, nos visita así como quién no quiere las cosas, tibia, breve, triste dejando sus huellas en los vidrios de algunas ventanas nostálgicas.
Mis aguaceros se veían agasajados por risas y travesuras infantiles, de aventuras veraniegas. Mis amigos y yo salíamos a los patios y calles a recibir con los brazos abiertos el baño de los baños, a chapoletear y disfrutar de los charcos que el aguacha dejaba como muestra de su brutal presencia. Y cuando estas demoraban en caer hasta con canciones infantiles eran llamadas y aclamadas y los pequeños cantábamos: que llueva, que llueva la virgen de la cueva, los pajaritos cantan las nubes se levantan o algo así, se acuerdan ? Yo digo que sí.
Y así entre canto y canto nos empapábamos mientras nuestras madres toalla en mano nos perseguían. Y acá estoy recordando lo que no olvido, mis recuerdos son mi vida, son un diario, son mi hoja de ruta y reviven en tardes como las de hoy donde recibimos nuevamente las cascadas que me traen imágenes tan queridas. No tengo que recordar porque nunca he olvidado, todo lo contrario disfruto y comparto a manera de prosa la gratitud hacia la madre naturaleza. La naturaleza que tan sabiamente ha ido colocando los tesoros amados en los rincones más arrinconados de mi mente, en esas esquinas de mi pensamiento donde coexisten las remembranzas que las circunstancias y años han idealizado.
Nada de lo que he vivido se escapa a la idealización. Es un hecho y yo atesoro mis hechos idealizados que se entremezclan y son mi identidad, mi inventario antropológico que me permiten encontrarme con el ayer y en el hoy, con lo que viví y vivo porque las aguas siempre han sido aguas y nos han bendecido de toda la vida , no tienen pasado y siguen haciéndose presente.
Como mi madre y mi tía que amanecían mucho antes de que el astro rey les diera los buenos días, aún no aclaraba y las tinieblas eran testigos en el patio de aquella casa de cómo este par de hermanas, este dúo de madres cubanas atrapaban el preciado líquido en sus tinajas que llegaba por sorbitos sacándole ese sonido seco como un ronquido fuerte a las tuberías, a los canales de esa ciudad que había sido en sus buenos tiempos la reina de las reinas. La Villa de Guanabacoa, fundada en el siglo XVI, al norte de La Habana, fue testigo de un desarrollo económico- cultural que enorgullecía a los guanabacoenses. Pero para los sesenta ya ni este líquido quería visitarle, como todos, se había ido.
Esta ciudad donde sus casonas hablan del esplendor de días mejores. De callejuelas estrechas donde sus nombres rinden homenaje a los próceres de la independencia, de fachadas que ocultan las intimidades de una señorona ataviada con puertas y ventanas coloniales que al traspasarlas te sumergías en amplios corredores, espacios frescos. Concebida en forma de ele o de escuadra donde sus ambientes se daban cita en un patio sevillano y sus frutales llenaban de aromas las siestas de obligado disfrute. Llegaba mayo y con este el olorcillo a tierra húmeda que se colaba por las altas puertas que alegraban las tardes de verano, mientras las canaletas en los aleros de los techos se doblaban ante la fortaleza de esta ilustre visitante que quedaba presa , atesorada en cuanto balde familiar apareciera a la mano.
No se daba abasto, no alcanzaban los cubos ,ollas , baldes y todo tipo de depósitos para atesorar las lluvias, que eran utilizadas para mil menesteres y nada como una buena lavada del cabello con este champú orgánico que garantizaba el brillo en las encrespadas malezas infantiles como la mía.
Por estas fechas todo florece, los suelos se alimentan y son sembrados, las semillas nos traen esperanza de una vida, de un nuevo comienzo, las especies se reproducen, regresan a casa los trinos cantores que revolotean y con ello llegan nuevos bríos para festejar a la patria que nos enraizó, a la ciudad que nos “ciudadanizó”, a la casa que nos cobijó, a la tierra que nos sembró, al agua que nos hidrató, y a la madre que nos parió, para agasajar a la mujer que nos alumbró, que nos dio la vida a partir de algo tan valioso como una célula. Y en vísperas del segundo domingo de mayo, día que se festeja el Día de la Madre en mi querida isla y en otros lares, mi reflexión monologámica es mi tributo a las mamás de mi familia, a mis amigas, madres biológicas o adoptivas, a las solteras que han asumido la maternidad. Y más que todo es mi agradecimiento absoluto a las células madres, a las bien llamadas semillas mágicas.
A esas semillas que permiten que la luz ilumine los rostros de hijos e hijas, madres y padres que sufren enfermedades como la leucemia, el cáncer de mama o testículos, diabetes, de huesos fracturados, a los trasplantes de corazón y otras, esas semillas que regeneran órganos, que curan enfermedades, que prolongan la vida de nuestros seres queridos. Esas semillas que se crio - preservan al ser extraídas de la sangre del cordón umbilical. En este segundo domingo del quinto mes del año es a mi modo de ver justo y necesario rendir homenaje a todos aquellos que en los laboratorios hacen posible dar vida a partir de la vida. Al nacimiento que no conoce de género, de riquezas, pero que sí conoce del dolor al no tener recursos para preservarla.
A los que apuestan al debate, al riesgo, a las contradicciones, a los que apuestan que la moral y la ciencia no son antagónicas, sino arena del mismo costal, que de toda la vida la ciencia ha roto y romperá los paradigmas de sistemas enajenados por el poder que niegan la posibilidad de ir en la búsqueda de nuevos horizontes médicos que siembren de verde el pasto humedecido de todos que según dicen nacemos con el pan bajo el brazo.
Que el trigo dance como oro en la germinación, en los bulbos de oportunidades a libertades en todas las áreas de la expresión humana, y que al ser la salud el patrimonio más valioso de los seres humanos, cabe entonces dejar al margen el protagonismo de los de siempre tan conocidos opuestos al descubrimiento y a la utilización de las células embrionarias. Que vale mojarnos, comprometernos, opinar y tener opciones sobre este tema tan polémico y de poco dominio, que preocuparnos no es suficiente. Nos tenemos que ocupar. Apoyar a aquellos casos que como en España están utilizando estas semillas para tratar a pacientes con cáncer hereditario (en la web del caso) y en fechas como éstas donde homenajeamos a todas las que potencialmente de hecho y de pecho nos han dado la vida, permitamos que cultiven y crio-preserven las células madres embrionarias para que sean tan esperadas y esperanzadoras como el Agua de Maius.
Que muchos enfermos y sus familias reciban sus regalos envueltos de amor y solidaridad, bien sujeto a un lazo que los ate a la vida, a una vida sin enjuiciamientos y que sean arropados por la comprensión que sale del dolor de aquellos que padecen enfermedades terminales. Que todas las aguas, que todas las lloviznas de cualquier mes irriguen a las semillas para que broten y coadyuven al renacer.
Y, canturreando como en mi infancia cuando queríamos pasear y los torrentes lo impedían esa tonadilla que dice: “San Isidro Labrador quita el agua y pon el sol” , que queden bronceadas la patria, las ciudades, las casas, la naturaleza, las aguas, y las células madres para que la magia las hechice y se cumpla eso de que “lluvia en mayo pan para todo el año”.
sábado, 9 de mayo de 2009
lunes, 27 de abril de 2009
Que me digan fea: epa!!
Las lágrimas de emoción que brotaban de los ojos de Miss Susan Boyle me las creo. La cara de asombro del jurado es arena de otro costal. Su falsedad es parte del show. Y la perplejidad del auditorio una evidencia de que el talento humano no es afortunadamente una consecuencia de la belleza. Y las personas que como yo hemos visto por la tele o hemos navegado en busca de la noticia más comentada tenemos nuestra opinión. Y aquí la cuelgo.
Que me digan fea en cuanto me vean, si la dicha de ser fea las bonitas la desean, fea, la, la, la, así es la letra de una guaracha que sonaba en mi infancia en boca de Pacho Alonso y sus Bocucos, y que hasta hoy recuerdo como un himno en defensa de nosotras las que andamos desde siempre sin las medidas tan cuestionadas 90-60-90, sin botox, sin silicona y demás remiendos en cada costura, en cada puntada de nuestro feístico glamour, porque dejémonos de vainas, las feas tenemos nuestro sex appeal.
La fealdad ha sido y es tema recurrente reflejado en todos los planos de la vida ha sido cantada, teatralizada, poetizada, televisada y llevada a la pantalla grande. Las feas hemos sobrevivido a todo, a las risas, a las bromas, a las cirugías, a los concursos y hasta las crisis. Hemos sido representadas de mil maneras, una de las más aplaudidas y querida Betty la Fea, batió los records feonovelísticos.
Ser fea ha sido y es una condición difícil de llevar con alegría por así decirlo, ha sido más llevadero para ellos, para el bando opuesto, e incluso no ser lindo es algo que da hombría, como sello acreditativo de ser macho men. Pero para nosotras combatir esta condición y hacer las transformaciones que nos garanticen calificar a la categoría de pretty woman es prácticamente un acto de femineidad obligada.
Y me pregunto qué sentiría esta mujer de cuarenta y siete años cuando al abrir su boca y dejar que su talento brillara con tal fuerza que su fealdad quedará eclipsada por su voz logrando que miles y miles de personas en el mundo confirmaran una vez más que toda regla tiene su excepción. Que los sueños no son patrimonio del bisturí. Que la distancia más corta entre dos puntos es la voluntad.
Que al deshojar la margarita pétalo tras pétalo y preguntarnos una y otra vez durante toda nuestra vida: soy fea me quiero, tan fea me quiere, requetefea me requiero, feísima me he querido, refea me querré y nos digamos epa, epa!!
Con total seguridad a muchas preguntas Susan Boyle nos dirá simplemente: Anda, que las feas también cantamos!!
Que me digan fea en cuanto me vean, si la dicha de ser fea las bonitas la desean, fea, la, la, la, así es la letra de una guaracha que sonaba en mi infancia en boca de Pacho Alonso y sus Bocucos, y que hasta hoy recuerdo como un himno en defensa de nosotras las que andamos desde siempre sin las medidas tan cuestionadas 90-60-90, sin botox, sin silicona y demás remiendos en cada costura, en cada puntada de nuestro feístico glamour, porque dejémonos de vainas, las feas tenemos nuestro sex appeal.
La fealdad ha sido y es tema recurrente reflejado en todos los planos de la vida ha sido cantada, teatralizada, poetizada, televisada y llevada a la pantalla grande. Las feas hemos sobrevivido a todo, a las risas, a las bromas, a las cirugías, a los concursos y hasta las crisis. Hemos sido representadas de mil maneras, una de las más aplaudidas y querida Betty la Fea, batió los records feonovelísticos.
Ser fea ha sido y es una condición difícil de llevar con alegría por así decirlo, ha sido más llevadero para ellos, para el bando opuesto, e incluso no ser lindo es algo que da hombría, como sello acreditativo de ser macho men. Pero para nosotras combatir esta condición y hacer las transformaciones que nos garanticen calificar a la categoría de pretty woman es prácticamente un acto de femineidad obligada.
Y me pregunto qué sentiría esta mujer de cuarenta y siete años cuando al abrir su boca y dejar que su talento brillara con tal fuerza que su fealdad quedará eclipsada por su voz logrando que miles y miles de personas en el mundo confirmaran una vez más que toda regla tiene su excepción. Que los sueños no son patrimonio del bisturí. Que la distancia más corta entre dos puntos es la voluntad.
Que al deshojar la margarita pétalo tras pétalo y preguntarnos una y otra vez durante toda nuestra vida: soy fea me quiero, tan fea me quiere, requetefea me requiero, feísima me he querido, refea me querré y nos digamos epa, epa!!
Con total seguridad a muchas preguntas Susan Boyle nos dirá simplemente: Anda, que las feas también cantamos!!
lunes, 20 de abril de 2009
SPA, a por ellos
Están tan a la moda que es imposible prácticamente no saber esta sigla a dónde nos lleva. “Salute per aqua”. La promesa de armonizar el cuerpo a través del agua ha sido toda una leyenda, hemos sido favorecidos unos más y unos menos, ricos y pobres, sanos y enfermos, chicos y grandes, y como todo ha ido transformándose y tornándose en servicios más sofisticados y lamentablemente costosos. Me refiero a estos SPA de última generación por así llamarlos que han florecido y sus ramas se extienden hacia nosotros como paraísos invitándonos a visitarles solos o en parejas. El compromiso de dejarte como nuevo tras algunas sesiones es su crédito más aclamado. Todo un happy tour.
Cuántos de nosotros hemos deseado sumergirnos en las esencias de eucalipto, violetas y otras, mezclarnos en esa brumilla vagabunda, que va en puntilla bailoteando por los corredores que nos transportan a ambientes místicos o mágicos acariciados por esos olores vaporizados, humedeciendo las túnicas que envuelven nuestro santuario y que como copos de nieve van cayendo en las gradas de mármol italiano quién sabe, que nos reciben dizque para abrazarnos y exprimir nuestras amarguras, absorber nuestros jugos naturales más ácidos, más rancios y llevarnos al éxtasis de las sensaciones más placenteras. Os invito a abrir los ojos, así poco a poco, sin prisas, como pétalos en primavera y dejarnos arropar por la brutal necesidad de saborear nuevos placeres policromáticos.
Inclinarnos ante tamaña ensoñación puede ser un excelente ejercicio para permitir, amigos míos, expulsar fuera de nuestro hábitat más sagrado: nuestro “yo”, nuestro zumo agrio y abriéndonos paso en estos templos queden neutralizadas sus enzimas, queden allí embebidos de estas fragancias naturales y nos ablanden las armaduras de jinetes daltónicos con las cuales cabalgamos en estos tiempos.
¿Cuánta imaginación derrochamos al sentirnos a las puertas de las mismísimas columnas griegas con nuestros laureles enmarcando nuestra expresión deseosa de sentirnos otros?
¿Otros física, espiritual , emocionalmente? Otros u otras más jóvenes, más sanos, menos abrumados, más activos, mejores personas, menos estresados, más valorados, menos rechazados, más productivos?. ¿Superarnos como individuos, traspasar los umbrales de nuestras limitaciones en los muy diversos roles que asumimos? ¿Con cuánta insatisfacción lidiamos a diario, somos conscientes de ello o no?
Estos SPA aparecen por todas partes, se han multiplicado y proliferado, ofrecen un menú muy variado en sus servicios, sus ofertas garantizan llegar a renovar esos puntos neurálgicos de nuestro universo, traspasar las órbitas de nuestro sistema existencial y detenerse, regenerando cada constelación de nuestra galaxia. Hay unos más osados que hasta convertirnos en estrellas prometen. Que tentación, dejémonos llevar, abramos nuestras cuencas más luminosas y sintamos que nuestra luz estelar irradia los planetas más cercanos. Pero la realidad es otra, es que asistimos al siglo no de las luces como escribiera Carpentier, sino al siglo de las luciérnagas.
Esas luces fosforescentes de color blanco verdoso que pretenden guiar a muchos en la búsqueda de lo divino, en la búsqueda de lo lunar y que fuera de su propia órbita carecen de valor galaxial. Hay quien brilla con luz propia y quienes necesitan generadores o la combinación de ambas opciones, en ambos casos las facturas a cancelar son elevadas y nos exigen doblar el lomo. El sentido ecológico nos demanda una actitud que nos pone a prueba en el uso y desuso de nuestras fuentes de abastecimiento energético. En la renovación de estas riquezas. Son renovables? Apuesto al sí!!
Una buena fuente de energía es degustar los sabores familiares y amistosos y el valor de esta energía es que no daña la capa de ozono ni contribuye al maltrecho deterioro de nuestro querido clima. Esta veta de riqueza se autoabastece por así decirlo de forma independiente, porque dicen que “la única manera de tener un amigo es siéndolo”. Descubrir la mina que nos hace prósperos en nuestro propio entorno nos garantiza ese éxito tan mal buscado en canteras vecinas. “El secreto del éxito es lograr que tu vocación sea tu vacación” - Mark Twain
En lo personal tenemos nuestra cantera con los filos a flor de piel, y no me apetecen las siglas, es más reducir a tres, cuatro o algunas consonantes y vocales una expresión me produce prácticamente alergia, estoy segura que si me hacen las pruebas para buscar las causas de la misma, éstas estarían en el esfuerzo intelectual que he sufrido al interpretar, decodificar y hacer demás operaciones, hasta dar por ensayo y error prácticamente con el significado de ellas, en otras palabras qué caramba quiere decir tal y más cual sigla. Y aquí me encuentro tratando de llevar a mi rutina monologámica la simplicidad de estas tres letras: ese, pe, aaa. SPA Juntitas y tomadas de la mano para mi son elementos que podrían formar una ecuación directamente proporcional. Salud, Prosperidad y Amor.
Conciliar estas tres musas, divas en la vida es cosa de película. Poetas, cantautores, escritores y casi todas las manifestaciones artísticas han representado en sus lienzos las imágenes de esta gran combinación que todos queremos disfrutar, queremos acreditar a nuestro record emocional. El amor que alimenta una buena condición física y que la prosperidad abraza dándole el encanto que muchos aún no degustan. Entonces vale
decir : “a por ellos” a todo galope en busca de los recursos que nos permitan sostener y hacer sostenibles nuestros tesoros más valiosos.
La próxima vez que decidas darte una vueltita por los SPA en busca de ese elixir mágico asegurate que antes de beber de esos licores prometedores que purificarán tu aspecto físico, abren tus poros y ojos, aceleran tu bronceado, moldean tu tonicidad muscular etcétera, etcétera, etcétera ten las garantías del caso de que antes mucho antes, día a día, cada minuto, cada hora de tu vida hayas endulzado tus zumos con el preciado guarapo, ese extracto dulzón extraído de la caña de azúcar que según los que han tenido un buen amigo o amiga se hace presente en las buenas charlas, provoca que la sonrisa visite tus dioses faciales, que te premia con un apretón a tus cinco diestros y así sólo así podrás tirar por el piso eso que dicen de que la mona aunque se vista de seda mona se queda. La buena pinta viene desde adentro y se viste de Prada o de Pirata.
Y lanzarte a una buena zambullida en los telares filiales ayuda a una buena puntada. A llevar recién salidos de los talleres spamados nuestras mejores galas. La alta costura se hila en casa. Bienvenidos todos aquellos bien vestidos, por dentro y por fuera. Salud por un happy end, días sí y otros también.
Cuántos de nosotros hemos deseado sumergirnos en las esencias de eucalipto, violetas y otras, mezclarnos en esa brumilla vagabunda, que va en puntilla bailoteando por los corredores que nos transportan a ambientes místicos o mágicos acariciados por esos olores vaporizados, humedeciendo las túnicas que envuelven nuestro santuario y que como copos de nieve van cayendo en las gradas de mármol italiano quién sabe, que nos reciben dizque para abrazarnos y exprimir nuestras amarguras, absorber nuestros jugos naturales más ácidos, más rancios y llevarnos al éxtasis de las sensaciones más placenteras. Os invito a abrir los ojos, así poco a poco, sin prisas, como pétalos en primavera y dejarnos arropar por la brutal necesidad de saborear nuevos placeres policromáticos.
Inclinarnos ante tamaña ensoñación puede ser un excelente ejercicio para permitir, amigos míos, expulsar fuera de nuestro hábitat más sagrado: nuestro “yo”, nuestro zumo agrio y abriéndonos paso en estos templos queden neutralizadas sus enzimas, queden allí embebidos de estas fragancias naturales y nos ablanden las armaduras de jinetes daltónicos con las cuales cabalgamos en estos tiempos.
¿Cuánta imaginación derrochamos al sentirnos a las puertas de las mismísimas columnas griegas con nuestros laureles enmarcando nuestra expresión deseosa de sentirnos otros?
¿Otros física, espiritual , emocionalmente? Otros u otras más jóvenes, más sanos, menos abrumados, más activos, mejores personas, menos estresados, más valorados, menos rechazados, más productivos?. ¿Superarnos como individuos, traspasar los umbrales de nuestras limitaciones en los muy diversos roles que asumimos? ¿Con cuánta insatisfacción lidiamos a diario, somos conscientes de ello o no?
Estos SPA aparecen por todas partes, se han multiplicado y proliferado, ofrecen un menú muy variado en sus servicios, sus ofertas garantizan llegar a renovar esos puntos neurálgicos de nuestro universo, traspasar las órbitas de nuestro sistema existencial y detenerse, regenerando cada constelación de nuestra galaxia. Hay unos más osados que hasta convertirnos en estrellas prometen. Que tentación, dejémonos llevar, abramos nuestras cuencas más luminosas y sintamos que nuestra luz estelar irradia los planetas más cercanos. Pero la realidad es otra, es que asistimos al siglo no de las luces como escribiera Carpentier, sino al siglo de las luciérnagas.
Esas luces fosforescentes de color blanco verdoso que pretenden guiar a muchos en la búsqueda de lo divino, en la búsqueda de lo lunar y que fuera de su propia órbita carecen de valor galaxial. Hay quien brilla con luz propia y quienes necesitan generadores o la combinación de ambas opciones, en ambos casos las facturas a cancelar son elevadas y nos exigen doblar el lomo. El sentido ecológico nos demanda una actitud que nos pone a prueba en el uso y desuso de nuestras fuentes de abastecimiento energético. En la renovación de estas riquezas. Son renovables? Apuesto al sí!!
Una buena fuente de energía es degustar los sabores familiares y amistosos y el valor de esta energía es que no daña la capa de ozono ni contribuye al maltrecho deterioro de nuestro querido clima. Esta veta de riqueza se autoabastece por así decirlo de forma independiente, porque dicen que “la única manera de tener un amigo es siéndolo”. Descubrir la mina que nos hace prósperos en nuestro propio entorno nos garantiza ese éxito tan mal buscado en canteras vecinas. “El secreto del éxito es lograr que tu vocación sea tu vacación” - Mark Twain
En lo personal tenemos nuestra cantera con los filos a flor de piel, y no me apetecen las siglas, es más reducir a tres, cuatro o algunas consonantes y vocales una expresión me produce prácticamente alergia, estoy segura que si me hacen las pruebas para buscar las causas de la misma, éstas estarían en el esfuerzo intelectual que he sufrido al interpretar, decodificar y hacer demás operaciones, hasta dar por ensayo y error prácticamente con el significado de ellas, en otras palabras qué caramba quiere decir tal y más cual sigla. Y aquí me encuentro tratando de llevar a mi rutina monologámica la simplicidad de estas tres letras: ese, pe, aaa. SPA Juntitas y tomadas de la mano para mi son elementos que podrían formar una ecuación directamente proporcional. Salud, Prosperidad y Amor.
Conciliar estas tres musas, divas en la vida es cosa de película. Poetas, cantautores, escritores y casi todas las manifestaciones artísticas han representado en sus lienzos las imágenes de esta gran combinación que todos queremos disfrutar, queremos acreditar a nuestro record emocional. El amor que alimenta una buena condición física y que la prosperidad abraza dándole el encanto que muchos aún no degustan. Entonces vale
decir : “a por ellos” a todo galope en busca de los recursos que nos permitan sostener y hacer sostenibles nuestros tesoros más valiosos.
La próxima vez que decidas darte una vueltita por los SPA en busca de ese elixir mágico asegurate que antes de beber de esos licores prometedores que purificarán tu aspecto físico, abren tus poros y ojos, aceleran tu bronceado, moldean tu tonicidad muscular etcétera, etcétera, etcétera ten las garantías del caso de que antes mucho antes, día a día, cada minuto, cada hora de tu vida hayas endulzado tus zumos con el preciado guarapo, ese extracto dulzón extraído de la caña de azúcar que según los que han tenido un buen amigo o amiga se hace presente en las buenas charlas, provoca que la sonrisa visite tus dioses faciales, que te premia con un apretón a tus cinco diestros y así sólo así podrás tirar por el piso eso que dicen de que la mona aunque se vista de seda mona se queda. La buena pinta viene desde adentro y se viste de Prada o de Pirata.
Y lanzarte a una buena zambullida en los telares filiales ayuda a una buena puntada. A llevar recién salidos de los talleres spamados nuestras mejores galas. La alta costura se hila en casa. Bienvenidos todos aquellos bien vestidos, por dentro y por fuera. Salud por un happy end, días sí y otros también.
viernes, 10 de abril de 2009
Nanas antillanas
Para la época en que mi hermana mayor noviaba yo escuchaba nanas, no me cantaba mi madre sino ella. No todas las noches, sino aquellas en que se le permitía recibir a su enamorado en casa. Noches fijas en la semana de tal hora a tal hora, siempre bajo la supervisión de mi padre. Uno frente al otro, sentados lateralmente con las manos tomadas y yo sobre ellos dos. Durante esas noches de encuentros permitidos según recuerdo, yo llegaba, subía a sus piernas, me dormitaba y oía esas cancioncillas, el repertorio no era muy extenso, generalmente dos cánticos breves y con un estribillo tan pegajoso que su melaza me endulza hasta hoy en mis noches de mujer cincuentona.
Me las cantaron y las canté, se las canté a mi hija todas las noches muy lejos del mar y estoy segura que de tanto entonarlas su letra entró a nuestro torrente marítimo digo a nuestro torrente sanguíneo. Esos estribillos me gusta pensar fueron embelleciendo mi partitura oceánica como perlas marinas, noche sí noches no, días sí y otros no. Fueron creando las imágenes náuticas de mis primeras travesías.
Mis primeros viajes fueron en brazos de la fantasía infantil, se sabe que no hay que tener alas para volar. Y afortunadamente navegué y volé con mi imaginación como combustible. Sin saberlo me fui preparando para mi viaje sin retorno. Y sin saberlo, mi hermana también fue regando en mi caldo de cultivo las burbujas de la inquietud del más allá del horizonte.
Fui acunada por canciones cuyas letras recreaban la partida, el adiós no sobre ruedas, sino sobre el oro blanco de nuestra madre naturaleza, los mares me acunaron desde que nací. Morfeo me recibía ya no envuelta en líquido amniótico, yo llegaba a mis sueños vestida de sal y con los sonidos de un vapor al zarpar. Y la voz de mi hermana clamando por un barco donde se iba un ser querido y mis lágrimas ya prematuramente tenían ese sabor al Caribe, y la canción sigue que sigue mirando como dice a ese barco entrando a la bahía ahí se va, se va la novia mía…. Había una vez un barquito chiquitito, había una vez un barquito chiquitito que no podía que no podía navegar, la, la, la, y pasaron una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete semanas, pasaron una , dos tres, cuatro, cinco, seis, siete semanas y el barquito y el barquito no podía navegar, y si esta historia no te parece larga y si esta historia no te parece larga, volveremos, volveremos a empezar. Y ahí va de nuevo la melodía pegajosa que por sí misma invitaba a dormir y dormir y así en mis noches infantiles comencé a disfrutar del agua no potable, no apta para consumir, pero que los isleños hemos bebido hasta en sueños.
Mi familia, todos nosotros nacimos en una ciudad abrumadoramente salada, transpira y respira sodio. Rodeada por un mar que ha sido su mayor encanto y a la vez su peor verdugo. Una ciudad que como ninguna otra anuncia la llegada de las nueve de la noche al son de un fuerte cañonazo, el sonido del bommm y el olor a pólvora se mezcla con el sudor de esta mujer que ha visto a sus hijos irse y llegar más de lo que ella ha deseado.
Los que se fueron, los que nos fuimos, los que se irán. La mayoría de los que se embarcaron lo hicieron sin ser aclamados como dios manda: reconocidos y despedidos. Sus familias quedaron en vilo, rezando y esperando noticias de su llegada a otras costas, unos llegaron mojados y otros nunca se secaron. Los que nos fuimos mucho después de los primeros, de los pioneros que convirtieron su cuerpo en torpedo, nos transformamos de presentes en ausentes, somos un híbrido, inicialmente dijimos adiós desde casa, y ahora el bye bye es desde el new home.
Nacimos en una isla y esto es una condición que nos ha marcrucificado. No tener vecinos a la vuelta marca la diferencia y de que manera. No tener fronteras, no tener líneas divisorias, de esto es mío y esto es tuyo, hasta acá estamos unos y para allá están los otros, acá una bandera izada y allá la otra más lejos clavada pero ambas hablan a favor de cantares colectivos, de intercambios en todo sentido, de alegrías, guerras, penas y libertades unas luchadas y otras violadas. Pero en todo caso me quedo con la opción de la vecindad. Asumo sus riesgos.
De toda la vida el cubanhello ha tenido ese gustillo de quiéreme pero no me toques, o tócame pero no me quieras. Nuestro neighbour más cercano está a noventa millas, que total no es nada, pero la nada se convirtió en nada de nada. No hay sinónimo para la nada, los he buscado en mi mataburro pero lo que he encontrado no satisface mis necesidades de expresar lo que encierra este vocablo, porque francamente la carencia es absolutamente irrelevante al lado de la nada. Así que me quedo con la nada de la nada. Peco en ser reiterativa. El océano ha sido nuestro guardián, es nuestro centinela, es nuestro único vecino. La decisión de visitarlo y tocar a su puerta, de sumergirse o no es cosa de cada quien.
Afortunadamente nos alejamos de la Perla de las Antillas en alas de un gran pájaro, el hierro frío y gris nos cobijó desde el Caribe hasta los Andes. Desde las alturas se ve muy diferente el mar, la mirada es a vuelo de ave. Y el agua se ve milagrosamente hermosa. Te embruja, caes prisionero en sus mareas, te abandonas a sus caricias, al susurro de su llanto, su cólera y su alegría porque el agua llora, enfurece y ríe como cualquier mortal. Ese líquido declarado transparente, sin olor, color y sabor por definición química tiene por definición personal el olor de mi tierra, el color de la esperanza y el sabor de los amores lejanos. Y por si fuera poco tiene la inocencia de la infancia, la rebeldía de la juventud y la sabiduría de la adultez. Es intrépida en sus amaneceres, confidente en tardes nostálgicas y las noches cual amante pecador va y viene, llega y se va dejándonos cegados con semejante espectáculo de esplendor cuando la luna le baña y ella se abre como orquídea en floración mostrándonos lo más sensible de su sensibilidad.
Como no amar al H2O, es uno de nuestros recursos más preciados y poco valorado sobre todo para aquellos que lo disfrutan como algo intrínseco a sus vidas, algo intrínseco al sistema del servicio natural. En lo personal este líquido ha sido y es algo mágico; de pequeña, en mi infancia isleña me llevaban a Cojímar a dejar los mocos verdes de mis catarros en las olas de esta playa. El agua lo cura todo, crecí con esa certeza, la convertí en filosofía de vida, cura las calenturas tanto las de las gripas como las de las pasiones, cura las tristezas y espanta a los espíritus. Ella atrae las buenas vibras, atrae las alegrías y se apodera de todo nuestro ser por dentro y por fuera. No hay nada como un buen baño!! Los poros agradecen y le dan una bienvenida con bombas y platillos a semejante caricia, hay leyendas que hablan a favor de calentarla o enfriarla a favor de colocarlas en paños tibios o helados para mitigar cualquier maluquera. Los chamanes o brujos te despojan con agua de quién sabe dónde, pero basta creer para crecer. Fui santiguada y bautizada.
El agua puede llegar de diferentes formas a nuestras vidas, una de ellas decidió imponerse al resto, se presentó ante nuestros ojos como torrente pujante con tal fuerza que abrazó por los cuatro costados a nuestro preciado pedazo de tierra y se fue solidificando y sufrió una de sus peores metamorfosis como esos primeros amores que hablan dizque nada de ataduras y terminan con la soga al cuello. La tragicomedia a la cual hemos asistido durante más de medio siglo ha puesto en escena, ha puesto en cartelera la obra más comentada por la crítica especializada y no por ello menos condenada.
El auditorio ha sido testigo del cambio sufrido metafóricamente de cascada en una especie de gran muralla de piedra sólida, una tapia dura e infranqueable que emergió rodeándonos, aislándonos. Creo que de ahí me viene la fobia a los muros, a las paredes. Nuestro caimán quedó varado y está anclado, sus cálidas aguas le acarician como a mi me acariciaron mis nanas, esos cantos infantiles que hicieron mis surcos trazando mis senderos buscadores de otras tierras, buscadores de vecinos, de fronteras y si estas son triples mucho mejor, como las que te llevan a Iguazú. Canto para no olvidar, canto para acunar como mi hermana lo hizo conmigo, yo con mi hija y mi hija lo hará con su hija, para que los barquitos puedan navegar en los sueños infantiles, zarpen de puertos libres, seguros y trasladen su carga, la más preciada de cuantas hay : a los hombres a donde el alma les guíe.
Cierro mis ojos y con mi brújula guiando mis pupilas, mis nanas queridas, acuno hoy y siempre a la niña que fui, a la que llevo dentro, a la que me permitió cantarle a la niña que alumbré y que cuya luz como un faro en medio del mar guiará a nuestra familia al retorno, al regreso cuando una lluvia de hilillos liberadores acaricien la muralla donde llora la niña más consentida de todas, La Habana: la niña que nos alumbró.
Me las cantaron y las canté, se las canté a mi hija todas las noches muy lejos del mar y estoy segura que de tanto entonarlas su letra entró a nuestro torrente marítimo digo a nuestro torrente sanguíneo. Esos estribillos me gusta pensar fueron embelleciendo mi partitura oceánica como perlas marinas, noche sí noches no, días sí y otros no. Fueron creando las imágenes náuticas de mis primeras travesías.
Mis primeros viajes fueron en brazos de la fantasía infantil, se sabe que no hay que tener alas para volar. Y afortunadamente navegué y volé con mi imaginación como combustible. Sin saberlo me fui preparando para mi viaje sin retorno. Y sin saberlo, mi hermana también fue regando en mi caldo de cultivo las burbujas de la inquietud del más allá del horizonte.
Fui acunada por canciones cuyas letras recreaban la partida, el adiós no sobre ruedas, sino sobre el oro blanco de nuestra madre naturaleza, los mares me acunaron desde que nací. Morfeo me recibía ya no envuelta en líquido amniótico, yo llegaba a mis sueños vestida de sal y con los sonidos de un vapor al zarpar. Y la voz de mi hermana clamando por un barco donde se iba un ser querido y mis lágrimas ya prematuramente tenían ese sabor al Caribe, y la canción sigue que sigue mirando como dice a ese barco entrando a la bahía ahí se va, se va la novia mía…. Había una vez un barquito chiquitito, había una vez un barquito chiquitito que no podía que no podía navegar, la, la, la, y pasaron una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete semanas, pasaron una , dos tres, cuatro, cinco, seis, siete semanas y el barquito y el barquito no podía navegar, y si esta historia no te parece larga y si esta historia no te parece larga, volveremos, volveremos a empezar. Y ahí va de nuevo la melodía pegajosa que por sí misma invitaba a dormir y dormir y así en mis noches infantiles comencé a disfrutar del agua no potable, no apta para consumir, pero que los isleños hemos bebido hasta en sueños.
Mi familia, todos nosotros nacimos en una ciudad abrumadoramente salada, transpira y respira sodio. Rodeada por un mar que ha sido su mayor encanto y a la vez su peor verdugo. Una ciudad que como ninguna otra anuncia la llegada de las nueve de la noche al son de un fuerte cañonazo, el sonido del bommm y el olor a pólvora se mezcla con el sudor de esta mujer que ha visto a sus hijos irse y llegar más de lo que ella ha deseado.
Los que se fueron, los que nos fuimos, los que se irán. La mayoría de los que se embarcaron lo hicieron sin ser aclamados como dios manda: reconocidos y despedidos. Sus familias quedaron en vilo, rezando y esperando noticias de su llegada a otras costas, unos llegaron mojados y otros nunca se secaron. Los que nos fuimos mucho después de los primeros, de los pioneros que convirtieron su cuerpo en torpedo, nos transformamos de presentes en ausentes, somos un híbrido, inicialmente dijimos adiós desde casa, y ahora el bye bye es desde el new home.
Nacimos en una isla y esto es una condición que nos ha marcrucificado. No tener vecinos a la vuelta marca la diferencia y de que manera. No tener fronteras, no tener líneas divisorias, de esto es mío y esto es tuyo, hasta acá estamos unos y para allá están los otros, acá una bandera izada y allá la otra más lejos clavada pero ambas hablan a favor de cantares colectivos, de intercambios en todo sentido, de alegrías, guerras, penas y libertades unas luchadas y otras violadas. Pero en todo caso me quedo con la opción de la vecindad. Asumo sus riesgos.
De toda la vida el cubanhello ha tenido ese gustillo de quiéreme pero no me toques, o tócame pero no me quieras. Nuestro neighbour más cercano está a noventa millas, que total no es nada, pero la nada se convirtió en nada de nada. No hay sinónimo para la nada, los he buscado en mi mataburro pero lo que he encontrado no satisface mis necesidades de expresar lo que encierra este vocablo, porque francamente la carencia es absolutamente irrelevante al lado de la nada. Así que me quedo con la nada de la nada. Peco en ser reiterativa. El océano ha sido nuestro guardián, es nuestro centinela, es nuestro único vecino. La decisión de visitarlo y tocar a su puerta, de sumergirse o no es cosa de cada quien.
Afortunadamente nos alejamos de la Perla de las Antillas en alas de un gran pájaro, el hierro frío y gris nos cobijó desde el Caribe hasta los Andes. Desde las alturas se ve muy diferente el mar, la mirada es a vuelo de ave. Y el agua se ve milagrosamente hermosa. Te embruja, caes prisionero en sus mareas, te abandonas a sus caricias, al susurro de su llanto, su cólera y su alegría porque el agua llora, enfurece y ríe como cualquier mortal. Ese líquido declarado transparente, sin olor, color y sabor por definición química tiene por definición personal el olor de mi tierra, el color de la esperanza y el sabor de los amores lejanos. Y por si fuera poco tiene la inocencia de la infancia, la rebeldía de la juventud y la sabiduría de la adultez. Es intrépida en sus amaneceres, confidente en tardes nostálgicas y las noches cual amante pecador va y viene, llega y se va dejándonos cegados con semejante espectáculo de esplendor cuando la luna le baña y ella se abre como orquídea en floración mostrándonos lo más sensible de su sensibilidad.
Como no amar al H2O, es uno de nuestros recursos más preciados y poco valorado sobre todo para aquellos que lo disfrutan como algo intrínseco a sus vidas, algo intrínseco al sistema del servicio natural. En lo personal este líquido ha sido y es algo mágico; de pequeña, en mi infancia isleña me llevaban a Cojímar a dejar los mocos verdes de mis catarros en las olas de esta playa. El agua lo cura todo, crecí con esa certeza, la convertí en filosofía de vida, cura las calenturas tanto las de las gripas como las de las pasiones, cura las tristezas y espanta a los espíritus. Ella atrae las buenas vibras, atrae las alegrías y se apodera de todo nuestro ser por dentro y por fuera. No hay nada como un buen baño!! Los poros agradecen y le dan una bienvenida con bombas y platillos a semejante caricia, hay leyendas que hablan a favor de calentarla o enfriarla a favor de colocarlas en paños tibios o helados para mitigar cualquier maluquera. Los chamanes o brujos te despojan con agua de quién sabe dónde, pero basta creer para crecer. Fui santiguada y bautizada.
El agua puede llegar de diferentes formas a nuestras vidas, una de ellas decidió imponerse al resto, se presentó ante nuestros ojos como torrente pujante con tal fuerza que abrazó por los cuatro costados a nuestro preciado pedazo de tierra y se fue solidificando y sufrió una de sus peores metamorfosis como esos primeros amores que hablan dizque nada de ataduras y terminan con la soga al cuello. La tragicomedia a la cual hemos asistido durante más de medio siglo ha puesto en escena, ha puesto en cartelera la obra más comentada por la crítica especializada y no por ello menos condenada.
El auditorio ha sido testigo del cambio sufrido metafóricamente de cascada en una especie de gran muralla de piedra sólida, una tapia dura e infranqueable que emergió rodeándonos, aislándonos. Creo que de ahí me viene la fobia a los muros, a las paredes. Nuestro caimán quedó varado y está anclado, sus cálidas aguas le acarician como a mi me acariciaron mis nanas, esos cantos infantiles que hicieron mis surcos trazando mis senderos buscadores de otras tierras, buscadores de vecinos, de fronteras y si estas son triples mucho mejor, como las que te llevan a Iguazú. Canto para no olvidar, canto para acunar como mi hermana lo hizo conmigo, yo con mi hija y mi hija lo hará con su hija, para que los barquitos puedan navegar en los sueños infantiles, zarpen de puertos libres, seguros y trasladen su carga, la más preciada de cuantas hay : a los hombres a donde el alma les guíe.
Cierro mis ojos y con mi brújula guiando mis pupilas, mis nanas queridas, acuno hoy y siempre a la niña que fui, a la que llevo dentro, a la que me permitió cantarle a la niña que alumbré y que cuya luz como un faro en medio del mar guiará a nuestra familia al retorno, al regreso cuando una lluvia de hilillos liberadores acaricien la muralla donde llora la niña más consentida de todas, La Habana: la niña que nos alumbró.
domingo, 22 de marzo de 2009
Cumbres Borrascosas
Llegar a la cima de los picos nevados cuesta. Es toda una hazaña, una proeza física y emocional.
Exige un entrenamiento fuerte y continuo y después de varios intentos, de muchas escaladas parciales y de un profundo sentimiento grupal, de team que favorece a que algunos lleguen a donde pocos hemos logrado arribar. Se llega literalmente con la lengua afuera. Jadeando. Después de días y noches padeciendo el famoso mal de altura conocido como “soroche”.
Los rostros de fatiga y alegría delatan a los escaladores, el agotamiento y la felicidad son una combinación que queda atrapada en las fotos colectivas de esas que hemos visto más de una vez en los magazines y que los perpetúan como conquistadores de las alturas.
No pude resistirme al ver la foto familiar del G 20, del grupo de los más ricos, colgar en mi podio mi reflexión sobre el tema. Algunos de los participantes llegaron de la mano de las primeras damas, otros con sus discursos en su diestra. Y pienso cuánto esfuerzo hicieron cada uno de ellos en su mirada hacia arriba, cuánto jadearon en su empinada aventura. Pues no me atrevo a juzgar, me faltan elementos técnicos. Pero a lo que sí me arriesgo es a no dejar pasar por alto, no dejar de cuestionarme la efectividad de la escalada en esta Cumbre. Porque esta como ninguna otra la hemos escalado todos.
Muy esperada la presencia del novato, de Mr. Happy Face, su primera aventura alpina lo delataba. Con cuánto oxigeno llegó, pues pareciera que sus pulmones, digo sus tanques de este preciado elemento están bien abastecidos con algo de ingenuidad, frescura y un don de la palabra reconocido y aplaudido como a ningún otro. Fue el deportista más aplaudido pero no por eso el más optimista. Que a esperar cuatro años o más nos dijo para ver quizás alguna mejoría en el paciente más grave del mundo. Nuestra economía.
El resto de los cumbristas ya más cancheros en esto de las poses, los poseídos y los desposeídos, trataron de pegarse uno al lado del otro para aparecer delante del flash sonrisa en boca diciendo whisky, perdón quise decir crisis.
Los que hemos subido algunas montañas, volcanes, cerros y demás gigantes sabemos que si bien es cierto al menos en mi caso que nunca he podido llegar a la cima y que me he quedado en el segundo refugio del Cotopaxi y del Cayambe, cumbres ecuatorianas. El hecho de no llegar no quita el mérito de haberlo intentado. Y me digo yo que de alguna manera u otra todos hemos asistido a esta Cumbre más que borrascosa. Porque no han faltado nieblas, vientos, tempestades y paros que lo testimonien. Hemos llegado unos cegados y otros queriendo abrir los ojos.
Unos en las calles protestando, otros detrás de las pantallas y otros en las poltronas de cuero y me queda claro que nosotros las víctimas de este despelote, de este desmadre financiero hemos subido a esta G 20 unos como tercermundistas, otros como primermundistas y la mayoría sin mundo, desmundados porque muchos ya ni mundo tenemos porque entre otras cosas, tanto afán por enumerar las riquezas unas propias y otras impropias, nos han dejado sin rating para clasificar.
Y lo que salta a simple vista es que todos los desmundados sin excepción hemos trepado la cumbre más importante de todas, unos con los dientes afuera y otros con el cuchillo en la boca. Y entre jadeo y jadeo hemos logrado clavar la banderilla a cinco mil metros o menos, que más da. La altitud que hemos alcanzado en nuestra carrera está en nuestros trofeos y medallas humanistas. Este siglo lo recordaremos como ningún otro con total seguridad, entre otras cosas porque entrará al libro de los record Guinness con el crédito del Monte Crispánico, el más visitado por la bancada mundial. No me cabe duda que saldremos de esta, como se dice el hábito hace al monje, nos haremos costumbristas o cumbristas, me acecha la duda.
Por ahora estoy aquí disfrutando de una imagen bien vieja que guardo en mi memoria y es en mi juventud por allá en la década de los ochenta, yo subiendo en mi isla querida el Pico Turquino en Santiago de Cuba, mi primera pirámide y me ilusiona pensar que esto de asistir invitada o no a estos eventos le sirve a uno de experiencia y en mi currículo ahora podré acreditar: Participé en el G 20 del 2009. En calidad de cumbrista.
Y como dato curioso cuentan que hubo un gran ausente a esta Gala, según los cotilleos del mundo de la moda y las revistas del corazón que no hubo diseñador que quisiera vestirla por su estado tan precario llegó asfixiada. Su butaca vacía recordaba a todos su ausencia y su identificación con letras ensangrentadas: Miss Economía (residente de los llamados paraísos fiscales). Y el parte médico declara: Ausente por su estado grave. Su condición “reservada” hasta los próximos cuatro años. Si como lo oyen 2013!! Y va que jode.
Exige un entrenamiento fuerte y continuo y después de varios intentos, de muchas escaladas parciales y de un profundo sentimiento grupal, de team que favorece a que algunos lleguen a donde pocos hemos logrado arribar. Se llega literalmente con la lengua afuera. Jadeando. Después de días y noches padeciendo el famoso mal de altura conocido como “soroche”.
Los rostros de fatiga y alegría delatan a los escaladores, el agotamiento y la felicidad son una combinación que queda atrapada en las fotos colectivas de esas que hemos visto más de una vez en los magazines y que los perpetúan como conquistadores de las alturas.
No pude resistirme al ver la foto familiar del G 20, del grupo de los más ricos, colgar en mi podio mi reflexión sobre el tema. Algunos de los participantes llegaron de la mano de las primeras damas, otros con sus discursos en su diestra. Y pienso cuánto esfuerzo hicieron cada uno de ellos en su mirada hacia arriba, cuánto jadearon en su empinada aventura. Pues no me atrevo a juzgar, me faltan elementos técnicos. Pero a lo que sí me arriesgo es a no dejar pasar por alto, no dejar de cuestionarme la efectividad de la escalada en esta Cumbre. Porque esta como ninguna otra la hemos escalado todos.
Muy esperada la presencia del novato, de Mr. Happy Face, su primera aventura alpina lo delataba. Con cuánto oxigeno llegó, pues pareciera que sus pulmones, digo sus tanques de este preciado elemento están bien abastecidos con algo de ingenuidad, frescura y un don de la palabra reconocido y aplaudido como a ningún otro. Fue el deportista más aplaudido pero no por eso el más optimista. Que a esperar cuatro años o más nos dijo para ver quizás alguna mejoría en el paciente más grave del mundo. Nuestra economía.
El resto de los cumbristas ya más cancheros en esto de las poses, los poseídos y los desposeídos, trataron de pegarse uno al lado del otro para aparecer delante del flash sonrisa en boca diciendo whisky, perdón quise decir crisis.
Los que hemos subido algunas montañas, volcanes, cerros y demás gigantes sabemos que si bien es cierto al menos en mi caso que nunca he podido llegar a la cima y que me he quedado en el segundo refugio del Cotopaxi y del Cayambe, cumbres ecuatorianas. El hecho de no llegar no quita el mérito de haberlo intentado. Y me digo yo que de alguna manera u otra todos hemos asistido a esta Cumbre más que borrascosa. Porque no han faltado nieblas, vientos, tempestades y paros que lo testimonien. Hemos llegado unos cegados y otros queriendo abrir los ojos.
Unos en las calles protestando, otros detrás de las pantallas y otros en las poltronas de cuero y me queda claro que nosotros las víctimas de este despelote, de este desmadre financiero hemos subido a esta G 20 unos como tercermundistas, otros como primermundistas y la mayoría sin mundo, desmundados porque muchos ya ni mundo tenemos porque entre otras cosas, tanto afán por enumerar las riquezas unas propias y otras impropias, nos han dejado sin rating para clasificar.
Y lo que salta a simple vista es que todos los desmundados sin excepción hemos trepado la cumbre más importante de todas, unos con los dientes afuera y otros con el cuchillo en la boca. Y entre jadeo y jadeo hemos logrado clavar la banderilla a cinco mil metros o menos, que más da. La altitud que hemos alcanzado en nuestra carrera está en nuestros trofeos y medallas humanistas. Este siglo lo recordaremos como ningún otro con total seguridad, entre otras cosas porque entrará al libro de los record Guinness con el crédito del Monte Crispánico, el más visitado por la bancada mundial. No me cabe duda que saldremos de esta, como se dice el hábito hace al monje, nos haremos costumbristas o cumbristas, me acecha la duda.
Por ahora estoy aquí disfrutando de una imagen bien vieja que guardo en mi memoria y es en mi juventud por allá en la década de los ochenta, yo subiendo en mi isla querida el Pico Turquino en Santiago de Cuba, mi primera pirámide y me ilusiona pensar que esto de asistir invitada o no a estos eventos le sirve a uno de experiencia y en mi currículo ahora podré acreditar: Participé en el G 20 del 2009. En calidad de cumbrista.
Y como dato curioso cuentan que hubo un gran ausente a esta Gala, según los cotilleos del mundo de la moda y las revistas del corazón que no hubo diseñador que quisiera vestirla por su estado tan precario llegó asfixiada. Su butaca vacía recordaba a todos su ausencia y su identificación con letras ensangrentadas: Miss Economía (residente de los llamados paraísos fiscales). Y el parte médico declara: Ausente por su estado grave. Su condición “reservada” hasta los próximos cuatro años. Si como lo oyen 2013!! Y va que jode.
Got Groceries
Estoy lista para hacer mi lista. Ando por acá alistándome para revisar la despensa ver qué necesitamos, qué tenemos, qué no tenemos. Generalmente hago las compras semanalmente y algunas cosillas más puntuales las hago quincenal. Me queda claro que tenemos que organizarnos para asumir esta experiencia y seguir algunos tips ayuda y mucho . Una de ellas es ir papel en mano, ir de compras es toda una aventura y hoy en día prácticamente sin distinción de género me atrevo a asegurar que forma parte de nuestro marketlook la banderilla en mano de todos colores y formas.
Las mías son esas que ya vienen diseñadas para ser colgadas en la refri invitándonos a salir de una vez y por todas. Mis anotaciones han ido evolucionando por así decirlo, las tengo clasificadas por categorías nada de mezclar lo fresco con lo congelado, lo orgánico con lo libre de gluten o unos con otros, en lo personal padezco el síndrome del orden como aliado personal. Mis banderillas entran a la plaza con un olé!! bien gritaoo.
Y voy con paso seguro nada de titubeos conozco la plaza y cómo actuar ante el enemigo por así decirlo y para cuando me enfrento a aquellos ejemplares que dizque han bajado de precio y son ofrecidos con etiquetas de cómprame ahora o nunca: no tiemblo. Mi onda es torear y dar una buena estocada. Lo de las orejas se lo dejo a los mataores.
En todo caso cada uno lo lleva lo mejor que puede. Cada uno a su aire. Pero ojo el aire ahora más que nunca esta invadido por agentes tóxicos. No era suficiente lidiar con toxinas medioambientales y alimentarias y como dice el dicho (cuando el mal es de cagar no valen guayabas verdes) llegaron estos microbios para contaminar las arcas desde la A hasta la Z.
El aire y lo que no es el aire es irrespirable y ahora resulta que los toxicólogos, expertos en curar las heridas financieras han declarado que nuestras finanzas son tóxicas y yo me digo : What?. Por lo que he logrado entender ha sido una epidemia mundial, nos ha tocado a todos, hay muchos que han sacado a relucir ese dicho de que cuando el norte se agripa el resto se resfría, con lo cual debemos entender que el contagio ha sido por vía de la saliva, la tos, los estornudos por el tacto al saludarnos o pensándolo mejor ha sido al ponernos en contacto utilizando los cajeros automáticos en nuestras extracciones bancarias. O por idiotas.?
O por olvidadizos, por ahí se dice que sano está el que olvida y apunto esto porque las dificultades, las situaciones complicadas, los momentos difíciles de penuria y escasez son adjetivos que han servido de cobija a cuanta crisis conoce la historia humana. Siempre han existido y de siempre han sido declaradas las peores hasta que llega la siguiente. Y lo novedoso de esta es que ha sido definida en términos médicos: es tóxica. Un nuevo diseño para las concurridas pasarelas globalizadas. Porque ahora dicen que la crisis no es financiera sino Crisis de Modelos.
Todos estamos sufriendo el mal de la toxina financiera una nueva enfermedad que estoy casi segura ha sido inventada para confundirnos más aún, estamos envenenados para ponerlo así de fácil, estamos poseídos por una sustancia venenosa que afecta poderosamente a algunos bolsillos declarando a unos pacientes moribundos, a otros los ha mandado directo a terapia intensiva, a otros congelados o semi congelados. Y el efecto dominó cobrando víctima tras víctima. Ha sido una masacre colectiva, ha sido una muerte anunciada, prevista o es una toxicomanía.com.
Para suerte nuestra ( tenemos que mostrar gratitud por los esfuerzos realizados por la banca) ha producido un efecto contrario en ciertos grupos o círculos como les gusta llamarles a la prensa especializada, los cuales han sufrido un efecto reversible, se han caído hacia arriba, los llamados elegidos a cuidar nuestras células financieras , los elegidos por nosotros mismos para hacer reproducir nuestros tesoros, dizque poniéndolos aquí y poniéndolos allá , en un portafolio fijo o en patineta. Seguramente conocían de antemano el mágico antídoto y se sumergieron en sus verdosas aguas. Y sus bolsillos se han visto repletos de esas especies de algas verdosas ricas en omega tres y han sido declarados salvadores del resto de los infectados: nosotros, la gente de a pie.
Y con este diagnóstico en nuestras historias cívicas digo clínicas que son un reporte de la ceguera total de todos los idiotasolvidadizos estoy por hacer mi lista familiar. Tengo la responsabilidad de alimentarme y alimentar a los míos , que susto!!. Tendré que ser bien lista para hacer mi lista. Definitivamente lo que comemos nos define. Y trato de sudar no tinta sino alegría ya que las toxinas de alguna manera las tengo que echar pa fuera. Cueste lo que cueste.
Pero estoy muy confundida y por eso he decidido ponerlo en blanco y negro y en verde obviamente porque dicen que eso ayuda. Y compartirlo con ustedes, con todos los contagiados, los que necesitamos ser salvados una vez más, tanta generosidad me apabulla. Y buscando buenos precios, ofertas, con mis cupones en la mano y todo lo inimaginable quiero tener éxito porque está de moda también, es una de las exigencias que nos tenemos que hacer.
Creo que el orden lo haré no por prioridades en nuestras necesidades, ni de lo que no tengo o de lo que nunca he tenido, o de lo que está por acabarse, porque andamos desabastecidos, estamos en la tea , nada de nada , mis mejores aliadas para evitar tener más cajas y cajones mis amadas bolsas ziploc están vacías. Mi un, dos tres, etcétera. lo anotaré por orden alfabético.
Y comienzo por la A de amor, B de bienestar, C creatividad. D de deseos, E de esperanza, F de felicidad, G de gratitud, H de honestidad, I de ideas, J de júbilo, M de motivación, V de valentía, S de sonreír . T de tenacidad, P de pasión. O de optimismo.
Sin embargo, ni aún dándole todas las coordenadas posibles a mi GPS (sistema de posición global) o guía electrónica logro encontrar el mercado o supermercado o cadena comercial que ofrezcan estos ítems que son vitales para mi dieta personal y familiar. Ni lo exportan e importan, no aparecen en los catálogos del TLC (Tratado de Libre Comercio) firmado por varios países para dizque favorecer el intercambio comercial. No aparecen ni como frutos secos, ni como semillas para enriquecer nuestras ensaladas. Ni soñarlo. No están a la venta.
Pero como estoy en la onda de mantenerme (+) positivamente cargada acá comparto como ya es una costumbre con ustedes mis recetas para alimentar el alma. Cómo convertirnos en productores, cómo autoabastecernos de lo que el dinero no consigue comprar. Para fortuna de muchos. Digo yo.
Primera regla de oro, reciclarnos, eso que oyen, perdón eso que leen o sea, querernos ya no es suficiente ahora tenemos que pensar en términos de auto producción afectiva, revitalizar, resembrar en nuestros pastos, nuevas semillas, echar un vistazo a nuestras cosechas y decirnos que con un buen fertilizante estaríamos más que listos para hacer frente a las toxinas conocidas y a las de última moda. Que el prefijo RE hoy más que nunca es cantable. Reconocernos, Reinventarnos, Reamarnos, Reafirmarnos, Reeducarnos y Re con Re…. Por ahí iría la cosa, Revacunarnos, izar la vela de la inmunidad afectiva, declararnos zona libre de contaminación y decirnos eso de que “Mens sana in corpore sano ”.
E incorporar el término Kaizen eso que dicen los actuales campeones mundiales de béisbol (verlo para creerlo) que no es otra cosa que tomarse la vida pasito a pasito, día a dia, day by day, como me gusta pensar últimamente para darme aliento, y si los japoneses han llegado a semejante puesto por qué no nosotros. Esta victoria japonesa me convence que hay que seguir a esta población humana muy de cerca, lo que comen los está definiendo. Bailan salsa y ahora son mundialistas. Los milagros existen. Nuestra serie mundial afectiva será recordada como un juego en busca de la felicidad y para la felicidad. “Quien sea feliz también hará felices a los demás” escribió Mark Twain.
Y obviamente nuestro team tiene que fortalecerse, crecer no en centímetros, no es necesario, la historia beisbolista lo demuestra , la fortaleza nos debería llegar del alma, vale estirarnos, alargarnos despertar de una vez por todas y convertir la infelicidad en felicidad, el pesimismo en optimismo, el miedo en amor, la resistencia en aceptación, la poca energía en vitalidad, el malestar en bienestar, la apatía en motivación, la tristeza en buen humor, la queja en soluciones, la culpabilidad en perdón, la derrota en victoria, la preocupación en la confianza y decidirnos finalmente a pegar con grandes tiras de velcro toda esta amalgama de cualidades a nuestra forma de pensar y actuar, y para eso es necesario no creernos todo lo que pensamos. Y en esas estoy yo, porque no quiero que esas diablillas voces me hablen de dejarme derrotar, my dream team tiene las zapatillas puestas.
Y para variar ando con una fantasía que quizás la pueda satisfacer aunque sea por un pelín y es ser un supermarket con góndolas bien identificadas donde aparezcan todas estas características de la personalidad, o sea mis características a la oferta, para mi misma en primer lugar, a mi familia y a mis amigos. Preparar un rico aliño con todas estas especies. Y rociarme. Estoy a su disposición, por lo pronto ofrezco (jijiji) algunas ideas para reciclarnos, para hacer nuestra compra. Nada nuevo, pero justo por no serlo lo obviamos.
Ir al cine a ver la película “Slumdog millionaire” ganadora de varios O. A propósito, la crítica se portó a la altura de la trama de tal joya cinematográfica. El cine ha sido, es y será un educador por excelencia. Ver cine en el cine y salir con el corazón dirigiendo nuestro GPS.
Leer y releer. Nos sorprenderían las posibilidades ilimitadas que tenemos de enfrentarnos a nosotros mismos. No me dejo de sorprender cuanto aprendemos mientras leemos, así de simple. Y me atrevo recomendar a varios de mis amantes de estos últimos días, un lomo nuevo en mi vida se llama Antonio Gala, su obra “Los papeles de agua”. “El lector” de Bernhard Schlink. Y en la categoría de autoayuda me inclino por Marci Shimoff con “Feliz porque sí.”
El voluntariado es una actividad que solo cuando se practica es cuando se conocen los beneficios del que en calidad de voluntario asume la responsabilidad de ayudar, de colaborar a cualquier cosa, no importa cuan pequeño sea el aporte, lo que más nos enriquecerá el alma es saber y comprobar que otras personas son felices con nuestra ayuda. Que el SOS que a gritos dan miles y miles de voces sea más atendido.
Y a modo de pincelada y miscelánea os digo que caminar, hacer ejercicios, escuchar música, ver los telediarios, ir al teatro, visitar museos, escribir, compartir con amigos, hablar por skype cuando los amigos están más lejos de lo que nos gusta, celebrar fiestas familiares, participar en caminatas solidarias, visitar las plazas, las argentinas, las cubanas o las cibernéticas entre otras es una forma de Re con Re. Y termino este blablabla recordando algo que me ha gustado desde siempre, y dice así. “Cuando nos faltamos a nosotros mismos, todo nos falta”. Goethe.
Mmm Mmm Mmm: Acabo de terminar mi lista!!!!!!. No estoy incluída y mis zapatillas dicen: madeinyuly
Las mías son esas que ya vienen diseñadas para ser colgadas en la refri invitándonos a salir de una vez y por todas. Mis anotaciones han ido evolucionando por así decirlo, las tengo clasificadas por categorías nada de mezclar lo fresco con lo congelado, lo orgánico con lo libre de gluten o unos con otros, en lo personal padezco el síndrome del orden como aliado personal. Mis banderillas entran a la plaza con un olé!! bien gritaoo.
Y voy con paso seguro nada de titubeos conozco la plaza y cómo actuar ante el enemigo por así decirlo y para cuando me enfrento a aquellos ejemplares que dizque han bajado de precio y son ofrecidos con etiquetas de cómprame ahora o nunca: no tiemblo. Mi onda es torear y dar una buena estocada. Lo de las orejas se lo dejo a los mataores.
En todo caso cada uno lo lleva lo mejor que puede. Cada uno a su aire. Pero ojo el aire ahora más que nunca esta invadido por agentes tóxicos. No era suficiente lidiar con toxinas medioambientales y alimentarias y como dice el dicho (cuando el mal es de cagar no valen guayabas verdes) llegaron estos microbios para contaminar las arcas desde la A hasta la Z.
El aire y lo que no es el aire es irrespirable y ahora resulta que los toxicólogos, expertos en curar las heridas financieras han declarado que nuestras finanzas son tóxicas y yo me digo : What?. Por lo que he logrado entender ha sido una epidemia mundial, nos ha tocado a todos, hay muchos que han sacado a relucir ese dicho de que cuando el norte se agripa el resto se resfría, con lo cual debemos entender que el contagio ha sido por vía de la saliva, la tos, los estornudos por el tacto al saludarnos o pensándolo mejor ha sido al ponernos en contacto utilizando los cajeros automáticos en nuestras extracciones bancarias. O por idiotas.?
O por olvidadizos, por ahí se dice que sano está el que olvida y apunto esto porque las dificultades, las situaciones complicadas, los momentos difíciles de penuria y escasez son adjetivos que han servido de cobija a cuanta crisis conoce la historia humana. Siempre han existido y de siempre han sido declaradas las peores hasta que llega la siguiente. Y lo novedoso de esta es que ha sido definida en términos médicos: es tóxica. Un nuevo diseño para las concurridas pasarelas globalizadas. Porque ahora dicen que la crisis no es financiera sino Crisis de Modelos.
Todos estamos sufriendo el mal de la toxina financiera una nueva enfermedad que estoy casi segura ha sido inventada para confundirnos más aún, estamos envenenados para ponerlo así de fácil, estamos poseídos por una sustancia venenosa que afecta poderosamente a algunos bolsillos declarando a unos pacientes moribundos, a otros los ha mandado directo a terapia intensiva, a otros congelados o semi congelados. Y el efecto dominó cobrando víctima tras víctima. Ha sido una masacre colectiva, ha sido una muerte anunciada, prevista o es una toxicomanía.com.
Para suerte nuestra ( tenemos que mostrar gratitud por los esfuerzos realizados por la banca) ha producido un efecto contrario en ciertos grupos o círculos como les gusta llamarles a la prensa especializada, los cuales han sufrido un efecto reversible, se han caído hacia arriba, los llamados elegidos a cuidar nuestras células financieras , los elegidos por nosotros mismos para hacer reproducir nuestros tesoros, dizque poniéndolos aquí y poniéndolos allá , en un portafolio fijo o en patineta. Seguramente conocían de antemano el mágico antídoto y se sumergieron en sus verdosas aguas. Y sus bolsillos se han visto repletos de esas especies de algas verdosas ricas en omega tres y han sido declarados salvadores del resto de los infectados: nosotros, la gente de a pie.
Y con este diagnóstico en nuestras historias cívicas digo clínicas que son un reporte de la ceguera total de todos los idiotasolvidadizos estoy por hacer mi lista familiar. Tengo la responsabilidad de alimentarme y alimentar a los míos , que susto!!. Tendré que ser bien lista para hacer mi lista. Definitivamente lo que comemos nos define. Y trato de sudar no tinta sino alegría ya que las toxinas de alguna manera las tengo que echar pa fuera. Cueste lo que cueste.
Pero estoy muy confundida y por eso he decidido ponerlo en blanco y negro y en verde obviamente porque dicen que eso ayuda. Y compartirlo con ustedes, con todos los contagiados, los que necesitamos ser salvados una vez más, tanta generosidad me apabulla. Y buscando buenos precios, ofertas, con mis cupones en la mano y todo lo inimaginable quiero tener éxito porque está de moda también, es una de las exigencias que nos tenemos que hacer.
Creo que el orden lo haré no por prioridades en nuestras necesidades, ni de lo que no tengo o de lo que nunca he tenido, o de lo que está por acabarse, porque andamos desabastecidos, estamos en la tea , nada de nada , mis mejores aliadas para evitar tener más cajas y cajones mis amadas bolsas ziploc están vacías. Mi un, dos tres, etcétera. lo anotaré por orden alfabético.
Y comienzo por la A de amor, B de bienestar, C creatividad. D de deseos, E de esperanza, F de felicidad, G de gratitud, H de honestidad, I de ideas, J de júbilo, M de motivación, V de valentía, S de sonreír . T de tenacidad, P de pasión. O de optimismo.
Sin embargo, ni aún dándole todas las coordenadas posibles a mi GPS (sistema de posición global) o guía electrónica logro encontrar el mercado o supermercado o cadena comercial que ofrezcan estos ítems que son vitales para mi dieta personal y familiar. Ni lo exportan e importan, no aparecen en los catálogos del TLC (Tratado de Libre Comercio) firmado por varios países para dizque favorecer el intercambio comercial. No aparecen ni como frutos secos, ni como semillas para enriquecer nuestras ensaladas. Ni soñarlo. No están a la venta.
Pero como estoy en la onda de mantenerme (+) positivamente cargada acá comparto como ya es una costumbre con ustedes mis recetas para alimentar el alma. Cómo convertirnos en productores, cómo autoabastecernos de lo que el dinero no consigue comprar. Para fortuna de muchos. Digo yo.
Primera regla de oro, reciclarnos, eso que oyen, perdón eso que leen o sea, querernos ya no es suficiente ahora tenemos que pensar en términos de auto producción afectiva, revitalizar, resembrar en nuestros pastos, nuevas semillas, echar un vistazo a nuestras cosechas y decirnos que con un buen fertilizante estaríamos más que listos para hacer frente a las toxinas conocidas y a las de última moda. Que el prefijo RE hoy más que nunca es cantable. Reconocernos, Reinventarnos, Reamarnos, Reafirmarnos, Reeducarnos y Re con Re…. Por ahí iría la cosa, Revacunarnos, izar la vela de la inmunidad afectiva, declararnos zona libre de contaminación y decirnos eso de que “Mens sana in corpore sano ”.
E incorporar el término Kaizen eso que dicen los actuales campeones mundiales de béisbol (verlo para creerlo) que no es otra cosa que tomarse la vida pasito a pasito, día a dia, day by day, como me gusta pensar últimamente para darme aliento, y si los japoneses han llegado a semejante puesto por qué no nosotros. Esta victoria japonesa me convence que hay que seguir a esta población humana muy de cerca, lo que comen los está definiendo. Bailan salsa y ahora son mundialistas. Los milagros existen. Nuestra serie mundial afectiva será recordada como un juego en busca de la felicidad y para la felicidad. “Quien sea feliz también hará felices a los demás” escribió Mark Twain.
Y obviamente nuestro team tiene que fortalecerse, crecer no en centímetros, no es necesario, la historia beisbolista lo demuestra , la fortaleza nos debería llegar del alma, vale estirarnos, alargarnos despertar de una vez por todas y convertir la infelicidad en felicidad, el pesimismo en optimismo, el miedo en amor, la resistencia en aceptación, la poca energía en vitalidad, el malestar en bienestar, la apatía en motivación, la tristeza en buen humor, la queja en soluciones, la culpabilidad en perdón, la derrota en victoria, la preocupación en la confianza y decidirnos finalmente a pegar con grandes tiras de velcro toda esta amalgama de cualidades a nuestra forma de pensar y actuar, y para eso es necesario no creernos todo lo que pensamos. Y en esas estoy yo, porque no quiero que esas diablillas voces me hablen de dejarme derrotar, my dream team tiene las zapatillas puestas.
Y para variar ando con una fantasía que quizás la pueda satisfacer aunque sea por un pelín y es ser un supermarket con góndolas bien identificadas donde aparezcan todas estas características de la personalidad, o sea mis características a la oferta, para mi misma en primer lugar, a mi familia y a mis amigos. Preparar un rico aliño con todas estas especies. Y rociarme. Estoy a su disposición, por lo pronto ofrezco (jijiji) algunas ideas para reciclarnos, para hacer nuestra compra. Nada nuevo, pero justo por no serlo lo obviamos.
Ir al cine a ver la película “Slumdog millionaire” ganadora de varios O. A propósito, la crítica se portó a la altura de la trama de tal joya cinematográfica. El cine ha sido, es y será un educador por excelencia. Ver cine en el cine y salir con el corazón dirigiendo nuestro GPS.
Leer y releer. Nos sorprenderían las posibilidades ilimitadas que tenemos de enfrentarnos a nosotros mismos. No me dejo de sorprender cuanto aprendemos mientras leemos, así de simple. Y me atrevo recomendar a varios de mis amantes de estos últimos días, un lomo nuevo en mi vida se llama Antonio Gala, su obra “Los papeles de agua”. “El lector” de Bernhard Schlink. Y en la categoría de autoayuda me inclino por Marci Shimoff con “Feliz porque sí.”
El voluntariado es una actividad que solo cuando se practica es cuando se conocen los beneficios del que en calidad de voluntario asume la responsabilidad de ayudar, de colaborar a cualquier cosa, no importa cuan pequeño sea el aporte, lo que más nos enriquecerá el alma es saber y comprobar que otras personas son felices con nuestra ayuda. Que el SOS que a gritos dan miles y miles de voces sea más atendido.
Y a modo de pincelada y miscelánea os digo que caminar, hacer ejercicios, escuchar música, ver los telediarios, ir al teatro, visitar museos, escribir, compartir con amigos, hablar por skype cuando los amigos están más lejos de lo que nos gusta, celebrar fiestas familiares, participar en caminatas solidarias, visitar las plazas, las argentinas, las cubanas o las cibernéticas entre otras es una forma de Re con Re. Y termino este blablabla recordando algo que me ha gustado desde siempre, y dice así. “Cuando nos faltamos a nosotros mismos, todo nos falta”. Goethe.
Mmm Mmm Mmm: Acabo de terminar mi lista!!!!!!. No estoy incluída y mis zapatillas dicen: madeinyuly
BEHIND THE LINE
Definitivamente estar detrás de la línea es una posición muy cuestionable en la medida que permite asumir posiciones medio acrobáticas moralmente, una de estas posturas clásicas es estar sobre los dos pies bien fijos pegados al piso de manera tal que un paso adelante no es posible, asumiendo esa actitud tan conocida y protectora de que no es nuestro asunto, no es nuestro problema, no nos incumbe y otras razones que nos sirven de escudo y así evitamos más líos de los que tenemos. En otras palabras nosotros mismos por voluntad propia, por decisión salomónica nos atamos de pies y manos. Apartamos nuestra mirada de aquello que nos perturba y como dice el dicho: ojos que no ven corazón que no siente.
Otra manera de estar detrás de la raya es estar con el pie listo para dar el salto hacia delante, como los corredores cuando se alistan a salir volando al escuchar el silbato. Tomando impulso y asumiendo que es una carrera de alto riesgo con obstáculos y vallas; siendo la primera de ellas vencer el miedo a asumir y tomar parte de situaciones en las cuales no estamos directamente implicados y que una vez iniciado el salto pues ya lo estamos de una forma u otra.
Ambas posiciones hablan a favor del desarrollo de actitudes personales y ciudadanas unas menos comprometidas y otras más comprometidas, unas que hablan a favor de una actitud seudo ciudadana, dejando que otros asuman la responsabilidad por todo lo que suceda y otras respetando el papel de los sistemas llamados a proteger los derechos ciudadanos pero asumiendo una actitud de protagonismo en la exigencia de reclamarlos. El derecho a tener derecho.
Reflexionando sobre este particular comportamiento humano el cual puede en ocasiones ser el disfraz de posturas cómodas, menos riesgosas y por tanto menos aplaudidas y menos vistas, de menos repercusión mediática en el día a día cuando decidimos mantenernos detrás de la línea. Y me preguntaba desde cuando no cruzo la línea, desde cuando bien respetuosa de la ley, cumplidora de lo estrictamente estricto me mantengo en mi versión de que el mundo no lo puedo arreglar, de que no me corresponde a mí meterme en tal o cual rollo. Mil argumentos para quedarme cómodamente detrás de mi señal protectora de la que me he inventado porque hay dos líneas la propia y la de los otros. La más particular, familiar y privada y la otra la universal, la general, la construída desde las posturas de los sistemas legales, de la justicia, de los gobiernos y comunidades que formulan que traspasar la delgadez amarilla puede ser en muchos casos pena de un final anunciado.
Este tema lo tengo en el tintero hoy más que nunca por una razón puntual, me ha removido una noticia más que comentada en estos últimos meses por algunas cadenas televisivas pero fundamentalmente por televisión española, me refiero como le llaman ellos al Caso del Profesor Neira. Un hombre que salió en defensa de una mujer maltratada.
Los detalles del episodio están en la web del caso. Y a lo que voy es que este acontecimiento levanta todo tipo de comentarios y emociones. En lo personal me remitió a mis inquietudes, a mis reflexiones y me recordó varios dichos que culturalmente han marcado algunas posiciones sobre el tema. El tan conocido “entre marido y mujer nadie se debe meter” y “marido es que pegue pues”. Estos proverbios que a lo largo de la historia han marcado de manera fatal a unos y a otras tienen dos lecturas básicamente, la primera abogando hacia una paradita detrás de la raya y la otra es cruzarla cueste lo que cueste. Olímpicamente.
Historias como estas, unas silenciadas y otras comentadas, nos permiten y nos ofrecen la oportunidad de cuestionarnos que tan comprometidos andamos con nosotros mismos y con los demás, ¿vale correr los riesgos que supone no estar a raya, trascender los límites y sopesar las consecuencias de nuestras acciones?
Me da gusto y me fortalece la entrega del señor Neira, admiro su inquebrantable fortaleza y la de su familia. Le agradezco que comparta con nosotros semejante experiencia y le felicito por el premio Naranja que le han concedido, espero que los dulces jugos de este fruto sirvan para curar un poquitín las heridas que lleva.
Afortunadamente la crisis no ha dañado los campos cultivados de este preciado cítrico y hay personas que aún las cultivan y otras que como el profesor Neira merezcan degustarla.
Y me digo yo que quizás debería jugar a la rayuela para practicar eso de pasarme de la raya con un solo pie o con ambos, que más da, la cosa es saltar la línea.
Otra manera de estar detrás de la raya es estar con el pie listo para dar el salto hacia delante, como los corredores cuando se alistan a salir volando al escuchar el silbato. Tomando impulso y asumiendo que es una carrera de alto riesgo con obstáculos y vallas; siendo la primera de ellas vencer el miedo a asumir y tomar parte de situaciones en las cuales no estamos directamente implicados y que una vez iniciado el salto pues ya lo estamos de una forma u otra.
Ambas posiciones hablan a favor del desarrollo de actitudes personales y ciudadanas unas menos comprometidas y otras más comprometidas, unas que hablan a favor de una actitud seudo ciudadana, dejando que otros asuman la responsabilidad por todo lo que suceda y otras respetando el papel de los sistemas llamados a proteger los derechos ciudadanos pero asumiendo una actitud de protagonismo en la exigencia de reclamarlos. El derecho a tener derecho.
Reflexionando sobre este particular comportamiento humano el cual puede en ocasiones ser el disfraz de posturas cómodas, menos riesgosas y por tanto menos aplaudidas y menos vistas, de menos repercusión mediática en el día a día cuando decidimos mantenernos detrás de la línea. Y me preguntaba desde cuando no cruzo la línea, desde cuando bien respetuosa de la ley, cumplidora de lo estrictamente estricto me mantengo en mi versión de que el mundo no lo puedo arreglar, de que no me corresponde a mí meterme en tal o cual rollo. Mil argumentos para quedarme cómodamente detrás de mi señal protectora de la que me he inventado porque hay dos líneas la propia y la de los otros. La más particular, familiar y privada y la otra la universal, la general, la construída desde las posturas de los sistemas legales, de la justicia, de los gobiernos y comunidades que formulan que traspasar la delgadez amarilla puede ser en muchos casos pena de un final anunciado.
Este tema lo tengo en el tintero hoy más que nunca por una razón puntual, me ha removido una noticia más que comentada en estos últimos meses por algunas cadenas televisivas pero fundamentalmente por televisión española, me refiero como le llaman ellos al Caso del Profesor Neira. Un hombre que salió en defensa de una mujer maltratada.
Los detalles del episodio están en la web del caso. Y a lo que voy es que este acontecimiento levanta todo tipo de comentarios y emociones. En lo personal me remitió a mis inquietudes, a mis reflexiones y me recordó varios dichos que culturalmente han marcado algunas posiciones sobre el tema. El tan conocido “entre marido y mujer nadie se debe meter” y “marido es que pegue pues”. Estos proverbios que a lo largo de la historia han marcado de manera fatal a unos y a otras tienen dos lecturas básicamente, la primera abogando hacia una paradita detrás de la raya y la otra es cruzarla cueste lo que cueste. Olímpicamente.
Historias como estas, unas silenciadas y otras comentadas, nos permiten y nos ofrecen la oportunidad de cuestionarnos que tan comprometidos andamos con nosotros mismos y con los demás, ¿vale correr los riesgos que supone no estar a raya, trascender los límites y sopesar las consecuencias de nuestras acciones?
Me da gusto y me fortalece la entrega del señor Neira, admiro su inquebrantable fortaleza y la de su familia. Le agradezco que comparta con nosotros semejante experiencia y le felicito por el premio Naranja que le han concedido, espero que los dulces jugos de este fruto sirvan para curar un poquitín las heridas que lleva.
Afortunadamente la crisis no ha dañado los campos cultivados de este preciado cítrico y hay personas que aún las cultivan y otras que como el profesor Neira merezcan degustarla.
Y me digo yo que quizás debería jugar a la rayuela para practicar eso de pasarme de la raya con un solo pie o con ambos, que más da, la cosa es saltar la línea.
martes, 17 de marzo de 2009
Fenotipos encapsulados, opss
Recuerdo a mi madre cantando canciones de Gardel y de Barbarito Diez, bueno recuerdo sus chiflidos, tarareando, mi madre no tenía motivos para ser feliz, enterró en vida a tres hijos y eso es un récord absoluto a la mayor infelicidad. Pero siempre mantuvo la melodía como aliada. Es mi gran herencia emocional.
Durante mi infancia y hasta hace muy poco la música se escucha a un volumen compartido, se hacía presente de mil maneras y se disfrutaba en un paladar masivo, se presentaba quisieras o no, en casas, salones y calles. La melodía andaba de mano en mano, de orquesta en orquesta, se mezclaba con el aire y formaba parte de sus moléculas, era un patrimonio compartido a voz populi y como todo con el pasar de los siglos ha cambiado y las partituras se audio expandieron. La expresión de los fenómenos humanos han ido tomando como la arcilla diferentes formas en la medida que las realidades han sido su torno, su horno, en la medida que las realidades han fundido los colores, los sabores y las notas.
Todas las generaciones han sido acusadas y/o glorificadas por arquetipos, han tenido un sello muy particular que las ha caracterizado y que hablan a favor de tendencias que van desde la moda hasta las fachas, estas épocas del desarrollo humano han tenido y tienen rasgos que hablan de la presencia de modelos a imitar, de modelos reconocidos y asumidos, hablan de cambios generacionales, hablan de las contradicciones entre adultos y jóvenes, hablan de un enfrentamiento abierto o encubierto hacia las “modas” que aparecen constantemente unas que llegan para quedarse, para marcar pautas y otras que van a parar al saco del olvido. Y la historia se repite, los adultos creyéndonos los dueños absolutos de la verdad y tildando a los jóvenes dizque descubriendo por dónde le entra el agua al coco.
Y lo que es un hecho innegable es que desde que el mundo es mundo los patrones sociales han sido los embajadores por excelencia de conductas más ampliadas, más compartidas, más grupales, socialmente valoradas y condicionadas. Con el himno a la tecnología comunicacional a todo volumen pues todo cambió para bien (digo yo) pero siempre hay un pero, y este pero hace su punto y aparte en el uso y abuso del término privacidad.
Esta palabrita que cobija bajo su manta a todo tipo de desplantes y que es sinónimo en muchos casos de una señal muy parecida a luz roja que nos hace detenernos y asegurarnos si nuestro paso no será el inicio de un tremendo golpetazo. En todo caso, la música y las palabras ya prácticamente no forman parte de la nomenclatura atmosférica, quizás los científicos deban revisar si los cambios climatológicos tan severos se deben a la ausencia de estos dos grandes elementos que ya no silban en nuestros vientos, sino que cohabitan silenciosamente en las membranas auditivas juveniles amén al derecho a la intimidad.
Creo yo que tanto los sociólogos como todos los “ogos” la tienen más que difícil al tratar de explicar si se da el caso el cambio que todos estos adelantos han producido en los homo sapiens más desarrollados.
Creo que lo más difícil en relación a este tema, al menos para mi, es
alejarnos de nuestras posiciones por así decirlo y entender y disfrutar más que nada a los más jóvenes, es un reto que debemos enfrentar y que de alguna forma nos aproxima a nuestros hijos aún más.
Y a lo que voy, por así decirlo y no perderme en el pujar de mis pensamientos, me gustaría compartir con los que me leen la última experiencia maternal que he tenido en los últimos días, fui invitada por mi hija a compartir con ella durante una semana, ella me invitó a vivir con ella, a estar a su lado y acepté de mil amores, visité a mi hija en calidad de roommate. Mi hija estudia en la universidad y vive en el campus universitario, comparte con otras tres chicas un departamento.
Ha sido mi cuarta visita a la universidad, todas con motivos puntuales y en tiempos breves, eso sí todas marcadas por la necesidad de apoyarla y de sentir nuevamente su presencia directa en mi vida.
Las anteriores visitas se produjeron de forma muy diferente, la primera para instalarla, dejarla al comienzo de su primer año, estuve una semana. La segunda visita fue fugaz con las horas para saludarle, apretarla y ver un poco como iba, ya saben ” el ojo del amo engorda el caballo”, la tercera fue para celebrar sus veinte años, compartir con ella y apagar la velita y esta cuarta visita ha sido totalmente una aventura para mi, bueno para las dos doy por hecho.
En las tres primeras viví fuera del campus, en habitaciones de hotel, esta última mi hija me invitó a visitarla, compartir con ella su habitación, su sitio, su casita como me gusta llamarle y celebrar dos acontecimientos importantes, mis cincuenta y cuatro años y verle bailar en su grupo de danza. Y por primera vez me convertí en huésped de mi chica.
Así que partí rauda y veloz, con la idea fija de no convertirme en persona no grata. Debo decir que fui declarada visitante ilustre y hasta con las llaves entregadas y todo.
Sabemos que una de las reglas de oro de cualquier invitado es respetar el espacio ajeno, por así decirlo, ya sabemos ese dicho que dice que el visitante a los tres días huele a pescado dañado y esa no es una esencia de mi preferencia . Así que con mi Clinique perfumándome arribé al puerto de mi veinteañera.
Y tuve la oportunidad de vivir desde adentro, vivir desde las mareas universitarias la camaradería, la amistad, el cariño que en ciertos grupos de chicos propicia esta manera de convivencia. Y trataré de describir un poco esto que vivencié al verles caminar, al verles correr de clase a clase, al verles entrar a la lavandería canasta en mano para lavar ropa, al verles entrar por sus alimentos a las cafeterías y verles vivir el día a día, verles en su rutina personal escolar. Jóvenes de todas partes del mundo, de todas las latitudes, diferentes culturas, representantes de grupos étnicos, con sus andares desafiantes, rasgos amables y otros no tanto, pero teniendo un conjunto de cualidades y habilidades comunes que les permiten convivir y compartir, que les permiten ya no soñar con su futuro, sino todo lo contrario: construirlo.
Están literalmente “armados” hasta los dientes, son hijos e hijas de la tecnología, esclavos por así decirlo de los últimos modelos que haciendo un esfuerzo como el que he hecho me permite saber a duras penas cómo utilizarlos, están equipados con todo tipo de objetos que con total seguridad les garantizan ser estrellas de la comunicación como lo son hoy en día, pero de una comunicación bien diferente a la tradicional, ya saben a que me refiero obviamente.
Pensaba mientras les observaba y me mataba de la risa en los objetos que les identifican, esos que llevan a todas partes y sin los cuales es impensable pensar en chicos de este siglo, en primer lugar la compu, si me pidieran una definición de esta máquina en términos humorísticos y en pocas palabras , yo diría: instrumento localizado en el caso de las chicas generalmente entre las piernas dobladas, justo metido entre los muslos formando parte de la anatomía externa , en el caso de los chicos en las piernas extendidas, órgano esencialmente vital cuyos latidos permiten la comunicación gráfica y escrita entre masas de seres hambrientos del blablabla. En los aeropuertos se pueden localizar alrededor de las columnas alimentando a sus babyapple de los toma corrientes, jijiji.
Y acá les va la lista, la lista de los hits, de los que hay que tener porque hay que tenerlos, como buenos troyanos llevan todo al campo de batalla, computadora, celular no cualquiera sino su versión más top el famoso blackberry el cual presupone un reto para los antropólogos al tener que replantearse la función más activa que el dedo pulgar ha tomado con el uso de este diminuto aparato , este dedito nuestro nunca ha sido digámoslo así el más activo de todos, pero hoy en día es otra cosa. Este dedo tendrá que ser motivo de un estudio profundo en su desempeño, su agilidad es impresionante no hay ni habrá instrumento que pueda medir sus movimientos sincronizados al pasar mensajes en semejante sofisticado invento de última generación cuya apariencia combina con cuanto color y moda existente.
Sigue en nuestra lista de los más buscados el ipod, pequeño sujeto prácticamente invisible que lleva dos tentáculos como enemigos mortales que penetran las cavidades auditivas, éstas que originalmente fueron diseñadas por la madre naturaleza para que los sonidos entraran sin ser violadas sus paredes y que ahora corren el riesgo de que al igual que otras especies queden en extinción.
Y en el puesto top de los tops todas las tarjetas inimaginables, tarjetas para esto y lo otro que les permiten desde abrir las puertas que les llevan a todos los ambientes, a lavar la ropa, a almorzar, a abastecerse de dinero, que aunque como dice una amiga no hace la felicidad, pero que sí calma los nervios. Que clarividencia la de Chaplin en Tiempos Modernos.
Con estas armaduras puestas van por los caminos de la vida actual con una seguridad que sus pisadas hacen mirar a la vuelta, soy una admiradora de la juventud actual, y me da una envidia total, de la sana, estos dignos ejemplares de los tiempos que corren que han sido capaces de revolucionar el mundo, que han sido capaces de tender puentes sobre mares innavegables, que han permitido que los reencuentros se materialicen, que encontrar a una persona hoy en día sea cuestión nada más que de navegar por facebook.
Confieso que tengo una fijación y es como una de esas enfermedades endémicas en mi caso, y es con todo lo relacionado al mar, y para suerte mía navego día y noche, amo esta palabra que cobra una vigencia absoluta en este siglo y que nos garantiza que sin saber nadar podamos entre brazada y brazada llegar a las costas amadas.
Y yo en este campus de batalla computarizada pensaba, y pensaba, ya saben mis benditos monólogos en pleno apogeo que estos jóvenes en su andar iban a poner el sello y la letra a toda una generación de hombres y mujeres, que este siglo entraría a la historia como los grandes guerreros del tactactac o del blablabla, exponentes de un fenotipo electrónico y de una vida encapsulada.
Que sus armaduras de caballeros serán recordadas no por sus hazañas terrenales, sino por sus proezas marinas, por haberse sumergido en las profundidades del océano más profundo y más extenso nunca antes navegado, por haber descubierto la ola del puntocom.
Que nos han arrojado nos guste o no, podamos o no, querramos o no, al reto de los retos a subirnos no al tren sino a la tabla, asomarnos a la ventana más universal de todas las conocidas, la ventana.com
Pd: desde mi blog.com saludos kon kariño TQM opsss
Durante mi infancia y hasta hace muy poco la música se escucha a un volumen compartido, se hacía presente de mil maneras y se disfrutaba en un paladar masivo, se presentaba quisieras o no, en casas, salones y calles. La melodía andaba de mano en mano, de orquesta en orquesta, se mezclaba con el aire y formaba parte de sus moléculas, era un patrimonio compartido a voz populi y como todo con el pasar de los siglos ha cambiado y las partituras se audio expandieron. La expresión de los fenómenos humanos han ido tomando como la arcilla diferentes formas en la medida que las realidades han sido su torno, su horno, en la medida que las realidades han fundido los colores, los sabores y las notas.
Todas las generaciones han sido acusadas y/o glorificadas por arquetipos, han tenido un sello muy particular que las ha caracterizado y que hablan a favor de tendencias que van desde la moda hasta las fachas, estas épocas del desarrollo humano han tenido y tienen rasgos que hablan de la presencia de modelos a imitar, de modelos reconocidos y asumidos, hablan de cambios generacionales, hablan de las contradicciones entre adultos y jóvenes, hablan de un enfrentamiento abierto o encubierto hacia las “modas” que aparecen constantemente unas que llegan para quedarse, para marcar pautas y otras que van a parar al saco del olvido. Y la historia se repite, los adultos creyéndonos los dueños absolutos de la verdad y tildando a los jóvenes dizque descubriendo por dónde le entra el agua al coco.
Y lo que es un hecho innegable es que desde que el mundo es mundo los patrones sociales han sido los embajadores por excelencia de conductas más ampliadas, más compartidas, más grupales, socialmente valoradas y condicionadas. Con el himno a la tecnología comunicacional a todo volumen pues todo cambió para bien (digo yo) pero siempre hay un pero, y este pero hace su punto y aparte en el uso y abuso del término privacidad.
Esta palabrita que cobija bajo su manta a todo tipo de desplantes y que es sinónimo en muchos casos de una señal muy parecida a luz roja que nos hace detenernos y asegurarnos si nuestro paso no será el inicio de un tremendo golpetazo. En todo caso, la música y las palabras ya prácticamente no forman parte de la nomenclatura atmosférica, quizás los científicos deban revisar si los cambios climatológicos tan severos se deben a la ausencia de estos dos grandes elementos que ya no silban en nuestros vientos, sino que cohabitan silenciosamente en las membranas auditivas juveniles amén al derecho a la intimidad.
Creo yo que tanto los sociólogos como todos los “ogos” la tienen más que difícil al tratar de explicar si se da el caso el cambio que todos estos adelantos han producido en los homo sapiens más desarrollados.
Creo que lo más difícil en relación a este tema, al menos para mi, es
alejarnos de nuestras posiciones por así decirlo y entender y disfrutar más que nada a los más jóvenes, es un reto que debemos enfrentar y que de alguna forma nos aproxima a nuestros hijos aún más.
Y a lo que voy, por así decirlo y no perderme en el pujar de mis pensamientos, me gustaría compartir con los que me leen la última experiencia maternal que he tenido en los últimos días, fui invitada por mi hija a compartir con ella durante una semana, ella me invitó a vivir con ella, a estar a su lado y acepté de mil amores, visité a mi hija en calidad de roommate. Mi hija estudia en la universidad y vive en el campus universitario, comparte con otras tres chicas un departamento.
Ha sido mi cuarta visita a la universidad, todas con motivos puntuales y en tiempos breves, eso sí todas marcadas por la necesidad de apoyarla y de sentir nuevamente su presencia directa en mi vida.
Las anteriores visitas se produjeron de forma muy diferente, la primera para instalarla, dejarla al comienzo de su primer año, estuve una semana. La segunda visita fue fugaz con las horas para saludarle, apretarla y ver un poco como iba, ya saben ” el ojo del amo engorda el caballo”, la tercera fue para celebrar sus veinte años, compartir con ella y apagar la velita y esta cuarta visita ha sido totalmente una aventura para mi, bueno para las dos doy por hecho.
En las tres primeras viví fuera del campus, en habitaciones de hotel, esta última mi hija me invitó a visitarla, compartir con ella su habitación, su sitio, su casita como me gusta llamarle y celebrar dos acontecimientos importantes, mis cincuenta y cuatro años y verle bailar en su grupo de danza. Y por primera vez me convertí en huésped de mi chica.
Así que partí rauda y veloz, con la idea fija de no convertirme en persona no grata. Debo decir que fui declarada visitante ilustre y hasta con las llaves entregadas y todo.
Sabemos que una de las reglas de oro de cualquier invitado es respetar el espacio ajeno, por así decirlo, ya sabemos ese dicho que dice que el visitante a los tres días huele a pescado dañado y esa no es una esencia de mi preferencia . Así que con mi Clinique perfumándome arribé al puerto de mi veinteañera.
Y tuve la oportunidad de vivir desde adentro, vivir desde las mareas universitarias la camaradería, la amistad, el cariño que en ciertos grupos de chicos propicia esta manera de convivencia. Y trataré de describir un poco esto que vivencié al verles caminar, al verles correr de clase a clase, al verles entrar a la lavandería canasta en mano para lavar ropa, al verles entrar por sus alimentos a las cafeterías y verles vivir el día a día, verles en su rutina personal escolar. Jóvenes de todas partes del mundo, de todas las latitudes, diferentes culturas, representantes de grupos étnicos, con sus andares desafiantes, rasgos amables y otros no tanto, pero teniendo un conjunto de cualidades y habilidades comunes que les permiten convivir y compartir, que les permiten ya no soñar con su futuro, sino todo lo contrario: construirlo.
Están literalmente “armados” hasta los dientes, son hijos e hijas de la tecnología, esclavos por así decirlo de los últimos modelos que haciendo un esfuerzo como el que he hecho me permite saber a duras penas cómo utilizarlos, están equipados con todo tipo de objetos que con total seguridad les garantizan ser estrellas de la comunicación como lo son hoy en día, pero de una comunicación bien diferente a la tradicional, ya saben a que me refiero obviamente.
Pensaba mientras les observaba y me mataba de la risa en los objetos que les identifican, esos que llevan a todas partes y sin los cuales es impensable pensar en chicos de este siglo, en primer lugar la compu, si me pidieran una definición de esta máquina en términos humorísticos y en pocas palabras , yo diría: instrumento localizado en el caso de las chicas generalmente entre las piernas dobladas, justo metido entre los muslos formando parte de la anatomía externa , en el caso de los chicos en las piernas extendidas, órgano esencialmente vital cuyos latidos permiten la comunicación gráfica y escrita entre masas de seres hambrientos del blablabla. En los aeropuertos se pueden localizar alrededor de las columnas alimentando a sus babyapple de los toma corrientes, jijiji.
Y acá les va la lista, la lista de los hits, de los que hay que tener porque hay que tenerlos, como buenos troyanos llevan todo al campo de batalla, computadora, celular no cualquiera sino su versión más top el famoso blackberry el cual presupone un reto para los antropólogos al tener que replantearse la función más activa que el dedo pulgar ha tomado con el uso de este diminuto aparato , este dedito nuestro nunca ha sido digámoslo así el más activo de todos, pero hoy en día es otra cosa. Este dedo tendrá que ser motivo de un estudio profundo en su desempeño, su agilidad es impresionante no hay ni habrá instrumento que pueda medir sus movimientos sincronizados al pasar mensajes en semejante sofisticado invento de última generación cuya apariencia combina con cuanto color y moda existente.
Sigue en nuestra lista de los más buscados el ipod, pequeño sujeto prácticamente invisible que lleva dos tentáculos como enemigos mortales que penetran las cavidades auditivas, éstas que originalmente fueron diseñadas por la madre naturaleza para que los sonidos entraran sin ser violadas sus paredes y que ahora corren el riesgo de que al igual que otras especies queden en extinción.
Y en el puesto top de los tops todas las tarjetas inimaginables, tarjetas para esto y lo otro que les permiten desde abrir las puertas que les llevan a todos los ambientes, a lavar la ropa, a almorzar, a abastecerse de dinero, que aunque como dice una amiga no hace la felicidad, pero que sí calma los nervios. Que clarividencia la de Chaplin en Tiempos Modernos.
Con estas armaduras puestas van por los caminos de la vida actual con una seguridad que sus pisadas hacen mirar a la vuelta, soy una admiradora de la juventud actual, y me da una envidia total, de la sana, estos dignos ejemplares de los tiempos que corren que han sido capaces de revolucionar el mundo, que han sido capaces de tender puentes sobre mares innavegables, que han permitido que los reencuentros se materialicen, que encontrar a una persona hoy en día sea cuestión nada más que de navegar por facebook.
Confieso que tengo una fijación y es como una de esas enfermedades endémicas en mi caso, y es con todo lo relacionado al mar, y para suerte mía navego día y noche, amo esta palabra que cobra una vigencia absoluta en este siglo y que nos garantiza que sin saber nadar podamos entre brazada y brazada llegar a las costas amadas.
Y yo en este campus de batalla computarizada pensaba, y pensaba, ya saben mis benditos monólogos en pleno apogeo que estos jóvenes en su andar iban a poner el sello y la letra a toda una generación de hombres y mujeres, que este siglo entraría a la historia como los grandes guerreros del tactactac o del blablabla, exponentes de un fenotipo electrónico y de una vida encapsulada.
Que sus armaduras de caballeros serán recordadas no por sus hazañas terrenales, sino por sus proezas marinas, por haberse sumergido en las profundidades del océano más profundo y más extenso nunca antes navegado, por haber descubierto la ola del puntocom.
Que nos han arrojado nos guste o no, podamos o no, querramos o no, al reto de los retos a subirnos no al tren sino a la tabla, asomarnos a la ventana más universal de todas las conocidas, la ventana.com
Pd: desde mi blog.com saludos kon kariño TQM opsss
jueves, 5 de marzo de 2009
Desde mi género
Conozco los amores y desamores del llamado sexo débil desde sus profundidades, practico la femineidad desde que nací, soy afiliada al sindicato más fuerte que la humanidad y la clase social conocen. Soy mujer desde siempre, mucho antes de nacer, he pagado y pago mi cuota mensual por mantenerme activa, afiliada, he pagado y pago los costos que conlleva militar en semejante partido. Un partido que se encargó en mi caso y muchos otros de partir por la mitad las agresiones recibidas por el hecho de ser mujer y el placer de declararlo.
Conocí de la existencia del Punto G mucho después de haber conocido y visitado mi clítoris. Conocía mi género mucho antes que mi sexualidad, como partes separadas, como partes contrapuestas, prácticamente fui asexuada hasta mi juventud, mis intentos de autoexploración terminaban aún sin iniciarse por lo del pecado concebido, de modo tal que el primero llegó inicialmente entre juegos y juegos, siendo mamá de mis primeras hijas, siempre tuve muñecas como hijas, nunca hijos, nunca me pregunté por qué; ese tipo de inquietudes surgieron mucho después.
La actividad lúdicra como aprendí a llamarla en mi juventud cuando la universidad fue mi domo me permitió convertirme en madre, tía, maestra, y otras ocupaciones que entre risas y risas fui remedando y asumiendo desde pequeña. Porque mientras jugábamos aprendíamos lo socialmente aceptado de nuestros modelos.
El espejo: nuestro fiel aliado días sí y otros también , como en los cuentos infantiles, me regalaba la imagen de una niña que imitando las figuras más próximas dentro y fuera de mi familia crecía como una más, mi familia está plagada como buena especie sólo de mujeres . Somos m@s que ellos. Así de simple.
Transité los caminos de mi infancia como las chicas de mi época, de la mano de mi madre, mis tías, hermanas y amigas, para cuando crecí mis abuelas ya habían muerto. Poco a poco me fui convirtiendo de alguna manera en la palma real que soy hoy, porque confieso que si me dieran la posibilidad de ser un árbol, elegiría por razones obvias ser una de esas palmas reales que forman parte de la naturaleza de muchas ciudades entre ellas la mía. Ser altiva, delgada y coronada con una especie de cabello largo, frondoso cuyos movimientos hablan a favor de una mujer salvaje, indomable. Confieso que es una de mis fantasías. Romper el cielo con mi silueta.
Desde mi imaginario femenino he disfrutado los escenarios más conocidos y discutidos. He tenido tribunas propias, construídas con sangre, sudor y muchas lágrimas, he estado y estoy parada en mi podio, en mi blog haciendo uso de la palabra despierta y en sueños, no descanso, mis monólogos no me lo permiten, soy presa de ellos y vivo a través de ellos. Me he prestado tribunas ajenas, erigidas por mujeres de todas las latitudes americanas, afortunadamente mis raíces están penetradas por este pedazo de tierra fructífera que nace en aguas platenses y muere en la Patagonia, en éste mi amado y sufrido continente donde la vida misma se ha encargado de regalar y sembrar las mejores semillas femeninas.
El encuentro con mi sexualidad fue punto y aparte, así como lo digo como nos sucedió a casi todas, y digo a casi todas por no generalizar, a estas alturas no me lo permito. Con mi cuerpo a cuesta fui testigo de los cambios en mi geografía; de mis llanuras fueron emergiendo montículos mis dos pequeñas montañas las cuales fueron fuente de vida para mi hija. De mis valles fueron emergiendo mis curvas, de mi timidez fue surgiendo mi autonomía y de mis fluidos insípidos asomaron mis torrentes volcánicos. Con la típica erupción de la adolescencia le di la bienvenida a mis fases de alerta con alto voltaje.
Mi condición de amante amateur me privilegió de disfrutar como la que más de mis amores juveniles, me permitió colocar muy a gusto sobre mi tejado mi veleta latitudinal, así que mis coordenadas dizque mis exigencias hacia el otro bando estuvieron muy bien claras desde mis inicios, me consideré una vanguardista desde mis orígenes, y me gusta pensar que lo logré, a mis diecisiete años trabajaba y estudiaba a tiempo completo, mis ingresos me permitían tener la independencia posible, mi brújula me mantenía con los pies en la tierra y los deseos bañados con sal de esa gruesa, con sal de mar!!.
Mis primeros amores llegaron de la sonrisa de mi madre, mi madre me amó y admiró, de sus seis hijos yo fui la única que puso los pies y algo más en las escalinatas. Antes de ser esposa fui psicopedagóga, entre el público que tuve en mi defensa de tesis, estaba ella, mi madre. Su admiración venía dada no por mis logros, nada de eso, sino por sus propias carencias y las de las suy@s, las mujeres de aquellos siglos se hacían en las cocinas, lavaderos, se hacían bajo los contratos ya conocidos y dados por la historia, en esos contratos matrimoniales que tienen vigencia mal que nos guste hasta el sol de hoy.
Los amores que vienen de nosotras suelen parecer a primera vista para nuestra gloria medios antagónicos en muchos casos, lo sé por experiencia propia, mis hermanas me quisieron pero al mismo tiempo me rechazaron, y yo a ellas, las subvalore en el desempeño de su género, para mí en lo personal y justo en mi juventud mi taza medidora tenía como unidad de medida la profesionalidad ante todo y ellas pasaron directamente de los juegos a los asuntos como dice la canción. Se casaron tan jóvenes que yo asistí en calidad de chaperona o algo así a estos festejos.
Hay amores que matan, hay amores que van caminando de la mano de la amargura. Llevan el sello de dolor y el mata sello tan conocido de “lo hago por tu bien” y como dicen quien bien te quiere te hará llorar.
En el ejercicio, en el cumplimiento de todos los roles asumidos hasta mis días no conozco ninguno que no tenga la doble arista, la del dolor y la del amor, somos incapaces de valorar a nuestras madres con la magnitud del caso hasta que nos convertimos en madres.
Apreciamos aún más nuestros afectos cuando estos desaparecen parcial o totalmente, con total seguridad es ley del corazón, si bien es cierto que al llegar a los Andes ya estaba graduada dizque medio psicóloga, es cierto que allí hice mi PHD en afectos, me gradué en el control de mis emociones, en Quito aprendí de a poco y hasta ahora a controlar mi afectividad, siempre he sido más afectiva que cognitiva en otras palabras siempre mis sentimientos habían primado sobre mi pensamiento, mi razón, mis ideas.
Comprendí que no deben haber reclamos afectivos, y es uno de mis principios básicos, no reclamo afecto, pienso que éste se expresa y debe ser una expresión genuinamente espontánea, que tiene miles de matices y espero pacientemente a que estos se hagan presente, caso contrario lo respeto y sigo mi camino. Me empeño en que lo emocional no predomine sobre lo racional.
Estoy de acuerdo con aquellos que dicen que no hay peor enemigo que una de nosotras, y es cierto, estoy consciente de nuestra fortaleza, estoy consciente de nuestro poder maternal, de nuestro poder como esposas, hijas, abuelas, suegras, nueras, como amigas, como profesionales, como jefas citando los más significativos roles de nuestros puestos de batalla, de nuestras trincheras . Cuando la batalla se presenta de tú a tú, face to face, cuando la guerra es entre las dos damas como en una buena partida de ajedrez, dudo mucho que alguna de las piezas logre dar jaque mate sin dar cada una buena demostración de poderío.
He sido amada y odiada, he sido valorada y discriminada he sido y soy centro de discusión entre las que me conocen, y hoy pensando que el próximo día ocho de marzo se celebra el día en que nos rinden homenaje, en que rendimos homenaje a todas las inicialmente mal llamadas débiles, después independientes, y ahora liberadas, con alegría me atrevo a felicitar a tod@s, esta producción literaria por llamarla de alguna manera y este monólogo en particular es un tributo, es mi tributo, es mi demostración de lealtad suprema, es mi pedido expreso de ser más tolerante con nosotras mismas, me lo digo a cada minuto, y lo practico, lo pongo en mi agenda, las madres con las hijas y viceversa, las madres biológicas con las madres adoptivas, las casadas con las divorciadas , las solteras y viceversa, las suegras con las nueras y éstas con las primeras, las jefas con las subordinadas, y éstas con las que mandan , las que salen de sus casas a trabajar con las que nos quedamos en casa trabajando, las asalariadas con nosotras las mantenidas, las activas con las jubiladas y éstas con todas, se trataría de una toma de conciencia solidaria o algo así para con todas, ser más consideradas nosotras con nosotras, y en eso estoy yo en lo personal.
Regalémonos lo mejor de nosotras mismas a nosotras mismas, porque en cada mujer se aglutinan, se hacen presente todas y cada una de las notas musicales del pentagrama mujeril, seamos capaces de querer a la de al lado, a la de a pie, a esa que sus manos callosas la delatan, a esa que su tristeza la mata, regalémonos la mejor sonrisa , nada de medias caras, reconocer que quien tiene boca se equivoca, asumir los errores de otr@s como de nosotr@s como una posibilidad de entrenamiento en el día a día, apoyémonos, cerremos filas, me pregunto, ¿no es suficiente con la intolerancia de los llamados fuertes? , ¿por qué tenemos que ser tan ácidas? Usemos splenda para aligerar nuestros líquidos, los que consumimos y los que brindamos.
Escribamos notas personales, mientras tengamos la oportunidad de hacer uso de nuestras capacidades, permitámonos declarar nuestro afecto y admiración hacia aquell@s que despiertan de muy diferentes formas, nada de mensajes colectivos, declaro mi rechazo absoluto a los mensajes colectivos, degusto los personales, los que hablan del conocimiento de la persona a la que van dirigidos, disfruto de cada palabra o frase escrita a título personal, demos pues la bienvenida a nuestras filas, a nuestro sindicato, a nuestro partido, a tod@s las que nos caen bien o no, a las que nos llaman o no, a las que nos aceptan o no, a las que se hacen presente o no, regalémonos la mejor de nuestras mareas, dejemos que nuestra pleamar llegue a las costas de conocidas o desconocidas, en todo caso las costas son costas, unas más bravas que otras, pero que finalmente todas nos unamos y demos gracias a la vida que como dice la canción “ nos ha dado tanto.”
Felicidades, congratulaciones, en buena hora en este mes de marzo, este es un mensaje general, pero estoy segura que cada una de nosotras al leerlo encontrará algo de particular, algo dirigido a nuestra médula espinal porque lo he escrito pensando en mi familia, en mi hija, en mis amigas y en mis desconocidas amigas. Lo he escrito desde mi misma, desde mis 54 años que de alguna manera me permiten enarbolar las banderas de nuestra realidad. Les quiero, ah por favor no olviden festejarse y festejarme jijijij.
Conozco los amores y desamores del llamado sexo débil desde sus profundidades, practico la femineidad desde que nací, soy afiliada al sindicato más fuerte que la humanidad y la clase social conocen. Soy mujer desde siempre, mucho antes de nacer, he pagado y pago mi cuota mensual por mantenerme activa, afiliada, he pagado y pago los costos que conlleva militar en semejante partido. Un partido que se encargó en mi caso y muchos otros de partir por la mitad las agresiones recibidas por el hecho de ser mujer y el placer de declararlo.
Conocí de la existencia del Punto G mucho después de haber conocido y visitado mi clítoris. Conocía mi género mucho antes que mi sexualidad, como partes separadas, como partes contrapuestas, prácticamente fui asexuada hasta mi juventud, mis intentos de autoexploración terminaban aún sin iniciarse por lo del pecado concebido, de modo tal que el primero llegó inicialmente entre juegos y juegos, siendo mamá de mis primeras hijas, siempre tuve muñecas como hijas, nunca hijos, nunca me pregunté por qué; ese tipo de inquietudes surgieron mucho después.
La actividad lúdicra como aprendí a llamarla en mi juventud cuando la universidad fue mi domo me permitió convertirme en madre, tía, maestra, y otras ocupaciones que entre risas y risas fui remedando y asumiendo desde pequeña. Porque mientras jugábamos aprendíamos lo socialmente aceptado de nuestros modelos.
El espejo: nuestro fiel aliado días sí y otros también , como en los cuentos infantiles, me regalaba la imagen de una niña que imitando las figuras más próximas dentro y fuera de mi familia crecía como una más, mi familia está plagada como buena especie sólo de mujeres . Somos m@s que ellos. Así de simple.
Transité los caminos de mi infancia como las chicas de mi época, de la mano de mi madre, mis tías, hermanas y amigas, para cuando crecí mis abuelas ya habían muerto. Poco a poco me fui convirtiendo de alguna manera en la palma real que soy hoy, porque confieso que si me dieran la posibilidad de ser un árbol, elegiría por razones obvias ser una de esas palmas reales que forman parte de la naturaleza de muchas ciudades entre ellas la mía. Ser altiva, delgada y coronada con una especie de cabello largo, frondoso cuyos movimientos hablan a favor de una mujer salvaje, indomable. Confieso que es una de mis fantasías. Romper el cielo con mi silueta.
Desde mi imaginario femenino he disfrutado los escenarios más conocidos y discutidos. He tenido tribunas propias, construídas con sangre, sudor y muchas lágrimas, he estado y estoy parada en mi podio, en mi blog haciendo uso de la palabra despierta y en sueños, no descanso, mis monólogos no me lo permiten, soy presa de ellos y vivo a través de ellos. Me he prestado tribunas ajenas, erigidas por mujeres de todas las latitudes americanas, afortunadamente mis raíces están penetradas por este pedazo de tierra fructífera que nace en aguas platenses y muere en la Patagonia, en éste mi amado y sufrido continente donde la vida misma se ha encargado de regalar y sembrar las mejores semillas femeninas.
El encuentro con mi sexualidad fue punto y aparte, así como lo digo como nos sucedió a casi todas, y digo a casi todas por no generalizar, a estas alturas no me lo permito. Con mi cuerpo a cuesta fui testigo de los cambios en mi geografía; de mis llanuras fueron emergiendo montículos mis dos pequeñas montañas las cuales fueron fuente de vida para mi hija. De mis valles fueron emergiendo mis curvas, de mi timidez fue surgiendo mi autonomía y de mis fluidos insípidos asomaron mis torrentes volcánicos. Con la típica erupción de la adolescencia le di la bienvenida a mis fases de alerta con alto voltaje.
Mi condición de amante amateur me privilegió de disfrutar como la que más de mis amores juveniles, me permitió colocar muy a gusto sobre mi tejado mi veleta latitudinal, así que mis coordenadas dizque mis exigencias hacia el otro bando estuvieron muy bien claras desde mis inicios, me consideré una vanguardista desde mis orígenes, y me gusta pensar que lo logré, a mis diecisiete años trabajaba y estudiaba a tiempo completo, mis ingresos me permitían tener la independencia posible, mi brújula me mantenía con los pies en la tierra y los deseos bañados con sal de esa gruesa, con sal de mar!!.
Mis primeros amores llegaron de la sonrisa de mi madre, mi madre me amó y admiró, de sus seis hijos yo fui la única que puso los pies y algo más en las escalinatas. Antes de ser esposa fui psicopedagóga, entre el público que tuve en mi defensa de tesis, estaba ella, mi madre. Su admiración venía dada no por mis logros, nada de eso, sino por sus propias carencias y las de las suy@s, las mujeres de aquellos siglos se hacían en las cocinas, lavaderos, se hacían bajo los contratos ya conocidos y dados por la historia, en esos contratos matrimoniales que tienen vigencia mal que nos guste hasta el sol de hoy.
Los amores que vienen de nosotras suelen parecer a primera vista para nuestra gloria medios antagónicos en muchos casos, lo sé por experiencia propia, mis hermanas me quisieron pero al mismo tiempo me rechazaron, y yo a ellas, las subvalore en el desempeño de su género, para mí en lo personal y justo en mi juventud mi taza medidora tenía como unidad de medida la profesionalidad ante todo y ellas pasaron directamente de los juegos a los asuntos como dice la canción. Se casaron tan jóvenes que yo asistí en calidad de chaperona o algo así a estos festejos.
Hay amores que matan, hay amores que van caminando de la mano de la amargura. Llevan el sello de dolor y el mata sello tan conocido de “lo hago por tu bien” y como dicen quien bien te quiere te hará llorar.
En el ejercicio, en el cumplimiento de todos los roles asumidos hasta mis días no conozco ninguno que no tenga la doble arista, la del dolor y la del amor, somos incapaces de valorar a nuestras madres con la magnitud del caso hasta que nos convertimos en madres.
Apreciamos aún más nuestros afectos cuando estos desaparecen parcial o totalmente, con total seguridad es ley del corazón, si bien es cierto que al llegar a los Andes ya estaba graduada dizque medio psicóloga, es cierto que allí hice mi PHD en afectos, me gradué en el control de mis emociones, en Quito aprendí de a poco y hasta ahora a controlar mi afectividad, siempre he sido más afectiva que cognitiva en otras palabras siempre mis sentimientos habían primado sobre mi pensamiento, mi razón, mis ideas.
Comprendí que no deben haber reclamos afectivos, y es uno de mis principios básicos, no reclamo afecto, pienso que éste se expresa y debe ser una expresión genuinamente espontánea, que tiene miles de matices y espero pacientemente a que estos se hagan presente, caso contrario lo respeto y sigo mi camino. Me empeño en que lo emocional no predomine sobre lo racional.
Estoy de acuerdo con aquellos que dicen que no hay peor enemigo que una de nosotras, y es cierto, estoy consciente de nuestra fortaleza, estoy consciente de nuestro poder maternal, de nuestro poder como esposas, hijas, abuelas, suegras, nueras, como amigas, como profesionales, como jefas citando los más significativos roles de nuestros puestos de batalla, de nuestras trincheras . Cuando la batalla se presenta de tú a tú, face to face, cuando la guerra es entre las dos damas como en una buena partida de ajedrez, dudo mucho que alguna de las piezas logre dar jaque mate sin dar cada una buena demostración de poderío.
He sido amada y odiada, he sido valorada y discriminada he sido y soy centro de discusión entre las que me conocen, y hoy pensando que el próximo día ocho de marzo se celebra el día en que nos rinden homenaje, en que rendimos homenaje a todas las inicialmente mal llamadas débiles, después independientes, y ahora liberadas, con alegría me atrevo a felicitar a tod@s, esta producción literaria por llamarla de alguna manera y este monólogo en particular es un tributo, es mi tributo, es mi demostración de lealtad suprema, es mi pedido expreso de ser más tolerante con nosotras mismas, me lo digo a cada minuto, y lo practico, lo pongo en mi agenda, las madres con las hijas y viceversa, las madres biológicas con las madres adoptivas, las casadas con las divorciadas , las solteras y viceversa, las suegras con las nueras y éstas con las primeras, las jefas con las subordinadas, y éstas con las que mandan , las que salen de sus casas a trabajar con las que nos quedamos en casa trabajando, las asalariadas con nosotras las mantenidas, las activas con las jubiladas y éstas con todas, se trataría de una toma de conciencia solidaria o algo así para con todas, ser más consideradas nosotras con nosotras, y en eso estoy yo en lo personal.
Regalémonos lo mejor de nosotras mismas a nosotras mismas, porque en cada mujer se aglutinan, se hacen presente todas y cada una de las notas musicales del pentagrama mujeril, seamos capaces de querer a la de al lado, a la de a pie, a esa que sus manos callosas la delatan, a esa que su tristeza la mata, regalémonos la mejor sonrisa , nada de medias caras, reconocer que quien tiene boca se equivoca, asumir los errores de otr@s como de nosotr@s como una posibilidad de entrenamiento en el día a día, apoyémonos, cerremos filas, me pregunto, ¿no es suficiente con la intolerancia de los llamados fuertes? , ¿por qué tenemos que ser tan ácidas? Usemos splenda para aligerar nuestros líquidos, los que consumimos y los que brindamos.
Escribamos notas personales, mientras tengamos la oportunidad de hacer uso de nuestras capacidades, permitámonos declarar nuestro afecto y admiración hacia aquell@s que despiertan de muy diferentes formas, nada de mensajes colectivos, declaro mi rechazo absoluto a los mensajes colectivos, degusto los personales, los que hablan del conocimiento de la persona a la que van dirigidos, disfruto de cada palabra o frase escrita a título personal, demos pues la bienvenida a nuestras filas, a nuestro sindicato, a nuestro partido, a tod@s las que nos caen bien o no, a las que nos llaman o no, a las que nos aceptan o no, a las que se hacen presente o no, regalémonos la mejor de nuestras mareas, dejemos que nuestra pleamar llegue a las costas de conocidas o desconocidas, en todo caso las costas son costas, unas más bravas que otras, pero que finalmente todas nos unamos y demos gracias a la vida que como dice la canción “ nos ha dado tanto.”
Felicidades, congratulaciones, en buena hora en este mes de marzo, este es un mensaje general, pero estoy segura que cada una de nosotras al leerlo encontrará algo de particular, algo dirigido a nuestra médula espinal porque lo he escrito pensando en mi familia, en mi hija, en mis amigas y en mis desconocidas amigas. Lo he escrito desde mi misma, desde mis 54 años que de alguna manera me permiten enarbolar las banderas de nuestra realidad. Les quiero, ah por favor no olviden festejarse y festejarme jijijij.
jueves, 26 de febrero de 2009
Los Reyes Magos y el infarto
Mi tía me declaró la heredera universal de las propiedades de mi prima, cuando esta se fue. Mi prima fue la primera en dejar la isla y la familia. Fue para enero y lo recuerdo con un sabor agridulce, como el tan conocido efecto del caramelo amargo. Porque con su adiós me llegaron varios tesoros que fueron para mi un verdadero botín.
Yo era pequeña para poder comprender el alcance de su partida, entre los tesorillos me llegaron varios juguetes: muñecas, accesorios para estas y una casita amoblada con todo tipo de miniaturas donde vivían niños con caras felices, las puertas y ventanas abiertas y hasta perritos en una piscina, y celebré sin lugar a dudas una de mis mejores noches infantiles, la noche de los Reyes Magos.
Como soy la benjamina familiar, mis hermanas y mi madre cerraron filas e hicieron todo por mantener el espíritu real en mi cabecita. Así que todos a mi alrededor, hermanos, tías y tíos se empeñaron en que al menos yo conservara la ilusión de la llegada de semejantes personajes, de conservar a toda costa esas fantasías que hablaban de tradiciones y que para los tiempos que corrían a inicios de los años sesenta se consideraban algo así como pecado capital. Hoy día recuerdo mi emoción al esperar tan apreciada visita, para mi los Reyes Magos llegaban y llegaban, nada de dudas, nada de escuchar lo que muchos niños comentaban en las calles y pasillos de la escuela entre risas y burlas hacia aquellos que como yo hacían notas, cartas y todo tipo de peticiones, a niños que la magia del seis de enero les hacía felices e ingenuos, en aquella década las visitas comenzaron a ser mal recibidas y aún más ésta con rango de acontecimiento real.
La imaginación, los sueños, las ilusiones y fantasías fueron tildados de debilidades burguesas, y estas llamadas debilidades fueron a parar al pelotón de fusilamiento, literalmente las fusilaron, las extirparon de raíz, nada de personajes místicos, las barbas quedaron prohibidas semejante lujo sólo era y es para el elegido, perdón digo para el reelegido. Todo el crédito de bienestar venía de manos de los “ de arriba”, que permitían a los padres comprar los juguetes una vez al año, así que ese rumor iba de boca en boca, bocas pequeñas, con dientes pequeños, sonrisas pequeñas, que aún no sabíamos la que nos esperaba, pero que en familias como la mía y en otras se negaban a no recibir en sus casas la visita real que aunque carentes de la tradicional chimenea para que las bolsas llegaran a sus salas, sí tenían las agallas para mantener otro diálogo con sus hijos, para tener un rayo de luz que guiaba en la noche más mágica del calendario a los declarados personas no gratas, y desde esa edad sin saberlo comencé a tener un doble discurso, una doble actitud, una fachada en otras palabras. Sabía que creía en todo cuando el telón caía.
Y como en una buena obra teatral decidí creer en lo increíble, asumí no escuchar las risas y burlas, seguir escribiendo mis cartas, decidí no querer tener carbón como regalo y ser una niña obediente y buena todo el año para que cuando llegara enero, ese mes tan esperado, mis regalos estuvieran más que seguros. La mañana del día seis era luminosa y especialmente alegre, se salía a buscar a los amigos y mostrar tus tesoros, compartirlos y no escuchar para nada los gritos de las madres y las abuelas llamando al almuerzo. Las calles y esquinas habaneras han sido refugio infantil desde siempre.
Hubiera frío o no, se iba a la calle a jugar unos creyendo en la divinidad real (como yo) y otros en la bondad paternal, en todo caso para mi los Tres Grandes eran de carne y hueso y llegaban como los bebés , sin lugar a dudas, a plazo fijo, los reyes en enero y la cigüeña cuando a las mamas les crecía la panza, los primeros venían de muchas ciudades lejanas, cansados, agotados, sedientos, hambrientos, así que yo les preparaba su lunch a modo de demostrar mi generosidad , hospitalidad y sobre todo para volver a ser visitada, y la segunda visita pues desde Paris!!, de dónde más.
Mis primeros estudios de historia me hablaban del descubrimiento de América, de Colón y demás conquistadores, esos libros con sus ilustraciones de barcos que llegaban de donde mismo habían llegado mis abuelos, de la Madre Patria, de modo tal que para mí los tres no llegaban en trineos ni cosa por el estilo, vaya ni pensarlo, yo los vivenciaba llegando tal cual llegaron los conquistadores, como valientes navegantes cada uno capitaneando naves de velas blancas, en las tres embarcaciones que nos descubrieron, en esas donde llegó Colón y los suyos, me refiero a la Niña, la Pinta y la Santa María.
De España eran los turrones y la sidra, también de España eran mis tres grandes amores infantiles Melchor, Gaspar y Baltasar y con esta visita tan deseada; deseada como el chocolate caliente en noches frías, llegaban cosas lindas, buenas, pedidas, deseadas y hasta heredadas como en mi caso. A propósito ha sido mi única herencia material hasta el día de hoy.
Y gracias a esa capacidad de negociación que surge así desde las primeras etapas del desarrollo humano, que surge así tan simplemente como el canje de una buena conducta a cambio de un juguete, se estableció el patrón que yo conocía muy bien, mi familia se encargaba de recordarme el compromiso, se encargaban de recordarme en caso de olvidos u equivocaciones así como quien no quiere las cosas, y me leían la cartilla día a día, si comes todo, si te portas bien y eres buena serás visitada y bien regalada. Los Reyes solo te visitaban si te portabas bien, así que creo fui una de esas niñas bien vestidas y educada para ser visitada. Solo a los que se portaban mal les traían carbón, afortunadamente nunca he cocinado con semejante combustible.
Mis hermanas alimentaban mi fantasía de mil maneras, algo bueno tiene que tener ser la más pequeña, obviamente mi cartita estaba hecha y rehecha mucho antes de enero aunque siempre corrieron tiempos de escasez, de vacas flacas y los chamas de mi época ya comenzamos a ver como se evaporaban desde los Reyes hasta el pan nuestro de cada día.
Dejé de tomar leche a los siete años (por decisión estatal) y creo en los Reyes por decisión personal hasta el sol de hoy.
Pero a pesar del huracán de quinta categoría que nos llegó desde los finales de los cincuenta y que aún luchamos contra sus embates, afortunadamente mi inconsciente infantil sobrevivió y para cuando nació mi hija logré recuperar el espíritu mágico y seguir haciendo frente a los vientos de 200 km. por hora y trasmitir el cuento de los cuentos, el cuento real.
Con mi marido, mi hija y mi credibilidad monárquica a bordo emprendimos nuestro viaje alejándonos del centro del huracán que es el punto más peligroso y poniendo mar entre su fuerza y nuestras costas. Y durante todos estos años volvimos a recibir con ilusión la víspera de los tres, los tres grandes. Como los tres tenores que hacen cantar los corazones infantiles a pesar de que el gran caimán caiga presa de los fenómenos naturales.
Durante muchos años hemos recibido lindos regalillos con la misma alegría de siempre, confiábamos en el principio de siempre, buena conducta, buenos regalos, Y para sorpresa nuestra, enero de 2008 se nos presentó de forma muy diferente, los tres tenores aparecieron no con un canto a la alegría , sino con un grito por la vida, nos trajeron un infarto, de esos que llegan disfrazados de dolor muscular, maluqueras estomacales y otros síntomas, bien disfrazado, sin pistas para poder emprender una carrera directa a los brazos de cupido y sofocar ese mal de corazones. Ese regalo nos cayó del cielo, enviado sin remitente pero con destinatario fijo, fue directo al señor de los señores, a ese órgano que late y que bate como el chocolate, y que nada de nada, de repente nos vimos recibiendo semejante regalo, lo recibimos como un paquete de esas ofertas turísticas de “todo incluido”. Porque un infarto viene como un veinte de mayo, viene al duro y sin guante. No te da tregua.
No me centraré en los inconvenientes del todo incluído, de alguna manera todos conocemos este plan, y de alguna manera todos lo hemos comprado, en nuestro caso el paquete ni lo compramos, ni lo solicitamos, llegó con el brazalete muy bien tipificado, “directo al corazón” .
Ni soñar con semejante cosa, eso de los infartos le pasa a otros, a nosotros no, nuestro corazón le habíamos conocido por estar preso de amor. Era parte de nuestra parte, fiel compañero, trabajador incansable de día y de noche, el corazón de mi marido era de esos llamados de “oro “, un buen corazón, cómo nos haría eso y en víspera de Reyes.? Imposible.
Estos monólogos amalgamados como suelo llamarlos, me permiten echar afuera semejante decepción, semejante traición, y no me permito dejar de mencionar que la bronca con los tres barbudos fue circunstancial, temporal, hemos sobrevivido, estamos acá para contarlo y para compartirlo con otros que quieran escuchar la historia que hoy es nuestra pero que no quita que el próximo regalo será para otro fumador.
Sería muy trillado contar lo fuerte que ha sido y es la experiencia, trato entonces de centrarme en lo que más nos cuesta a las personas, me centro en la manera de seguir adelante en lo bueno, en lo positivo de nuestra historia cardíaco familiar , porque encontrar aspectos buenos al sobrevivirlo es otra corazonada, lo nuestro fue un infarto familiar, como lo oyen y leen, un infarto colectivo, nos dio a los tres, a mi marido que lo sufrió en carne propia y a nosotras (mi hija) y yo que lo sufrimos en carne viva.
Como os digo no esperábamos semejante ingratitud de los reyes, según nosotros habíamos sido chicos bien buenitos, pero nada, al pan pan y al vino vino, hace un año que andamos con el corazón en la boca que a pesar de no ser su sitio reconocido es ahora su sitio elegido, el motor de mi marido ha decidido darnos sustos y más sustos, ha decidido colocarse en la línea equinoccial de nuestras latitudes, de hecho lo calibramos y aceitamos, el abc está en manos de profesionales de acá y de allá, es constante, durante este año y medio de sobrevivir a este corazón que anda partío tenemos claro que nosotros tres somos de corazón duro, de ese que a primera vista nos engaña pero que finalmente no quiere dejarnos por nada de la vida.
Y ante semejante bendición que nos quedó por hacer?, pues poner viento en popa y dejar de fumar, porque los tres hemos dejado de fumar, mi marido, mi hija y yo que jamás ni lo aspiré, ni lo disfruté, todo lo contrario, lo he odiado a muerte pero dejé de fumar el humo de segunda mano, así que le ganamos la guerra a este maldito vicio y ahora somos ciudadanos liberadores, ciudadanos pro medio ambiente.
Dimos vuelta al menú y hoy por hoy es imposible alimentarnos mejor, nada de grasa, nada frito, todo al vapor como buenos navegantes, y me he convertido en una chef para corazones.
Así que mis queridos fans con total seguridad les aconsejo que sigan haciendo sus cartillas para inicios de enero, continúen esperando la llegada de los bien vestidos, de los bien aventurados reyes porque sin lugar a dudas, lo que a primera vista puede ser el disfraz del final, lo que aparentemente es el disfraz de la fatalidad, afortunadamente se convierte con los días en la posibilidad de resurgir y como el tiempo que todo lo pone en su sitio nos ha puesto en el comienzo de una nueva vida, el comienzo de un nuevo latir, el reiniciar de una nueva razón con un nuevo corazón. La moraleja de nuestra historia es que nada es definitivo, que superarnos forma parte del mejor regalo que nos da la vida y que nos llega día a día, tanto en julio como en enero, y seguimos cultivando el capullo mas preciado.
Ah!! Y por si acaso, os comento, tenemos un logotipo en nuestro remitente familiar dirigido a los tres grandes, este enero al enviar nuestra cartita llevaba algo novedoso en el sobre, tenía incrustado nuestra sigla que dice así: Familia SCA que quiere decir:
Sobrevivientes Cardíacos Activos jijiji
Mi tía me declaró la heredera universal de las propiedades de mi prima, cuando esta se fue. Mi prima fue la primera en dejar la isla y la familia. Fue para enero y lo recuerdo con un sabor agridulce, como el tan conocido efecto del caramelo amargo. Porque con su adiós me llegaron varios tesoros que fueron para mi un verdadero botín.
Yo era pequeña para poder comprender el alcance de su partida, entre los tesorillos me llegaron varios juguetes: muñecas, accesorios para estas y una casita amoblada con todo tipo de miniaturas donde vivían niños con caras felices, las puertas y ventanas abiertas y hasta perritos en una piscina, y celebré sin lugar a dudas una de mis mejores noches infantiles, la noche de los Reyes Magos.
Como soy la benjamina familiar, mis hermanas y mi madre cerraron filas e hicieron todo por mantener el espíritu real en mi cabecita. Así que todos a mi alrededor, hermanos, tías y tíos se empeñaron en que al menos yo conservara la ilusión de la llegada de semejantes personajes, de conservar a toda costa esas fantasías que hablaban de tradiciones y que para los tiempos que corrían a inicios de los años sesenta se consideraban algo así como pecado capital. Hoy día recuerdo mi emoción al esperar tan apreciada visita, para mi los Reyes Magos llegaban y llegaban, nada de dudas, nada de escuchar lo que muchos niños comentaban en las calles y pasillos de la escuela entre risas y burlas hacia aquellos que como yo hacían notas, cartas y todo tipo de peticiones, a niños que la magia del seis de enero les hacía felices e ingenuos, en aquella década las visitas comenzaron a ser mal recibidas y aún más ésta con rango de acontecimiento real.
La imaginación, los sueños, las ilusiones y fantasías fueron tildados de debilidades burguesas, y estas llamadas debilidades fueron a parar al pelotón de fusilamiento, literalmente las fusilaron, las extirparon de raíz, nada de personajes místicos, las barbas quedaron prohibidas semejante lujo sólo era y es para el elegido, perdón digo para el reelegido. Todo el crédito de bienestar venía de manos de los “ de arriba”, que permitían a los padres comprar los juguetes una vez al año, así que ese rumor iba de boca en boca, bocas pequeñas, con dientes pequeños, sonrisas pequeñas, que aún no sabíamos la que nos esperaba, pero que en familias como la mía y en otras se negaban a no recibir en sus casas la visita real que aunque carentes de la tradicional chimenea para que las bolsas llegaran a sus salas, sí tenían las agallas para mantener otro diálogo con sus hijos, para tener un rayo de luz que guiaba en la noche más mágica del calendario a los declarados personas no gratas, y desde esa edad sin saberlo comencé a tener un doble discurso, una doble actitud, una fachada en otras palabras. Sabía que creía en todo cuando el telón caía.
Y como en una buena obra teatral decidí creer en lo increíble, asumí no escuchar las risas y burlas, seguir escribiendo mis cartas, decidí no querer tener carbón como regalo y ser una niña obediente y buena todo el año para que cuando llegara enero, ese mes tan esperado, mis regalos estuvieran más que seguros. La mañana del día seis era luminosa y especialmente alegre, se salía a buscar a los amigos y mostrar tus tesoros, compartirlos y no escuchar para nada los gritos de las madres y las abuelas llamando al almuerzo. Las calles y esquinas habaneras han sido refugio infantil desde siempre.
Hubiera frío o no, se iba a la calle a jugar unos creyendo en la divinidad real (como yo) y otros en la bondad paternal, en todo caso para mi los Tres Grandes eran de carne y hueso y llegaban como los bebés , sin lugar a dudas, a plazo fijo, los reyes en enero y la cigüeña cuando a las mamas les crecía la panza, los primeros venían de muchas ciudades lejanas, cansados, agotados, sedientos, hambrientos, así que yo les preparaba su lunch a modo de demostrar mi generosidad , hospitalidad y sobre todo para volver a ser visitada, y la segunda visita pues desde Paris!!, de dónde más.
Mis primeros estudios de historia me hablaban del descubrimiento de América, de Colón y demás conquistadores, esos libros con sus ilustraciones de barcos que llegaban de donde mismo habían llegado mis abuelos, de la Madre Patria, de modo tal que para mí los tres no llegaban en trineos ni cosa por el estilo, vaya ni pensarlo, yo los vivenciaba llegando tal cual llegaron los conquistadores, como valientes navegantes cada uno capitaneando naves de velas blancas, en las tres embarcaciones que nos descubrieron, en esas donde llegó Colón y los suyos, me refiero a la Niña, la Pinta y la Santa María.
De España eran los turrones y la sidra, también de España eran mis tres grandes amores infantiles Melchor, Gaspar y Baltasar y con esta visita tan deseada; deseada como el chocolate caliente en noches frías, llegaban cosas lindas, buenas, pedidas, deseadas y hasta heredadas como en mi caso. A propósito ha sido mi única herencia material hasta el día de hoy.
Y gracias a esa capacidad de negociación que surge así desde las primeras etapas del desarrollo humano, que surge así tan simplemente como el canje de una buena conducta a cambio de un juguete, se estableció el patrón que yo conocía muy bien, mi familia se encargaba de recordarme el compromiso, se encargaban de recordarme en caso de olvidos u equivocaciones así como quien no quiere las cosas, y me leían la cartilla día a día, si comes todo, si te portas bien y eres buena serás visitada y bien regalada. Los Reyes solo te visitaban si te portabas bien, así que creo fui una de esas niñas bien vestidas y educada para ser visitada. Solo a los que se portaban mal les traían carbón, afortunadamente nunca he cocinado con semejante combustible.
Mis hermanas alimentaban mi fantasía de mil maneras, algo bueno tiene que tener ser la más pequeña, obviamente mi cartita estaba hecha y rehecha mucho antes de enero aunque siempre corrieron tiempos de escasez, de vacas flacas y los chamas de mi época ya comenzamos a ver como se evaporaban desde los Reyes hasta el pan nuestro de cada día.
Dejé de tomar leche a los siete años (por decisión estatal) y creo en los Reyes por decisión personal hasta el sol de hoy.
Pero a pesar del huracán de quinta categoría que nos llegó desde los finales de los cincuenta y que aún luchamos contra sus embates, afortunadamente mi inconsciente infantil sobrevivió y para cuando nació mi hija logré recuperar el espíritu mágico y seguir haciendo frente a los vientos de 200 km. por hora y trasmitir el cuento de los cuentos, el cuento real.
Con mi marido, mi hija y mi credibilidad monárquica a bordo emprendimos nuestro viaje alejándonos del centro del huracán que es el punto más peligroso y poniendo mar entre su fuerza y nuestras costas. Y durante todos estos años volvimos a recibir con ilusión la víspera de los tres, los tres grandes. Como los tres tenores que hacen cantar los corazones infantiles a pesar de que el gran caimán caiga presa de los fenómenos naturales.
Durante muchos años hemos recibido lindos regalillos con la misma alegría de siempre, confiábamos en el principio de siempre, buena conducta, buenos regalos, Y para sorpresa nuestra, enero de 2008 se nos presentó de forma muy diferente, los tres tenores aparecieron no con un canto a la alegría , sino con un grito por la vida, nos trajeron un infarto, de esos que llegan disfrazados de dolor muscular, maluqueras estomacales y otros síntomas, bien disfrazado, sin pistas para poder emprender una carrera directa a los brazos de cupido y sofocar ese mal de corazones. Ese regalo nos cayó del cielo, enviado sin remitente pero con destinatario fijo, fue directo al señor de los señores, a ese órgano que late y que bate como el chocolate, y que nada de nada, de repente nos vimos recibiendo semejante regalo, lo recibimos como un paquete de esas ofertas turísticas de “todo incluido”. Porque un infarto viene como un veinte de mayo, viene al duro y sin guante. No te da tregua.
No me centraré en los inconvenientes del todo incluído, de alguna manera todos conocemos este plan, y de alguna manera todos lo hemos comprado, en nuestro caso el paquete ni lo compramos, ni lo solicitamos, llegó con el brazalete muy bien tipificado, “directo al corazón” .
Ni soñar con semejante cosa, eso de los infartos le pasa a otros, a nosotros no, nuestro corazón le habíamos conocido por estar preso de amor. Era parte de nuestra parte, fiel compañero, trabajador incansable de día y de noche, el corazón de mi marido era de esos llamados de “oro “, un buen corazón, cómo nos haría eso y en víspera de Reyes.? Imposible.
Estos monólogos amalgamados como suelo llamarlos, me permiten echar afuera semejante decepción, semejante traición, y no me permito dejar de mencionar que la bronca con los tres barbudos fue circunstancial, temporal, hemos sobrevivido, estamos acá para contarlo y para compartirlo con otros que quieran escuchar la historia que hoy es nuestra pero que no quita que el próximo regalo será para otro fumador.
Sería muy trillado contar lo fuerte que ha sido y es la experiencia, trato entonces de centrarme en lo que más nos cuesta a las personas, me centro en la manera de seguir adelante en lo bueno, en lo positivo de nuestra historia cardíaco familiar , porque encontrar aspectos buenos al sobrevivirlo es otra corazonada, lo nuestro fue un infarto familiar, como lo oyen y leen, un infarto colectivo, nos dio a los tres, a mi marido que lo sufrió en carne propia y a nosotras (mi hija) y yo que lo sufrimos en carne viva.
Como os digo no esperábamos semejante ingratitud de los reyes, según nosotros habíamos sido chicos bien buenitos, pero nada, al pan pan y al vino vino, hace un año que andamos con el corazón en la boca que a pesar de no ser su sitio reconocido es ahora su sitio elegido, el motor de mi marido ha decidido darnos sustos y más sustos, ha decidido colocarse en la línea equinoccial de nuestras latitudes, de hecho lo calibramos y aceitamos, el abc está en manos de profesionales de acá y de allá, es constante, durante este año y medio de sobrevivir a este corazón que anda partío tenemos claro que nosotros tres somos de corazón duro, de ese que a primera vista nos engaña pero que finalmente no quiere dejarnos por nada de la vida.
Y ante semejante bendición que nos quedó por hacer?, pues poner viento en popa y dejar de fumar, porque los tres hemos dejado de fumar, mi marido, mi hija y yo que jamás ni lo aspiré, ni lo disfruté, todo lo contrario, lo he odiado a muerte pero dejé de fumar el humo de segunda mano, así que le ganamos la guerra a este maldito vicio y ahora somos ciudadanos liberadores, ciudadanos pro medio ambiente.
Dimos vuelta al menú y hoy por hoy es imposible alimentarnos mejor, nada de grasa, nada frito, todo al vapor como buenos navegantes, y me he convertido en una chef para corazones.
Así que mis queridos fans con total seguridad les aconsejo que sigan haciendo sus cartillas para inicios de enero, continúen esperando la llegada de los bien vestidos, de los bien aventurados reyes porque sin lugar a dudas, lo que a primera vista puede ser el disfraz del final, lo que aparentemente es el disfraz de la fatalidad, afortunadamente se convierte con los días en la posibilidad de resurgir y como el tiempo que todo lo pone en su sitio nos ha puesto en el comienzo de una nueva vida, el comienzo de un nuevo latir, el reiniciar de una nueva razón con un nuevo corazón. La moraleja de nuestra historia es que nada es definitivo, que superarnos forma parte del mejor regalo que nos da la vida y que nos llega día a día, tanto en julio como en enero, y seguimos cultivando el capullo mas preciado.
Ah!! Y por si acaso, os comento, tenemos un logotipo en nuestro remitente familiar dirigido a los tres grandes, este enero al enviar nuestra cartita llevaba algo novedoso en el sobre, tenía incrustado nuestra sigla que dice así: Familia SCA que quiere decir:
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